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El Testigo Fiel
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Documentación: Dios, creador del mundo y protector de su pueblo
Cántico de Judit (Jdt 16,1-2.13-15)
El Cántico de Judit es la oración de acción de gracias con que concluye la narración de la victoria de la heroína judía sobre el terrible Holofernes; viene a ser como un "Te Deum" solemne después de una gran victoria [...]

en la que el enemigo ha sido derrotado.
Este enemigo derrotado es el mal, las fuerzas que se oponían a Israel, simbólicamente personificadas en Holofernes y su ejército. Pero el mal, simbolizado en el terrible jefe del ejército, continúa existiendo; por eso, la parábola del libro de Judit sirve para todos los tiempos, y el himno de acción de gracias de la heroína de Israel puede ser nuestra oración de acción de gracias por todas las victorias que Dios nos ha prometido y nos da.
Es difícil prever cuáles serán los combates y las dificultades de la jornada que ahora empezamos, y cuáles los avatares de nuestra vida y de la vida de la comunidad cristiana y de la humanidad entera a través de la historia. Pero una cosa es cierta: que, en la etapa final, el bien triunfará sobre el mal, y la victoria de la mañana de Pascua será, finalmente, la victoria de toda la humanidad salvada por Cristo.
La fe en esta victoria pascual nos hace cantar nuestro "Te Deum" en esta primera hora de la mañana, cuando aún no hemos experimentado ninguna victoria. La palabra del Señor es suficiente para que de nuestra esperanza brote la acción de gracias por la victoria que nos promete nuestra fe.-- [Pedro Farnés]



Partes de esta serie: Obispos en la India hacen urgente llamado a la armonía interreligiosa · Cántico de Judit (Jdt 16,1-2.13-15)

ios, creador del mundo y protector de su pueblo

1¡Alabad a mi Dios con tambores,

elevad cantos al Señor con cítaras,

ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza,

ensalzad e invocad su nombre!

2Porque el Señor es un Dios quebrantador de guerras,

su nombre es el Señor.

[3Los asirios de los montes del norte

vinieron con tropa innumerable;

su muchedumbre obstruía los torrentes,

y sus caballos cubrían las colinas.

4Hablaban de incendiar mis tierras,

de pasar mis jóvenes a espada,

de estrellar contra el suelo a los bebés,

de entregar como botín a mis niños

y de dar como presa a mis doncellas.

5El Señor Omnipotente

por mano de mujer los anuló.

6Que no fue derribado su caudillo

por jóvenes guerreros,

ni le hirieron hijos de titanes,

ni altivos gigantes lo vencieron;

lo subyugó Judit, hija de Merarí,

con sólo la hermosura de su rostro.

7Se despojó de sus vestidos de viuda,

para exaltar a los afligidos de Israel;

ungió su rostro de perfumes,

8prendió con una cinta sus cabellos,

ropa de lino vistió para seducirle.

9La sandalia de ella le robó los ojos,

su belleza cautivóle el alma...

¡y la cimitarra atravesó su cuello!

10Se pasmaron los persas con su audacia,

se turbaron los medos por su temeridad.

11Entonces clamaron mis humildes,

y ellos temblaron de miedo;

clamaron mis débiles,

y ellos quedaron aterrados;

alzaron su voz éstos,

y ellos se dieron a la fuga.

12Hijos de jovenzuelas los asaetearon,

como a hijos de desertores los hirieron,

perdieron en la batalla contra mi Señor.]

13Cantaré a mi Dios un cántico nuevo:

Señor, tú eres grande y glorioso,

admirable en tu fuerza, invencible.

14Que te sirva toda la creación,

porque tú lo mandaste, y existió;

enviaste tu aliento, y la construiste,

nada puede resistir a tu voz.

15Sacudirán las olas los cimientos de los montes,

las peñas en tu presencia se derretirán como cera,

pero tú serás propicio a tus fieles.

Partes de esta serie: Obispos en la India hacen urgente llamado a la armonía interreligiosa · Cántico de Judit (Jdt 16,1-2.13-15)
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