stá en controversia la fecha -entre 1474 y el final de 1476- de esta purísima imagen que parece conciliar la exigencia de una absoluta caracterización tipológica de la figura -hasta hacerla prototipo de cierta belleza femenina del mediodía de Italia- con la búsqueda de una abstracta perfección formal.
El cuadro no es detalle de una escena de la anunciación, sino la plasmación del rostro de la Virgen en el momento de la anunciación.