
Los beatos Jan Swierc y 8 compañeros, sacerdotes de la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco, fueron víctimas de la persecución nazi que, tras la ocupación alemana de Polonia, acaecida el 1 de septiembre de 1939, se desató con especial vehemencia también contra la Iglesia católica. Estos religiosos, dedicados a actividades pastorales y educativas y ajenos a las tensiones políticas de la época, fueron detenidos simplemente por ser sacerdotes católicos.
Son los siguientes:
1) Jan Swierc nació en Kroleska (hoy Chorzow) el 29 de abril de 1877 y, tras completar sus estudios secundarios y teológicos entre los salesianos en Italia, fue ordenado sacerdote en Turín en 1903. Posteriormente dirigió varias casas salesianas en Polonia, desempeñando también el ministerio de párroco. El 8 de julio de 1938 asumió el cargo de director y párroco de la Casa de Cracovia y se convirtió en un apreciado predicador. El 23 de mayo de 1941 fue detenido junto con otros hermanos por la Gestapo y conducido a la prisión de Montelupich, donde fue golpeado y torturado. El 26 de junio de 1941 fue trasladado al campo de concentración de Auschwitz y asesinado al día siguiente.
2) Ignacy Antonowicz, nacido en Wieslawice el 14 de julio de 1890, fue ordenado sacerdote en Roma en 1916. Profesor de teología en el seminario salesiano de Foglizzo, fue capellán militar en el ejército polaco durante la Primera Guerra Mundial. Enviado a Cracovia como director de la residencia teológica, desempeñó este cargo hasta su detención, acaecida el 23 de mayo de 1941. Trasladado a Auschwitz, fue maltratado y golpeado. Al enfermar gravemente, falleció el 21 de julio de 1941.
3) Ignacy Dobiasz, nacido en Ciechowice el 14 de enero de 1880, se formó en los internados salesianos de Italia y fue ordenado sacerdote en 1908. De vuelta en Polonia, ejerció su ministerio pastoral y educativo en diversas localidades. A partir de 1931 fue enviado como colaborador parroquial a Cracovia. El 23 de mayo de 1941 fue detenido y deportado a Auschwitz, donde falleció el 27 de junio siguiente a causa del agotamiento y de las palizas sufridas.
4) Karol Golda, nacido en Tychy el 23 de diciembre de 1914, estudió en las casas salesianas de Polonia y posteriormente fue enviado a Roma, donde fue ordenado sacerdote en 1938. De vuelta en su país para impartir clases de teología en el seminario de Oswiecim, fue detenido por la Gestapo el 31 de diciembre de 1941 y, en febrero de 1942, deportado a Auschwitz, donde fue fusilado el 14 de mayo de 1942.
5) Franciszek Harazim, nacido en Osiny el 22 de agosto de 1885, se formó en los colegios salesianos de Polonia y en Ivrea, donde, en 1915, fue ordenado sacerdote. Regresó a su país para impartir clases en algunas escuelas salesianas y en el Seminario Mayor Salesiano de Cracovia. Fue detenido el 23 de mayo de 1941 y trasladado a la prisión de Montelupich, y posteriormente conducido al campo de concentración de Auschwitz, donde, a causa de las palizas y los malos tratos, falleció el 26 de junio de 1941.
6) Ludwik Mroczek, nacido en Kety el 11 de agosto de 1905, cursó sus estudios para el sacerdocio en Polonia, donde fue ordenado en 1933 y desempeñó su labor pastoral en Oswiecim, Leópolis, Czestochowa y otras localidades. Detenido el 22 de mayo de 1941, fue trasladado a la prisión de Montelupich y, posteriormente, a Auschwitz, donde falleció el 5 de enero de 1942.
7) Wlodzimierz Szembek, nacido el 22 de abril de 1883 en Poreba Zegoty, procedente de una familia noble, se licenció en ingeniería y se ocupó de las propiedades familiares hasta 1928, cuando ingresó en el aspirantado salesiano de Oswiecim. Fue ordenado sacerdote en Cracovia en 1934 y pasó a ser secretario de la inspectoría salesiana. Detenido el 9 de julio de 1942, fue encarcelado en Nowy Targ y posteriormente trasladado a Auschwitz, donde falleció el 7 de septiembre de 1942.
8) Kazimierz Wojciechowski, nacido en Jaslo el 16 de agosto de 1904, se formó en los seminarios salesianos de Polonia y fue ordenado sacerdote en 1935 en Cracovia. Desempeñó su labor pastoral en Daszawa y en Cracovia, donde fue detenido el 23 de mayo de 1941. Deportado a Auschwitz, fue asesinado el 27 de junio de 1941.
9) Franciszek Miska, nacido en Swierczyniek el 5 de diciembre de 1898, cursó sus estudios de teología en Turín, donde fue ordenado sacerdote en 1927. Ejerció su ministerio en los institutos salesianos y en las parroquias de diversas localidades de Polonia, hasta que se le encomendó la dirección del instituto salesiano de Lad. Detenido y trasladado a varios campos de prisioneros, el 30 de octubre de 1941 fue deportado a Dachau, donde falleció el 30 de junio de 1942.
El martirio material de estos sacerdotes pertenecientes a la familia salesiana, fallecidos en los campos de exterminio de Auschwitz y Dachau, tanto por asesinato directo como a consecuencia de las torturas y las penurias sufridas, queda atestiguado por los testimonios y la documentación recopilada. En su caso se pone de manifiesto la especial saña con la que se trató al clero polaco, perseguido y ultrajado durante los años de la ocupación nazi de Polonia. El odium fidei de los perseguidores estaba motivado por la ideología anticristiana del nazismo y por la feroz aversión hacia la Iglesia polaca. En el campo de concentración ofrecieron consuelo espiritual a sus compañeros de cautiverio y, a pesar de las humillaciones y torturas sufridas, continuaron manifestando su fe. Fueron objeto de burlas con insultos dirigidos a su ministerio, torturados y, posteriormente, asesinados directamente o llevados a la muerte por las condiciones inhumanas del cautiverio, hasta tal punto que algunos de ellos sufrieron un martirio ex aereumnis carceris.
El martirio formal ex parte persecutoris queda demostrado por el hecho de que fueron encarcelados y asesinados únicamente a causa de su fe, de su ministerio sacerdotal y de su acción pastoral.
En cuanto al martirio ex parte Servorum Dei, eran conscientes de que los nazis consideraban su ministerio pastoral como una oposición al régimen, pero continuaron su obra apostólica, permaneciendo fieles a su vocación y aceptando con serenidad el riesgo de ser detenidos, deportados y, posteriormente, asesinados.
La fama de martirio, que se difundió rápidamente tras su muerte, se mantuvo viva entre los salesianos y en toda la Iglesia polaca, y persiste hasta hoy.