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El Testigo Fiel
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San Pedro To Rot, mártir
fecha de inscripción en el santoral: 7 de julio
n.: 1912 - †: 1945 - país: Papua-Nueva Guinea
canonización: B: Juan Pablo II 17 ene 1995 - C: León XIV 19 oct 2025
hagiografía: Dicasterio para las Causas de los Santos
Elogio: En el pueblo de Rakunai, en la isla de Nueva Bretaña, en Melanesia, san Pedro To Rot, mártir, padre de familia y catequista, que en tiempo de guerra fue arrestado por haber perseverado en su ministerio, sufriendo el martirio bajo los efectos de una inyección de veneno letal.

Peter To Rot nació en la pequeña aldea de Rakunai en 1912, treinta años después de la llegada de los primeros misioneros a la actual isla de Nueva Bretaña, ahora parte de Papúa Nueva Guinea. Su padre, Angelo To Puia, jefe tribal de la aldea, y su madre, Maria Ia Tumul, fueron bautizados de adultos, pasando a formar parte de la primera generación de cristianos del país. Peter fue el tercero de los seis hijos nacidos de este matrimonio.

A principios de la década de 1930, con solo dieciocho años, Peter ingresó en la escuela para catequistas. Regresó a casa a principios de 1933 para comenzar su ministerio como catequista, cargo que asumió con solo veintiún años. En 1936, tras tres años de servicio, Peter To Rot ya se había ganado el cariño y el respeto de todos en Rakunai y en las aldeas circundantes. El 11 de noviembre de 1936 contrajo matrimonio en la iglesia parroquial de Rakunai con Paula Ia Varpit. Tuvieron tres hijos.

En 1942, cuando los japoneses invadieron parte de la actual Papúa Nueva Guinea, una de sus primeras medidas fue encarcelar a todos los misioneros extranjeros. Ante la falta de sacerdotes (porque aún no había clero local), miles de fieles de Nueva Bretaña se quedaron sin pastores que los guiaran y sin nadie que custodiará su fe. En ese momento crucial, el joven catequista, que entonces solo tenía treinta años, se erigió en gigante de la fe, asumiendo la responsabilidad de mantener viva la esperanza y la fe de su pueblo. A pesar de las prohibiciones impuestas por los japoneses sobre las prácticas religiosas, Peter To Rot llevó a cabo un apostolado ejemplar en su pueblo y también en las comunidades vecinas, ya que muchos catequistas, presa del miedo, habían abandonado su ministerio. Dedicado al servicio, pasaba todo el tiempo visitando a los enfermos, bautizando a los niños, rezando con la comunidad, preparando a las parejas para el matrimonio, enterrando a los muertos y distribuyendo la Sagrada Comunión. A menudo caminaba más de cinco o seis horas, enfrentándose a peligros y amenazas por parte de los japoneses, para llegar en secreto a la prisión donde estaban detenidos los misioneros y recibir las hostias consagradas, que luego distribuía clandestinamente en los pueblos.

En junio de 1944, los japoneses sabían que su derrota era inevitable. En un intento por ganarse el favor de los jefes de las aldeas, sus autoridades legalizaron la poligamia tradicional, que había sido prohibida por la Iglesia católica y el anterior gobierno colonial, para aquellos que se alinearan con ellos. Desgraciadamente, la gran mayoría de los jefes tribales aceptaron la oferta y la poligamia comenzó a practicarse de nuevo.

La respuesta de To Rot a estos acontecimientos fue totalmente previsible: desde el principio denunció abiertamente la poligamia como una práctica pagana inaceptable para los cristianos. Utilizó todos los medios a su alcance para persuadir a los católicos de que se resistieran a esta práctica. Sabía que mantener su postura podía significar el arresto o la muerte, pero no podía permanecer en silencio ante un peligro tan grave. Comprendía y enseñaba que la unión matrimonial, por su propia naturaleza, requiere la indisolubilidad del vínculo y la unidad de los cónyuges durante toda la vida.

En esta nueva situación, Peter To Rot estaba dispuesto a luchar con todas sus fuerzas y, si fuera necesario, ofrecer su vida como tributo final a Dios. Debido a su predicación y a su insistencia en observar la ley de Dios y respetar la santidad del matrimonio, To Rot atrajo el odio de muchos hombres locales y japoneses impulsados por la lujuria. Entre estas personas había policías, soldados y hombres importantes que tenían el poder de silenciarlo para siempre. De hecho, Peter To Rot fue arrestado y amenazado en varias ocasiones, y siempre se le pidió que abandonara su apostolado y abrazara las prácticas infames que se le proponían. Fue encarcelado por última vez en abril o junio de 1945. Desde el momento de su detención, estaba convencido de que moriría en prisión. El día antes de que To Rot fuera asesinado, uno de los jefes de la aldea tuvo la oportunidad de verlo por última vez. Fue él quien escuchó de labios de To Rot la declaración más clara y hermosa del catequista: «Estoy aquí por aquellos que rompen sus votos matrimoniales y por aquellos que no quieren ver que la obra de Dios siga adelante. Basta. Debo morir. Vuelve tú a cuidar del pueblo. Ya me han condenado a muerte».

También su esposa, Paula Ia Varpit, recuerda así su último encuentro con su marido: «Le pedí a Peter To Rot que suspendiera su labor pastoral solo una vez. Esto ocurrió el día de su muerte, cuando lo visité por última vez en la cárcel. Nunca antes le había pedido que interrumpiera su labor pastoral porque, debido a su fuerte insistencia, su profunda fe y su determinación en el trabajo, sabía que se negaría a considerar peticiones de este tipo. La respuesta de Peter To Rot a mi súplica fue: «No me impidas hacer mi trabajo. Es la obra de Dios».

La noche del 7 de julio de 1945, dos médicos japoneses visitaron al catequista en su celda. Uno de ellos le puso una inyección y le dijo que se tumbara. Al cabo de un rato, Peter To Rot comenzó a agitarse y parecía que iba a vomitar. El médico le tapó la boca y lo sujetó hasta que exhaló su último aliento.

Peter To Rot siempre fue considerado un mártir de la fe por la gente de su pueblo. Su tumba se convirtió rápidamente en un lugar de peregrinación. Los fieles de Rakunai escribieron en la cruz que indicaba el lugar de enterramiento del Beato la siguiente frase: «To Rot. Mártir de la fe».

En 1952, solo siete años después de la muerte del catequista, el vicario apostólico de Rabaul, monseñor Leo Scharmach, MSC, motivado por la creciente fama del martirio y la devoción de los fieles del vicariato, decidió formar una comisión de tres sacerdotes para realizar una investigación preliminar sobre la vida y las circunstancias de la muerte de Peter To Rot.

La investigación, sin embargo, quedó abandonada por muchos años, hasta que ya cerca de los 90 se reactivó. Fue beatificado por SS. Juan Pablo II el 17 de enero de 1995 en el Sir John Guise Stadium de Port Moresby, capital de Papúa Nueva Guinea, durante la segunda y última visita de San Juan Pablo II a este país.

Desde la beatificación de Peter To Rot, la devoción al beato no ha hecho más que aumentar, y su figura se ha popularizado también en países fuera de Papúa Nueva Guinea. Los signos atribuidos a su intercesión comenzaron a multiplicarse, y siguieron surgiendo capillas, oratorios, escuelas, centros juveniles, etc., puestos bajo su patrocinio. Rakunai se convirtió en un destino de peregrinación, y las reliquias del santo siguen siendo solicitadas en diversas partes del mundo. Finalmente la canonización fue aprobada por Papa Francisco, y llegó de la mano de Papa León XIV el 19 de octubre de 2025.

fuente: Dicasterio para las Causas de los Santos
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ingreso o última modificación relevante: 20-10-2025
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