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El Testigo Fiel
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Documentación: El alma sedienta de Dios
Salmo 63 (62)
Oración de confianza que hace compañía a los salmos 4,16 y 62. El final (10-12), coloca la oración en una situación de peligro. Pero el lugar es el templo donde el orante vive la intimidad con Dios. No conviene llamar [...]

a esa intimidad "espiritual", por la densidad corpórea de la plegaria; una corporeidad que es toda real y simbólica. Madrugar, tener sed y desfallecer, saciarse, estar a la sombra de, estar en el lecho, contemplar, hablar con la boca, levantar las manos, pegarse a uno, sentir el contacto de una mano. Ver, gustar, tocar, aclamar: es curiosa la ausencia de escuchar. Los sentidos funcionan en sentido propio, pero trascendiendo simbólicamente lo puramente sensible. [L. Alonso Schökel: Biblia del peregrino]



1 Salmo. De David. Cuando estaba en el desierto de Judá.]

2 Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansia de ti,

como tierra reseca, agostada, sin agua.

3 ¡Cómo te contemplaba en el santuario

viendo tu fuerza y tu gloria!

4 Tu gracia vale más que la vida,

te alabarán mis labios.

5 Toda mi vida te bendeciré

y alzaré las manos invocándote.

6 Me saciaré como de enjundia y de manteca,

y mis labios te alabarán jubilosos.

7 En el lecho me acuerdo de ti

y velando medito en ti,

8 porque fuiste mi auxilio,

y a la sombra de tus alas canto con júbilo;

9 mi alma está unida a ti,

y tu diestra me sostiene.

[10 Pero los que buscan mi perdición

bajarán a lo profundo de la tierra;

11 serán entregados a la espada,

y echados como pasto a las raposas.

12 Y el rey se alegrará con Dios,

se felicitarán los que juran por su nombre,

cuando tapen la boca a los traidores.]

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