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El Testigo Fiel
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formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003
San Simeón, obispo y mártir
fecha: 27 de abril
fecha en el calendario anterior: 18 de febrero
†: 107 - país: Israel
canonización: bíblico
hagiografía: Abel Della Costa
Elogio: En Jerusalén, conmemoración de san Simeón, obispo y mártir, que, según la tradición, era hijo de Cleofás y pariente del Salvador según la carne. Ordenado obispo de Jerusalén después de Santiago, el hermano del Señor, en la persecución bajo el emperador Trajano fue sometido a varios suplicios, hasta que, ya anciano, murió en la cruz.
refieren a este santo: Santos Felipe y Santiago

En el Nuevo Testamento se nombra, con completa naturalidad, cierto conjunto de «hermanos y parientes» del Señor. Ya vemos cómo, en Mateo 13, la gente de su pueblo los conoce, o cómo en Marcos 3 Jesús opone el parentesco aparente de la carne, al auténtico de la fe; los vemos en Hechos 1 reunidos con los Apóstoles en oración y comunión, y presumiblemente, recibiendo también el Espíritu, e incluso conocemos un hermano muy prominente en la primera Iglesia -tanto que la tradición posterior no se resistió a confundirlo con un apóstol-: Santiago, el hermano del Señor, jefe de la Iglesia de Jerusalén. La mención de estos parientes era tan natural a quienes habían convivido con Jesús, que muy poco se ocuparon de dejar en claro qué posición ocupaban en la genealogía de Jesús, y sólo de unos pocos, apenas cuatro, nos dejaron su nombre: Santiago, José, Simeón y Judas (Mt 13,55). ¿Se trata de hermanos carnales? podrían serlo, a través de un primer matrimonio de José; ¿se trata de primos hermanos? es verdad que la palabra griega que se usa (adelphós) quiere decir claramente "hermanos", pero podría estar traduciendo el concepto arameo de «'ajá», que significa «hermano», pero de tal manera que puede abarcar con naturalidad también a los primos.

Sea como sea la explicación, en algún momento, hacia fines del siglo I, la predicación cristiana se comenzó a sentir incómoda por esta referencia: había que poder «controlar» el dato, saber mejor a qué información se refería. Comenzó un complejo trabajo, en gran medida inconsciente y no relacionado sólo con este aspecto, de armonización de los datos que «no cerraban». Un trabajo de tal eficacia que ha atravesado casi 1800 años, y recién se ha puesto en duda la solidez de esa información a partir del siglo XIX; y hay que decir que en parte de la predicación popular actual aun se le sigue dando crédito como si esas armonizaciones surgieran con naturalidad del Evangelio o ayudaran a comprenderlo mejor.

Dentro de esos datos armonizados están, como no, los pocos que conocemos sobre este Simeón, «segundo obispo de Jerusalén, y hermano del Señor». Se dice de él que era hijo de Cleofás (o Clopás), hermano de san José, ¿por qué? Porque en Marcos 15,40 se dice: «Había también unas mujeres mirando desde lejos, entre ellas, María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de Joset, y Salomé» Ahora bien, en Juan 19,25 se dice que «junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás...», por tanto, esta madre de Santiago y Joset debe ser la mujer de Clopás, además de tía de Jesús por parte de su madre. Pero si en la lista de Mt 13,55 nombraba a Santiago y Joset junto con Simeón y Judas, entonces podemos deducir que Simeón y Judas son hijos de Clopás... ¿podemos afirmar entonces que es hijo de Cleofás? sí, claro, podemos afirmarlo, pero habremos de reconocer que el argumento es un tanto débil, podría ser hijo de media Galilea sin que nosotros llegáramos a enterarnos. Y ni hablemos de cuando a estos escuetos datos se comienzan a sumar las fantasías sin límites de los apócrifos.

En realidad deberíamos aceptar la «ascesis de cotilleo» que nos propone el Nuevo Testamento, y no lanzarnos a inventar sobre los personajes lo que no han querido consignar los que fueron testigos directos del entorno de Jesús. Más bien el conocimiento que nos propone el Nuevo Testamento nos puede servir no para enterarnos de algo tan inútil como si Simeón es hermano por vía de José o primo por vía de Cleofás, sino para darnos cuenta que la realidad de la Iglesia del primer siglo fue muy compleja, más de lo que imaginamos, y que junto a los elegidos por Jesús -los que resumimos en la mención de «los Doce»- también tenían fuerza y palabra ese impreciso grupo de «parientes del Señor» que durante unos años disputaron con los apóstoles por lo que debía considerarse la sucesión correcta en la dirección de la Iglesia.

Tal fuerza habrá tenido este grupo de parientes -aunque no sobrevivió al fin del siglo primero- que la tradición recuerda vagamente que la Iglesia de Jerusalén estaba en manos de ellos: primero a través de Santiago, el hermano del Señor, y, muerto éste, quizás hacia el 66, a través de Simeón, el santo que hoy conmemoramos. Este detalle no viene en Hechos de los Apóstoles, pero nos llega por medio de la Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesarea, quien en III,11 dice: «Tras el martirio de Santiago y la inmediata toma de Jerusalén, cuenta la tradición que, viniendo de diversos sitios, se reunieron en un mismo lugar los apóstoles y los discípulos del Señor que todavía se hallaban con vida, y juntos con ellos también los que eran de la familia del Señor según la carne (pues muchos aún estaban vivos). Todos ellos deliberaron acerca de quién había de ser juzgado digno de la sucesión de Santiago, y por unanimidad todos pensaron que Simeón, el hijo de Clopás (a quien también menciona el texto del Evangelio), merecía el trono de aquella región, por ser, según se dice, primo del Salvador, pues Hegesipo cuenta que Clopás era hermano de José.»

Este mismo Hegésipo que menciona Eusebio como fuente, transmite el dato -que el mismo Eusebio recoge- de que Simeón murió martirizado a edad muy avanzada, ciento veinte años, en una persecución romana a los judíos descendientes de David (entre los cuales, por supuesto, están los parientes del Señor), persecución cuya única noticia histórica es ésta. De todo esto concluye Eusebio: «Calculando un poco se puede decir que Simón vio y oyó en persona al Señor, tomando como prueba su larga edad y la referencia, en los Evangelios, a María de Clopás, el cual, como ya mostramos, era su padre.» (III,32).

Bibliografía: Sobre «los Doce» y «los hermanos» puede leerse la sección correspondiente de «Aspectos del pensamiento neotestamentario», en Comentario Bíblico San Jerónimo, tomo 5, 752ss, o, por supuesto, cualquier otra introducción crítica a la primitiva historia de la Iglesia. Los datos de Eusebio pueden leerse en la propia Historia Eclesiástica, que es siempre un gusto leer directamente. La noticia del Butler-Guinea, 1966 (colocada el 18 de febrero) resume muy bien los datos tradicionales, y aunque no hace la crítica, señala lo difícil que es sostenerlos. Sobre el proceso de armonización de datos propio de los siglos II-III hay escasa bibliografía no especializada, pero puede seguirse en otras noticias de santos del NT que he ido presentando en este martirologio, por ejemplo: las santas María de Cleofás y Salomé, san Bartolomé apóstol o san Marcos evangelista.

 

Abel Della Costa
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_1385
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Comentarios
por Lourdes del Carmen López Orozco (i) (201.160.128.---) - lun , 27-abr-2015, 14:24:12

Hola: Desconozco las costumbres del tiempo de Jesús. Pero algo se de éllas, nunca se ve como que se abandonen los hijos después de muerta su mamá como sería el caso de que José fuera viudo y tuviera otros hijos.
Pienso que si José hubiera estado casado con anterioridad y tuviera otros hijos, los tendría que tener con él junto con la Virgen María y Jesús y en la huida a Egipto el ángel no le hubiera dicho lleva a la madre y al niño, sino algo así como llévate a tu familia. En todo el capítulo de los primeros años de Jesús se trata a su familia como formada solo por los tres.
Pero habrá otros mas versados que yo y les pido que me expliquen cómo es que algunos han llegado a pensar que José tenía otros hijos si en el evangelio la mayor evidencia es que no los haya tenido.

por Abel (81.203.151.---) - lun , 27-abr-2015, 16:27:56

La respuesta es un poco complicada:
Los relatos de los evangelios no son INMEDIATAMENTE históricos, no son "crónicas históricas"; son catequesis que se nutren de datos históricos, pero su objetivo es la catequesis, no la información histórica. En particular los evangelios son especialmente "limpios" al contar sus escenas: incorporan los personajes necesarios al drama, y ni uno más; eso no sólo vale para el viaje a Egipto, sino para todas sus narraciones.
Esto significa que el hecho de que en el relato del viaje, que es un dato exclusivo de Mateo y que tiene un valor y una función simbólica dentro de su narración, no se cuente más que con una familia de tres, no es indicio cierto de si eran tres o treinta, sólo significa que todo lo que necesitaba san Mateo para su catequesis en torno a la figura de Jesús era a ellos tres (ese viaje le sirve a san Mateo para realizar el paralelo entre el éxodo de Israel desde Egipto en el pasado, y mostrar los inicios de Jesús como "exilio").
Los evangelios y Hechos son convergentes en que la familia de Jesús estaba formada por muchos miembros: padre, madre, pero también no menos de cinco hermanos (contando a Jesús) y un número indeterminado de hermanas. NO es verdad que la palabra "hermanos" quisiera decir "primos", esa es una explicación que pudo ser útil en la antigüedad, cuando se tenía menos conciencia de la historicidad de las palabras de cualquier idioma, pero hoy ya no es posible sostener que en época de Jesús nadie llamara "hermanos" a los "primos" de manera no metafórica sino regular.
Así que el problema de quiénes son los hermanos de Jesús sigue en pie. La solución de que sean hijos de viudez de José es buena, y aunque la Biblia no la avala, tampoco la desmiente, ni es incompatible con ningún aspecto de la fe. Eso no implica que sea un dato histórico cierto, es una opinión histórica (en realidad una hipótesis), basada en el dato completamente cierto de que Jesús tuvo varios hermanos.

por cristina (i) (85.56.148.---) - vie , 29-may-2015, 08:12:25

Abel:

Lo siento, pero tu afirmación "categórica" que José tuvo hijos, y por tanto Jesús tuvo hermanos, no es cierta... en la Iglesia tiene un peso muy importante la Tradición basada, sobre todo, en la doctrina de los Padres de la Iglesia, y en esa Tradición, no se puede afirmar esa "rotundidad".
Como bien has dicho es un dato bastante complicado de explicar... pero, hasta el momento, no se puede ni afirmar, ni negar nada, de forma "categórica" y te lo digo desde mis estudios de Arqueología Bíblica y mi conocimiento del Hebreo.

por Abel (81.203.151.---) - vie , 29-may-2015, 08:28:11

«el problema de quiénes son los hermanos de Jesús sigue en pie. La solución de que sean hijos de viudez de José es buena, y aunque la Biblia no la avala, tampoco la desmiente, ni es incompatible con ningún aspecto de la fe. Eso no implica que sea un dato histórico cierto, es una opinión histórica (en realidad una hipótesis), basada en el dato completamente cierto de que Jesús tuvo varios hermanos.»
¿Esto es para ti una afirmación categórica? ¿las palabras "hipótesis", "opinión histórica", "no implica que sea un dato histórico cierto" no te dicen nada?

Yo estoy subjetivamente convencido de que los hermanos de Jesús son hijos de José en un primer matrimonio, pero no doy eso como solución categórica, simplemente porque sé que es sólo una hipótesis, la doy como hipótesis, que es lo único plausible.

El argumento de autoridad de los Padres que pones no es válido, porque la cuestión de la que se trata no es doctrinal sino histórica, así que un argumento doctrinal en una cuestión histórica, sólo tiene un significado lateral, es decir, sólo sirve como incitación a estudiar la cuestión en más profundidad, pero no es decisivo. Eso no lo invento yo, son los límites legítimos de cada competencia del saber; la necesidad teológica no determina la realidad histórica.

Es un tema que se sigue estudiando, pero no es buen argumento recurrir a la tradición doctrinaria, que en esto pesa escasísimamente, prácticamente nada.

Y ni que hablar que el estado civil de José está totalmente fuera de cualquier cuestión dogmática.

por Abel (81.203.151.---) - vie , 29-may-2015, 08:30:16

De todos modos te pido si para tratar estas cuestiones recurres al foro, que es un lugar más apropiado que las notas a una hagiografía. En todo caso se puede copiar y pegar todo este material y partir de allí.

por Abel (81.203.151.---) - vie , 29-may-2015, 08:32:49

Y lo que era "bastante complicado de explicar" no era eso, sino la diferencia entre un relato histórico y una catequesis con base en la historia

por cristina (i) (85.56.148.---) - vie , 29-may-2015, 09:08:55

Abel.:

Como siempre, en mi carácter o temperamento, me precipito... no sabía lo del foro y mi ateismo de informática es casi total. Yo me he basado en tu información "Eso no implica que sea un dato histórico cierto, es una opinión histórica (en realidad una hipótesis), basada en el dato completamente cierto de que Jesús tuvo varios hermanos.», preferentemente en la frase "basada en el dato completamente cierto de que Jesús tuvo varios hermanos".
Vale, los Evangelios nos hablan de "hermanos y hermanas", pero como tu bien sabes, en los Evangelios no se puede tomar casi nada como histórico, porque no son relatos históricos, parece que lo verdaderamente histórico, es la historicidad de Jesús, su pasión, muerte y resurrección, incluso los "ipsima verba" son poquisimos y todavía se sigue estudiando... pero no me voy a extender más, porque tienes razón, en cuanto debería acudir al foro... allí me meteré y veré lo que hay.
I'm sorry!!!

por Abel (81.203.151.---) - vie , 29-may-2015, 09:25:13

Es que el DATO de que Jesús tuvo hermanos es absolutamente incontrovertible, está así literalmente dicho en los evangelios, y varias veces, y es un dato que los historiadores califican como altísimamente probable, precisamente porque va contra lo que se esperaría; eso nadie lo discute (tampoco ningún padre de la Iglesia), y sería aventurado discutirlo. La parte categórica del asunto no es mía sino del evangelio.

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