Esta vista de la obra cuenta con 12 paneles, distribuidos de una manera regular: cuatro por fila. Sin embargo, sólo diez son figuras humanas, ya que precisamente los dos centrales son pinturas de ambiente, de la habitación donde se produce la anunciación.
Las figuras son las siguientes, yendo de arriba abajo:
Primera fila: Profetas Zacarías y Miqueas en los extremos, y las sibilas de Eritrea y Cumas en el centro, es decir: dos profetas sagrados y dos profetisas paganas. Estos -en la interpretación que se hacia en la época- son los cuatro que hablaron más claramente de la venida de Jesús, que es el tema general del panel cerrado.
Precisamente en la segunda fila puede verse la Anunciación.
La tercera fila representa: al centro a San Juan Bautista y San Juan Evangelista (pintados, pero representando esculturas), y las figuras de Jocodus Vyd, e Isabel, su esposa, que son los donantes del retablo.
Veámoslas en detalle:

Y a la derecha, arriba, el profeta Miqueas, reconocible también -además del travesaño- por la cita mesiánica que se recoge en la cinta: "ex te [mihi] egredietur qui sit dominator in Israël..." (Mi 5,2): "De ti [Belén Efratá] saldrá quien habrá de dominar en Israel"
Arriba el profeta Zacarías, que lo reconocemos no sólo porque lo dice en el travesaño, sino por la conocida cita latina que lo rodea: "Exsulta satis, filia Sion ; jubila, filia Jerusalem : ecce rex tuus veniet..." (Za 9,9): "Exulta sin freno, hija de Sión, grita de alegría, hija de Jerusalén! He aquí que viene a ti tu rey..." Notemos que esta cita normalmente se aplica al domingo de ramos (porque se continúa con la mención del asno sobre el que el rey cabalga), sin embargo el pintor la ha referido a la doble venida de la que trata su obra: la venida primera, significada en la Anunciación, y la segunda, objeto del políptico interior

El ángel Gabriel, que lleva en su mano en lirio representando la virginidad, le dirige el saludo, que puede leerse cerca de su boca "Ave.. Gratia", y la Virgen le responde con "Ecce ancilla Domni" (he aquí la esclava del Señor); pero si miramos con atención, la frase está escrita al revés, de derecha a izquierda. esta misma convención la utilizó Jan van Eyck en otra Anunciación, y posiblemente quiere indicar la dirección hacia la que se dirigen las palabras, es decir, hacia el ángel.


Las sibilas, profetisas del paganismo, a quienes se les atribuía el haber anunciado a Jesús, tanto en la égloga IV de la Eneida de Virgilio ("De lo más alto de los cielos nos va a ser enviado un reparador"), como en los llamados "Oráculos sibilinos", una colección "profética" en lenguaje oscuro, que pretendidamente anunciaba en el paganismo la llegada de Cristo, y que tuvo gran difusión en el medioevo y el renacimiento, aunque según parece son ya de composición cristiana, por lo que cayeron en desuso (naturalmente, puesto que ya nada tenían de futurológicos). Gracias a esos dos elementos es tan común ver en la poesía y la pintura hasta el siglo XVI aproximadamente a las sibilas compartiendo espacio con los profetas del AT. Las bandas escritas en latín hacen referencia respectivamente a la égloga virgiliana y a "La ciudad de Dios" de San Agustíbn, quien en su libro XVIII reproduce y alaba el oráculo de la sibila eritrea.
El centro del panel exterior está ocupado por dos detalles hiperrealistas de la estancia donde se produce la anunciación. desde uno de ellos se ve el afuera de la escena, la ciudad, y en el otro dos utensilios de la cocina. ¿Por qué precisamente enl centro de esta compleja escena está ocupado con lo menos importante? Muy probablemente porque no es éste panel el cuadro principal, sino que se reserva la centralidad para el Cordero Místico, que se retratará con el políptico abierto.


Nos queda por reproducir la tercera fila: los donantes y los dos Juanes: el Precursor y el Evangelista. Téngase presente que hasta hace muy poco la convicción era que Juan Evangelista había compuesto también el Apocalipsis, así que es natural que se lo represente en una obra que tiene como tema central la consumación apocalíptica. La curiosidad es que se representa a los dos Juanes, no como figuras vivientes sino como esculturas (representación dentro de la representación), y a derecha e izquierda rezando, en dirección a las esculturas, los donantes del cuadro.
Esto tiene su razón de ser en el plan narrativo de la obra, que iremos descubriendo a medida que avancemos en ella. Por el momento ya vemos que hay un afuera del políptico que es también un antes: Anunciación; que se equilibra con un adentro, que es también un después: la Segunda Venida. Pero ahora incorporamos otro movimiento, de arriba abajo:
Primera línea: profecía
Segunda línea: primer cumplimiento, anunciación
Tercera línea: esculturas, templo, orantes --> el tiempo de la Iglesia
De arriba abajo hay una progresión en el tiempo, donde el centro está en la anunciación.
Veamos las cuatro figuras de la línea inferior:


El Bautista, lejos de la fiereza con la que es representado habitualmente (y que responde a la imagen que de él nos transmiten los Evangelios, como un hosco predicador), aparece en figura de mansedumbre, y con el cordero que lleva habitualmente (que representa a Cristo, desde luego), muy destacado, señalado con el dedo por el propio Precursor.
Juan Evangelista, representacdo muy joven, como era la convicción sobre el autor del ciclo joánico, tiene en sus manos la "copa de la ira divina", que es una expresión del Apocalipsis, que inspira, precisamente, el conjunto de la obra.
Y aquí los donantes:


En el próximo panel entraremos ya en el interior del políptico.