Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
rápido, gratis y seguro
conservar sesión
  • Por sobre todo, los miembros registrados dan forma y sentido a este sitio, para que no sea solamente un portal de servicios sino una verdadera comunidad de formación, reflexión y amistad en la Fe.
  • Además tienes ventajas concretas en cuanto al funcionamiento:
    • Tienes reserva del nombre, de modo que ningún invitado puede quedarse con tu identidad.
    • En los foros, puedes variar diversas opciones de presentación (color de fondo, cantidad de mensajes por página, etc.), así como recibir mail avisándote cuando respondan a cuestiones de tu interés.
    • También puedes llevar un control sobre los mensajes que leíste y los que no, o marcarlos para releer.
    • Puedes utilizar todas las funciones de la Concordancia Bíblica on-line.
registrarme
rápido, gratis y seguro
«Mira que estoy a la puerta y llamo,
si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
Diálogo: Foros: La voz del Espíritu

Buscador simple (o avanzado)
El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.

Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.

Una forma de limitar los resultados es agregarle un signo + adelante de la palabra, por ejemplo "Iglesia +católica", eso significa que buscará los registros donde estén las dos palabras, aunque pueden estar en cualquier orden.
La búsqueda admite el uso de comillas normales para buscar palabras y expresiones literales.
La búsqueda no distingue mayúsculas y minúsculas, y no es sensible a los acentos (en el ejemplo: católica y Catolica dará los mismos resultados).
Temas:
pág: [1]  2 
mensajes por página:
pedido de oraciones (50)
por andrea (1-mar-2004 - último: 3-oct-2022, 2:53:56)
Salmo 51 (50) (25)
por Pitus minor (20-mar-2010 - último: 17-nov-2020, 7:15:47)
El memorial (1)
por Maite (28-may-2020)
Mueren como Cristo (3)
por Maite (31-mar-2020 - último: 4-abr-2020, 12:01:54)
Dios no necesita defensores (8)
por Abel (11-feb-2019 - último: 29-oct-2019, 3:16:46)
SOBRE ALQUILERES ABUSIVOS (4)
por PADRE GABE, OCPJ - BARCELONA (i) (31-mar-2019 - último: 31-mar-2019, 11:58:48)
Himno Akathistos (26)
por hopla (8-dic-2006 - último: 13-mar-2019, 10:14:35)
Tu Hijo Padre (1)
por Maite (18-ene-2019)
No hay tiniebla que el Amado no ilumine, no hay cruz que no lleve Él (1)
por Maite (18-ene-2019)
De nada me vale ser cristiana (3)
por Maite (26-jul-2018 - último: 3-ago-2018, 10:14:39)
Petición para Abel (7)
por feminico (24-oct-2011 - último: 3-ago-2018, 3:32:31)
Ante Jesús lo importante es el amor (1)
por Maite (2-ago-2018)
No dialogar con el mal (1)
por Maite (26-jul-2018)
Tener la mano tendida (1)
por Maite (14-jul-2018)
Tengo a Dios de vecino en cada Sagrario (1)
por Maite (30-jun-2018)
Por qué estas buscando aquello que no te puede dar vida. Papa Francisco (1)
por Maite (14-jun-2018)
Emmanuel siempre con nosotros, Chiara Lubich (1)
por Maite (14-jun-2018)
El Opus Dei (5)
por Soledad (i) (12-oct-2015 - último: 16-ene-2018, 4:47:01)
ACCIDENTE (12)
por Carlos JBS (29-sep-2016 - último: 15-ene-2018, 2:40:38)
Padre Matta el Meskin: maestro de misericordia. (2)
por Jorge (Kanbei) (11-abr-2017 - último: 11-abr-2017, 10:25:13)
vida de santos (2)
por Maria Silvia (i) (9-abr-2017 - último: 10-abr-2017, 10:23:52)
Oración (6)
por Carlos JBS (15-ene-2017 - último: 4-abr-2017, 10:29:26)
Liturgia de las Horas (2)
por Carlos JBS (2-abr-2017 - último: 2-abr-2017, 7:02:07)
Dios, se convierte al hombre, al ser humano (1)
por Maite (16-mar-2017)
No hay tiniebla que el Amado no ilumine,no hay cruz que no lleve... (3)
por Maite (7-sep-2016 - último: 4-oct-2016, 11:39:02)
La voz del Espíritu V (180)
por Rosy (2-ene-2012 - último: 5-sep-2016, 6:14:48)
"Eco de todos los dolores y todos los amores de Jesús" (157)
por soledad (19-oct-2011 - último: 17-nov-2015, 4:09:40)
Ejercicios de San Igancio de Loyola en la vida ordirnaria (9)
por Margarita (i) (29-dic-2012 - último: 14-oct-2015, 8:55:40)
Oración por nuestra tierra (2)
por Maite (27-ago-2015 - último: 28-ago-2015, 2:49:07)
Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.( Pagola) (2)
por Maite (27-ago-2015 - último: 28-ago-2015, 2:48:17)
Oración cristiana con la creación (1)
por Maite (27-ago-2015)
ORACIÓN DE PERDÓN (15)
por Maru Courtney (11-sep-2003 - último: 1-ago-2015, 12:53:42)
Un regalo del Papa Francisco (3)
por Maite (19-feb-2015 - último: 28-feb-2015, 3:29:01)
Oración del Jurista, compuesta por S.S. Pío XII (3)
por BOINA ROJA (i) (6-jul-2006 - último: 9-ene-2014, 4:17:17)
Poema de Tagore (22)
por Andy (6-jul-2009 - último: 10-oct-2013, 4:14:01)
La Asunción de María, por Pagola (3)
por Maite (20-ago-2013 - último: 6-sep-2013, 1:30:04)
La Asunción por el hermano Alois de Taize (2)
por Maite (30-ago-2013 - último: 1-sep-2013, 6:28:12)
Plegaria por una madre asesina (5)
por Maite (4-jul-2013 - último: 15-jul-2013, 11:20:18)
Glosas teresianas (5)
por Abel (14-may-2013 - último: 16-jun-2013, 2:07:12)
Feliz Pascua de Resurrección para todos (4)
por Abel (31-mar-2013 - último: 1-abr-2013, 4:57:26)
Devotería barata (2)
por Abel (20-ene-2013 - último: 20-ene-2013, 11:08:24)
Indignación y esperanza (2)
por Maite (10-dic-2012 - último: 14-dic-2012, 4:31:31)
Nadie sabe el día (2)
por Maite (7-dic-2012 - último: 8-dic-2012, 4:11:55)
Cuidado con los Letrados. Pagola (2)
por Maite (25-nov-2012 - último: 28-nov-2012, 1:46:53)
Con Jesús en medio de la crisis. Pagola (2)
por Maite (14-nov-2012 - último: 15-nov-2012, 11:22:03)
Padre Segundo Llorente (43)
por flaviamile (30-jun-2011 - último: 19-oct-2012, 6:20:52)
La pregunta decisva. por Pagola (4)
por Maite (12-sep-2012 - último: 16-sep-2012, 1:46:34)
Juliana de Norwich (2)
por Abel (4-sep-2012 - último: 5-sep-2012, 4:52:39)
Peticion de Oración Urgente (15)
por Carlos JBS (30-may-2012 - último: 25-ago-2012, 10:12:13)
Lo católico (25)
por Abel (11-ago-2012 - último: 16-ago-2012, 3:30:08)
Por mi padre (17)
por Hernan (14-jul-2012 - último: 9-ago-2012, 2:06:48)
Oración para el día de Pentecostes. de Pagola (3)
por Maite (27-may-2012 - último: 28-may-2012, 1:03:42)
Pagola y la resurrección (2)
por Maite (12-abr-2012 - último: 13-abr-2012, 3:20:11)
Sobre la muerte de Jesús (2)
por Abel (6-abr-2012 - último: 12-abr-2012, 9:16:18)
1 Texto de Pagola para el domingo de Cuaresma (13)
por Maite (25-feb-2012 - último: 26-mar-2012, 8:28:37)
El atractivo de Jesús (2)
por Maite (24-mar-2012 - último: 24-mar-2012, 8:49:31)
Una leyenda que no es mera leyenda (3)
por Abel (8-jul-2010 - último: 12-mar-2012, 6:18:51)
Amor al prójimo (18)
por Abel (11-feb-2012 - último: 3-mar-2012, 3:53:55)
relación fe-razón ó religión-ciencia ó... (5)
por Gerard (1-feb-2012 - último: 2-feb-2012, 6:08:54)
La voz del Espíritu IV (178)
por Rosy (7-jul-2011 - último: 31-dic-2011, 7:24:52)
En las fuentes de la alegría (10)
por soledad (3-nov-2011 - último: 11-dic-2011, 12:55:46)
La voz del Espíritu III (144)
por Rosy (10-mar-2011 - último: 8-jul-2011, 12:03:55)
...El lugar secreto del que nos habla Jesús (6)
por Maricruz (19-jun-2011 - último: 22-jun-2011, 7:55:45)
Rosario universal (2)
por Abel (16-jun-2011 - último: 16-jun-2011, 6:45:29)
El arte de comunicar (16)
por Gerard (24-abr-2011 - último: 3-may-2011, 8:20:53)
Las tres edades de la vida interior - de Garrigou-Lagrange (6)
por Abel (30-mar-2011 - último: 5-abr-2011, 2:15:48)
Retiros de Cuaresma (7)
por Maricruz (8-mar-2011 - último: 10-mar-2011, 10:34:31)
La voz del Espíritu II (140)
por Rosy (16-oct-2010 - último: 10-mar-2011, 2:26:49)
Nueva advocación de la Virgen (1)
por Abel (7-ene-2011)
Santos «lindos» (87)
por Abel (8-nov-2009 - último: 4-ene-2011, 11:27:44)
No sea cosa de contar la misericordia (13)
por Abel (9-dic-2010 - último: 14-dic-2010, 12:38:35)
San Francisco Javier (9)
por Abel (3-dic-2010 - último: 10-dic-2010, 2:52:39)
Un dilema (89)
por Abel (6-nov-2010 - último: 15-nov-2010, 1:41:47)
La voz del Espíritu (134)
por sol g. (4-feb-2007 - último: 21-oct-2010, 8:37:31)
La misa (23)
por Fej Delvahe (i) (3-oct-2010 - último: 8-oct-2010, 4:16:51)
Sobre la lectura del santoral, para Julio (3)
por Abel (28-jun-2010 - último: 4-jul-2010, 7:08:32)
Beato Raimundo, patrono de los fracasados (7)
por Abel (24-jun-2010 - último: 25-jun-2010, 12:46:22)
Si ya no les va la marcha (7)
por Abel (19-jun-2010 - último: 20-jun-2010, 11:08:20)
San Justino, mártir (3)
por Abel (1-jun-2010 - último: 2-jun-2010, 12:15:56)
¿Fantasmas o Demonios? (11)
por Satsang (21-nov-2009 - último: 12-may-2010, 4:34:33)
El santo protector de internet y de los internautas (14)
por Abel (13-abr-2010 - último: 17-abr-2010, 5:38:10)
Un pecado que es una buena acción (3)
por Toñi (29-may-2008 - último: 8-dic-2009, 5:59:32)
Quien es Charles E. Curran (23)
por mizales (2-dic-2009 - último: 6-dic-2009, 5:20:29)
NECESITO QUE ME EXPLIQUEN ALGO (20)
por Jorge (i) (13-jul-2009 - último: 2-dic-2009, 8:11:35)
Columna y fundamento (11)
por Luis Manuel (24-nov-2009 - último: 30-nov-2009, 8:34:40)
Cristo, pobreza y riqueza (13)
por Gerard (2-oct-2008 - último: 30-nov-2009, 1:38:50)
Apocalíptico: confortador ?? (20)
por Gerard (18-nov-2008 - último: 29-nov-2009, 11:48:32)
Sin Dios... autoayuda (81)
por Gerard (7-jul-2009 - último: 28-nov-2009, 3:16:30)
Mañana me echan cuchillo (46)
por Carlos JBS (8-jun-2009 - último: 10-jul-2009, 2:38:24)
Mi hermana menor operada de tumor canceroso (47)
por Alberto (2-feb-2009 - último: 13-jun-2009, 8:02:21)
id: 30917
permalink de este mensaje: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=fr_30917
Re: ¡Ven Espíritu Santo!
por: Jordi (219.115.231.---) - 22-sep-2006, 12:48:14

Siempre me pareció intrigante, quizás a causa de mi poca inclinación a una comunión total, el detalle de la acción trinitaria, por el que el Padre al poner manos a la obra en casi todas sus proezas antiguas, se haga preceder y te deje su ejecución, a Tí, divino Espíritu, o a la Palabra, cuando no a los dos explícitamente.

No podía ser otro que Tú mismo, quien estremecía alma y huesos de Isaías, cuando se propuso recordarnos las misericordias del Padre, que tuvo con la casa de Israel, a lo largo de su historia (Is 63,7-64,11).

El mismo punto de partida de esta historia, no es otra cosa que un derroche de ilusiones del maternal corazón del Padre; ilusiones algo precipitadas, quizás. Y parece insinuar Isaías que en ello Tú tuviste bastante parte, Espíritu del Padre y de la Palabra. Porque aunque sea desde tu invisible transpararencia, participas plenamente en la bondad sin sombra del creador, y la animas eterna y vigorosamente.

¿Quién podría imaginar que de tu impulso de trinitaria mano, pudiera salir algo cuyas delicias no fueran exclusivamente las infalibles misericordias de vuestra bondad? No te puedo sino imaginar extasiado de ilusión, derramando sueños y parabienes en el corazón del Padre.

¿Hubo jamás sueño de madre esperando al primogénito, comparable a vuestro sueño durante la gestación de la casa de Israel? Y eso que ya no os faltaban motivos para no fiaros ni mucho ni poco de la bondad humana. Pero sea o no sea de fiar, es parte de vuestra misma bondad, ya que cual atrevidos amantes nos creásteis.

Sabías perfectamente, Espíritu de Dios, que nuestros primeros padres ya se os plantaron sabiondos y decididos a ir por la suya, cuando casi no habíais ni acabado los adornos del paraíso. Y vaya que si consiguieron hacer un mundo a la medida de sus caprichos!. Nuestra opción fue la de alejarnos de Tí, sin intimidarnos ni siquiera la autoaniquilación, que tangible se gestaba.

Es innegable que con la raza de Henoc y Matusalén (Gn 5.) os apuntasteis unos tantos memorables. Pero la injusticia, las comilonas arrancadas a tantísima probreza, borracheras entre cantares, violencia y espada se fueron erigiendo en ley de toda la tierra.

Todo el pesar que os producía una humanidad a la desbandada, no pudo con vuestro amor del todo desmesurado por nuestra osada insignificancia.

Apremiaste a Noé a que improvisara una barca, que hasta nosotros nos hacemos cruces de cómo logró flotar entre las aguas alborotadas del diluvio, salvándose justito lo necesario para que no tuvieráis de comenzar otra vez de cero.

Resulta innegable que con Abraham te apuntaste otro tanto incomparable. ¿Cómo empezasteis los dos a miraros y admiraros mutuamente, amalgamando progresivamente una inseparable amistad?. Sin duda tu rescoldo capaz de reanimar hasta al que ha muerto, purificó su corazón, apasionando hasta la trascendencia sus ansias de vida eterna; tu oscuridad, más transparente que el cristal y el día, transformó su mirar caduco, capacitándole para otear el mismo corazón del misterio. ¿Qué fascinantes caminos recorreristéis los dos juntitos, desde la más tierna juventud del patriarca? ¿Cómo le fascinaste ojos, corazón y huesos, como para que a sus vejeces, dejara atrás los poquitos pero indispensables apoyos que aún le quedaban y se arriesgara a una odisea de la que sólo un Dios podía sacarles con vida, a él y a su compañía?.

Yo me imagino que Tú ya debías jugar con él al escondite y entre las sonrisas y caricias de su madre, ya asomabas por aquí y por allí, asombrándole con la paz y regalo de tu presencia, y con la inanidad en tu fingida asencia. ¿Cómo le afinaste la intuición del alma, para saberte descubrir en el trasfondo tanto de los regalos exuberantes de la creación, como de la bondad, cariño, fortaleza y también de la pasión, doblez, miedos y depresión del corazón humano?.

¿Cuando empezarías Tú a amaestrarle en juegos más serios, acertijos y rompecabezas cuya solución suponía el entretejido del amoroso planificar divino?. Los dos en invisible compañía subíais al monte y bajabais al remanso, cuyas auras tanto amor os sugerían. Como meta del camino y del cansancio, Tú le dejarías probar alguna gotita de tu néctar de sabor a vida eterna, que al mismo tiempo es fuerza imperecedera en impotencia y en cansancio.

Mientras el joven y adulto Abraham iba hundiendo sus raíces en tu variada y vivificante presencia, cada vez participaba más profundamente en tu obrar y pasión por nuestro mundo, mientras insensiblemente se iba desarraigando de su propio mundillo tan querido como limitado.

No te puedo ocultar divino Espíritu, que extremecen las increíbles zozobras que suelen experimentar los que plácidamente a tu aura se abandonan. Supongo que será algo semejante a los terremotos inherentes a tu suave pero decidida caricia. Con ella te vas acoplando a nosotros los humanos para que nos vayamos despertando, transformados ya en imagen inconfundible del Verbo divino.

A veces se me hace que no son sino lejano eco del forcejeo descomunal al que te sometes Tú mismo, Espíritu del Eterno Padre y de la Palabra, para penetrar en nuestro espíritu alborotado, en el intento de que te permitamos aspirar en nosotros a nuestro Padre del cielo y a nuestro Cristo, para transformarnos en hijos y hermanos. Diría que sólo porque nos reveló Jesús que eres Amor del Padre y del Verbo, es posible imaginar el anonadamiento de hacerte espíritu de nuestro mal inclinado corazón humano.

Pero con hombres como Abraham puede que resulte una auténtico ensueño: con esos pulmones tan pequeñitos, mírale con qué desparpajo respira eternidad!. El Padre lo planeó, el Hijo encarnado nos lo posibilitó, y Tú divino Espíritu estás empeñado en realizarlo.

La ingenuidad con que Abraham trataba contigo, como de amigo a amigo, te lo hizo irresistible. El mismo Padre contemplaba emocionado por qué maravilla de senderos se adentraba la creatura salida de sus manos, después de tantos siglos de desvelos, disgustos y cuidados. Por fin alguién se dejaba moldear confiadamente por tus portentosas manos. Y tú no perdiste la ocasión que tenías para realizar una creación maestra.

A los 75 años (Gn 12,4) Abraham ya saboreaba a placer la agudeza que destellaba tu manera de conducir al volante. Era tu aspirar lo que siempre anhelaba su alma. Estaba ya preparado para la más divina odisea que jamás hubiera sido imaginada, y que siglos y siglos más tarde todavía tenía desconcertado al docto Nicodemo: “cómo puede uno nacer siendo ya viejo? (Jn 3,4).

Acabada la tarea de arrancar de su terruño al patriarca, le invitaste a dirigirse a la absoluta inseguridad en desconocido país, de talante indescifrable si los ha habido. Pero él estaba ya acostumbrado a tus acertijos, como para que le espantasen oscuridad, impotencia y hostilidades. Era rápido en encontrarte en el paraje más insólito, conocía bien tus escondites, como para sentirse huérfano en el más pagano de los mundos.

En oscuridad, pero siempre a tu lado fue recibiendo divinas promesas y alianzas, hasta remontarse a la cumbre del monte de Moria para obedecerte por encima de la muerte, sacrificando al hijo de su amor, Isaac. Cuál no sería la conmoción del Padre eterno, al ver aquella frágil creatura, sumida en el llanto, pero con un pose tan decididamente redentor!. Qué amores, presentimentos y dolores no embargaron a la Trinidad, ante aquel amigo impotente y dolorido, pero perfecto creyente!. Definitivamente había empezado un mundo nuevo.

Dios había encontrado un hijo fiel y enamorado. Las albricias alcanzaron el mundo entero a todo lo largo de su historia. Dentro de nuestra mortal inanidad, a Abraham le fueron otorgados nombre y fama eternos.

De verdad, oh Espíritu, tu obra fue perfecta, maravilla que saca de quicio, bosquejo maestro en vida mortal humana del Verbo eterno, auténtico regocijo y prez en el corazón del Padre.

¿No sería influjo de este acontecimiento milenario, que tu alma, extasiada por tanta fe, confianza y desmesurada obediencia del gran patriarca, infundió el más increíble optimismo en el Corazón del Padre? Hasta el comedido Verbo, siempre pendiente del sentir paterno, se sintió lanzado a re-crear historia, ahora sagrada.

Los tres os aferrastéis amorosamente a vuestro sueño e ilusión en la prometida descencencia del patriarca, otorgada graciosamente a la más avanzada ancianidad y escapada por poco de seros sacrificada.

¿Pudo la fe de un mortal haceros olvidar el desacato de Adán, Caín, Lámek, y de la chusma que se burlaba del resignado Noé? ¿qué os pudo distraer de la amarga experiencia de que “las trazas del corazón humano son malas desde su niñez” (Gn 8,21), para soñar en los descendientes del patriarca con la ingenuidad de los remotos tiempos paradisíacos, a la vista de un Adán y Eva recién estrenados?

¿Cómo pudistéis jamás exclamar: “De cierto que ellos son mi pueblo, hijos que no engañarán”. Y fuiste su Salvador en todas sus angustias... no fue un ángel: tú mismo en persona los liberaste. Por tu amor y compasión los recataste, levantaste y llevaste todos los días desde siempre... El Espíritu de Yahvé los llevó a descansar (Is 63 8-9.14)?.

¿Cómo podría yo apodar tan peregrina ilusión?

Tu amor y tu pasión por vivificar todo lo creado, oh Espíritu divino, ya nos eran algo conocidas desde los principios. La filigrana que realizaste en Abraham, cietamente es como para pasmar y colmar de gozo el mundo entero. Pero tu gran bondad y la ilusionada peregrinación con la casa de Israel, me dejan perdido: no sabría decir si se trata de amor totalmente ciego, de realista alarde de omnipotencia, o demostración de que no excluyes de tu salvación ni al que rechaza ser salvado.

Lo único que me resulta claro es que hasta lo que parece más sinrazón en Dios, no puede sino que ser sino infinitamente más cuerdo que cualquier sabiduría humana.

Es verdad, pero lo que temíamos tanto porque era bien previsible, no tardó a llegar.

“Mas ellos se rebelaron y te contristaron, Espíritu Santo” (Is 63,10).

En tu presencia delicias para siempre.

id: 30932
permalink de este mensaje: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=fr_30932
Re: ¡Ven Espíritu Santo!
por: Kanbei (213.37.158.---) - 24-sep-2006, 10:43:30

Jordi,

preciosa tu reflexión acerca de la obra maestra del Espíritu Santo que fué Abrahan...el Señor sabe que sólo somos barro, pero incluso el barro puede ser redimido.

Un abrazo.

"Habla, Señor, que tu siervo escucha".

id: 30934
permalink de este mensaje: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=fr_30934
Re: ¡Ven Espíritu Santo!
por: Ecazes (200.62.56.---) - 24-sep-2006, 12:36:48

Se imprime...

Gracias, precioso

id: 31022
permalink de este mensaje: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=fr_31022
Re: ¡Ven Espíritu Santo!
por: Jordi (219.115.231.---) - 29-sep-2006, 12:24:39

Jesús al final de su denodada odisea entre nosotros nos hizo una confesión rebosante de humildad, hasta el punto de podernos sumir en la perplejidad: “Tengo mucho que deciros, pero ahora no podéis con ello” (Jn 16,12) “os conviene que yo me vaya, porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito” (v.7).

El Verbo, hecho vida y palabra humana, parece que tendría que ser la más digerible leche o sopitas trinitarias, aptas hasta para el vientre humano más debilitado. Y Jesús nos confiesa que no es así. Mientras le tenemos al alcance de la mano, a pesar de ser paciente maestro, expresión temporal del corazón del Padre, portador del fuego de tu Espíritu, nos es insoportable su gozoso y trascendiente mensaje. El Mensaje de Jesús, con rostro tan humano, nos resulta desmesurado: nos quedamos con aquél rostro tan divinamente humano, cerrando ojos y oídos al mensaje, que nos trasciende demasiado.

De hecho, grandísima parte de la gente que más de cerca trataron con Jesús, fueron los que más decididamente se opusieron al mensaje evangélico y los más reacios a creer: familia de Jesús, nazarenos, galileos y judíos. Y los más alejados e incrédulos fueron los que más irresistible encontraron su invitación: los pecadores públicos y paganos.

Yo diría que es una repetición del mensaje de gloria que Moisés recibía de Dios, al conversar los dos cara a cara. Tanta maravilla de revelación e inaudito acercamiento por parte de Dios, acabó en imposibilidad de mirar a Moisés la cara: Con el velo encubridor, permanecieron las palabras, pero desposeídas de su Gloria: letra que hasta puede que mate, pero que ciertamente es incapaz de dar vida.

Jesús conocía los ojos y corazón de sus discípulos, y en raras ocasiones dió rienda suelta, a la gloria que tenía como a Hijo Unigénito del Padre; los discípulos la habían de buscar como calma y pasión animadoras de aquel rostro humano, como reto y promesa en aquella palabra y enseñanza cotidiana, como misterio y poder siempre a flor de piel en sus manos humanas. Tarea no sé si menos ardua que transformar letra muerta en raudales de espíritu y corazón. Jesús veía que los discípulos no podían con tal tarea; siempre se quedaban en la caparazón de un evangelio casi reducido a confrontaciones de poder, haciendo caso omiso de las propias impotencias y a exhibiciones de vanos fervores y promesas: “aunque tenga que morir contigo, yo no te negaré” (Mc 14,31).

Nos convenía que se fuera y nos dejara El, Hijo e imagen del Padre, Dios hecho carne, Verbo eterno anonadado en palabra humana, indeleble abrazo de Dios con nuestra inanidad humana. Cuando parecía que ya nada quedaba por hacer, cuando muestro mundo finalmente parecía preparado para aceptar la inusitada invitación divina que era Jesús, resultó que éramos incapaces de soportarla. ¿Qué podíamos ya para esperar?

Todavía faltaba el salto mortal de Jesús a Cristo y Señor, remando por la laguna de la muerte, y remontándose a la suprema exaltación: Jesús no vino sólo a salvar nuestra vida mortal, sino nuestra muerte pecadora, y a abrirnos el camino de la vida eterna celestial: ¡Nos era necesario que se fuera!.

Y si ya su palabra tan hunana nos dejaba ya sin recursos, cómo podríamos seguirle hasta ser admitidos en el gozo de su señorío eterno...

Fue tu venida y unción, oh Paráclito, el bálsamo que nos abrió ojos, oídos y corazón, a fin de que a rostro desucierto pudiéramos comtemplar, seducidos, la gloria del Cristo Señor, escuchar encandilados aquellas palabras que jamás pudieron asomarse a mente humana, y abrir el corazón para ser transformados de gloria en gloria, a semejanza de su señorial Imagen (2Cor 3). Sí, eres Tú quien nos lleva a la Verdad total, quien nos anuncia y transmite lo que recibes Tú mismo del Cristo y del Padre. Tu nos incorporas al torrente de comunión trinitaria...

Pensaba yo que era un misterio tan fino, que sólo corazones agraciados como los de Juan y Pablo nos habían podido perfilar. Sin embargo, ya en el Antiguo Testamento encontramos algún tipo de conciencia de tu anonadada pero radical presencia en Israel. Nuestro canto de Isaías es un elocuente testigo.

No me parece especialmente atrevido considerar esta aguda percepción de la historia de Israel por parte de Isaías, como fruto maduro del tremendo revolcón que le supuso tu solemne descenso de investidura profética, cuya plena realización fue asumida nada menos que por el mismo Jesús: “El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor” (Lc 4,18-19; Is 61,1-2).

¡Oh, Santo Espíritu, qué lindo resulta ver cuan poco sabes disimular, a pesar de lo recatado que eres!. ¿A quién podrá quedar la menor duda desde este primer contacto contigo, que eres Espíritu de un Padre, cosa tan patente en tu incorregible debilidad por cautivos, pobres, oprimidos y ciegos?. Debilidad que, además de plasmarla en vocación y programa, ya moviste tanto a Isaías como a Jesús, a que desde la primera proclamación nos lo dejaran bien claro: "...así dice Yahvé: Respecto a los eunucos...a los extranjeros adheridos a Yahvé...yo he de darles un nombre mejor que hijos e hijas...les alegraré en mi Casa de oración..." Is 56 1-7; "esta escritura...se ha cumplido hoy" Lc 4,21.

Tanto la figura de Moisés como la del corazón del Padre del hijo pródigo, me parece que ilustran pintorescamente la vocación y embestida profética tanto del tercer Isaías, como la de Jesús. Y no cabe duda que este parecido brota de tu esforzada, única acción, en sus dóciles corazones. Efectivamente, en la parábola siempre he encontrado plasmada de forma un poco pintoresca, la misión de nuestro tercer Isaías.

También la figura de Moisés tiene su parecido con este profeta: ¿Puede imaginarse que hubiera otro Inspirador que no seas Tú, de la compasión que inundaba el corazón de Jesús ante el rebaño descarriado de la multitud, de la firmeza, adosada a palos de vocación, con que Moises se vio forzado a salvar unos esclavos israelitas, acogotados por la penuria y el poder, y del sueño de evangelización universal con que Isaías contempaba a los harapientos repatriados desde la lejanía de Babel por fin humillada.

Siempre me apareces como un Espíritu tan paternal, tan amante y abierto al mismo tiempo. Sueños, sueños, sueños de padre curtido o acabado de estrenar, infundiste en la compasión y entrañas de los tres, exactamente igual que en el corazón del padre de la parábola, durante toda la inacabable esperara del retorno de su pródigo.

Modoso que te mostrabas en los tiempos de Isaías: ni horrendas plagas, ni mares partidos en dos, ni truenos y rayos sinaíticos. A pesar de ello el profeta separaba grano y paja perfectamente, sin que alucinación de prodigios le llevara a vanalizar en lo más mínimo la auténtica tarea de tu cometido en el Exodo. ¿Cómo habría podido pasársele al profeta que Tú, en medio de tanto follón y forcejeo, no habías hecho nada más que liberar a cautivos y dar albricias a pobres y ciegos? Seguramente que habría preguntado a Moisés veces y veces, cómo se guiaba al evangelio, más que a una tierra prometida, toda aquella multitud desanimada y en la miseria.

Y tanto Moisés como su propia conciencia profética le respondían, que sólo Tú, divino Espíritu podía llevar acabo esta proeza: Tú que te haces presente, animándolo, hasta el más remoto y olvidado rincón de la creación; Tú que acaricias e imprimes una imagen inconfundible del Padre en cada rostro dolorido, fracasado y sin nigún amigo.

¿Qué tendrá el sufrimiento y la derrota, que de tal manera te desvela y fuerza a concentrar en ellos toda tu acción?

Tú que originariamente eres sonrisa de felicidad en el rostro del Padre, al contemplar la maravilla que es su Unico Engendrado; Tú que eres el calor del eterno abrazo con que el Hijo reconoce a su Padre?.

Tu eres el lazo feliz de Amor que unifica las otras dos personas totalmente compenetradas, trinitaria unidad sin resquicio de sombra, de egoísmo, de división o de vanidad. Los Tres comulgáis exhaustivamente en la mutua bondad, verdad y belleza. Sois el Gozo subsistente de la total fraternidad.

¿Qué será, oh Espíritu, lo que te arranca de esta feliz vida eterna embriagante, de tu acción que vitaliza el universo entero, para acabar irresistiblemente anclado junto a la llaga del doliente, junto a la inmovilidad del pusilánime, junto al vacío del falso, junto a la deformidad del egoísta, junto a la soledad del inseguro y desamparado, junto a la fiebre del agonizante, junto al sudor frío del moribundo?. El clamor del oprimido, las lágrimas del afligido, la impotencia del pobre, la tiniebla del ciego, el error del ignorante, la inundicia del corazón, la desolación y ruina que acompañan a envidia, ira, miedo y pereza, pecado y muerte son un reto para tu corazón apasionado por la vida sana y eterna.

Tu sola presencia entre estas multitudes a liberar de tanto opresor, miedo y claudicación, es proclama y prueba de que el Padre empeñó a su Hijo, y Este empeñó su vida y muerte, en nuestra salvación del pecado, dolor y muerte. Porque tu eres la llama de amor en que se abrazan Padre e Hijo, tu eres su doble Aspiración a cuyo calor perpetuáis el mutuo vaciarse en el otro: una variada y única vida eterna.

Mutuo regalo y aceptación, mirada agradecida y sonrisa de eterna y total comunión. En este vivir sabroso discurrían vuestros días, hasta que decidisteis ampliar el círculo, e invitarnos a participar a nosotros los humanos.

Sólo en la intimidad contigo, Espíritu, los ojos incrédulos de nuestro corazón cobran fuerza para otear esta generosidad y amor divinos; para poder en verdad adorar tu presencia incansable entre nosotros, ovejas amantes del extravío; para sentirnos retados por tu pasión de evangelio entre los pobres; para hacernos adentrar entre las multitudes esclavizadas, llevados por tu fuego recatado de liberador.

¿Cómo prendiste, oh Fuego recatado y abrasador, en el alma de Moisés, el gran liberador y pastor de tu rebaño? Porque por todas las apariencias, no parecía ser de la misma madera que Abraham.

A su lado delicias para siempre

pág: [1]  2 
El ingreso de post no está en estos momentos disponible para no miembros
© El Testigo Fiel - 2003-2026 - www.eltestigofiel.org - puede reproducirse libremente, mencionando la fuente.
Sitio realizado por Abel Della Costa - Versión de PHP: 8.2.30