Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
El Testigo Fiel
rápido, gratis y seguro
conservar sesión
  • Por sobre todo, los miembros registrados dan forma y sentido a este sitio, para que no sea solamente un portal de servicios sino una verdadera comunidad de formación, reflexión y amistad en la Fe.
  • Además tienes ventajas concretas en cuanto al funcionamiento:
    • Tienes reserva del nombre, de modo que ningún invitado puede quedarse con tu identidad.
    • En los foros, puedes variar diversas opciones de presentación (color de fondo, cantidad de mensajes por página, etc.), así como recibir mail avisándote cuando respondan a cuestiones de tu interés.
    • También puedes llevar un control sobre los mensajes que leíste y los que no, o marcarlos para releer.
    • Puedes utilizar todas las funciones de la Concordancia Bíblica on-line.
registrarme
«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
San Severino de Agaune, abad
fecha de inscripción en el santoral: 11 de febrero
†: s. VI - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
Elogio: En Chateâu-Laudon, en la Galia, san Severino, abad del monasterio de Agaune.

San Severino vivió en una época en que en las Galias aun no estaba perfectamente implantada la fe cristiana, y estaba muy extendida la herejía arriana. Según  parece, fue nativo de Borgoña (Burgundia) de noble origen, y educado en la fe católica; como otros en la época, sintió el llamado a retirarse del mundo, y fue a establecerse como ermitaño a un valle que atraía a muchos candidatos a la vida solitaria de penitencia y oración, se trataba del valle de Agaunum, limitado por escarpadas montañas y el río Ródano. Perteneciente a la actual Suiza, se alza allí la ciudad de Saint-Maurice, cuyo nombre evoca precisamente lo que hacía atractivo el valle ya en el siglo V: según la tradición allí habían padecido el martirio san Mauricio y sus compañeros de la legión tebana a inicios del siglo IV; el valle era entonces un fuerte polo de atracción religiosa.

Cuando san Severino se estableció allí, a fines del siglo V, no había aun una abadía en sentido propio, sino más bien unas dispersas chozas de ermitaños, que poco más tarde darían lugar a la primera fundación de la abadía de Agaunum, en el 515, unos pocos años después de la muerte de Severino. No se puede decir, por tanto, que haya sido abad en el sentido propio y actual del término, porque no había aun una comunidad monástica regular, pero la tradición oral ha conservado el recuerdo de san Severino como abad, quizás porque fue él uno de los que ayudó a que esa comunidad de dispersos eremitas se pusieran en movimiento para la formaciónd e un monasterio.

En el 502 el rey Clodoveo adoptó el cristianismo, y en el 504, habiendo oído la fama de taumaturgo de Severino, lo hizo llevar a París para que lo curara de una dolencia con la que los médicos no habían podido. Según parece, san Severino supo que ese viaje sería el último de su vida, se despidió de sus monjes y fue a cumplir el encargo del rey. En este punto la tradición adorna el viaje de ida con varios milagros que corroboran su fama (y que posiblemente sirven para resumir hechos cuyos detalles se nos han perdido), curación de un sordomudo, curación de un leproso, y llega a París donde cura al rey Clodoveo de su dolencia. En el viaje de vuelta, cuando estaba en la localidad de Château-Landon, se detuvo junto a unos ermitaños de vida santa que había en el lugar, y allí murió, corroborada su santidad por una luz celestal que lo envolvió y acompaó el tránsito de su alma (motivo que suele aparecer en su iconografía).

Es difícil establecer los hechos de su vida porque nos han llegado narrados, o más bien novelados, en un documento muy posterior, del siglo IX, carente de bases documentales firmes. Sin embargo puede decirse con certeza que, aunque no podamos estar ciertos de los detalles, este documento recoge una muy sólida tradición local. El culto de san Severino es muy antiguo, e incluso el título de la iglesia de San Severino de París se refiere a este santo. No debe confundirse a san Severino abad con el san Severino ermitaño que recordamos el 23 de noviembre, y que vivió en París en el mismo siglo que el de hoy.

La "Vita" del siglo IX está publicada en Acta Sanctorum, febrero II, pág 544ss, junto con las acostumbradas notas de los bolandistas. El Butler de Thurston, S.J., tiene un artículo (ed. mexicana, tomo I, pág. 315) del todo escéptico acerca de la vidaa del sant, donde se hallará bibliografía. Guerin, en Les Petits Bollandistes, II, pág 455 resume en francés la Vita tradicional. El fresco reproducido, que se encuentra en la abadía de Château-Landon, representa la curación de Clodoveo.

Abel Della Costa
accedido 2860 veces
ingreso o última modificación relevante: 10-2-2013
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el enlace de la página
puedes agregar un comentario
nombre:
email (opt):
comentario:
Ip: 44.222.189.51
Copia este código antispam en el casillero:
© El Testigo Fiel - 2003-2024 - www.eltestigofiel.org - puede reproducirse libremente, mencionando la fuente.
Sitio realizado por Abel Della Costa - Versión de PHP: 7.2.34