La gratuidad de la justificación
El pasado mes de octubre se cumplieron los 20 años de la firma del acuerdo sobre la doctrina de la Justificación entre Las Iglesias católica y luterana, después se sumarían otras. Esta la Noticia en el boletín de ETF
Este había sido, y, para muchos que lo ignoran todavía es, uno de los puntos de separación más fuerte entre católicos, luteranos y otros reformados
La verdad es que no había motivo de disensión, lo que pasa es que a los católicos nos enrollaban, y, a veces aún siguen
La parábola de los siervos inútiles, es clara al respecto, Dios no, nos debe nada, y, la Carta a los Romanos, y, alguna más también son claritas, no merecemos nada, aquí bueno, Solo Dios, con méritos sólo Cristo
Pero aún a veces podemos pensar, que por ejemplo, “en La Confesión, Dios me perdona porque no le queda otra, porque yo iba arrepentida, o eso creía, con propósito de enmienda, con examen de conciencia bien hecho, o eso creía, me acuse ante el sacerdote, que me absolvió, pues bien, Dios me perdono, a la fuerza, no le quedó otra”
Bien, esto pensando “mal pero correctamente”, luego están los que piensan que les perdona el cura”, A mí el cura, no tiene que perdonarme nada, no le hice nada, y, de hecho, ningún sacerdote va decir, “yo te perdono, por mí no te preocupes”, sino que va decir, “Yo te perdonó, te absuelvo, en el Nombre del Padre…; es decir lo va hacer en Nombre de Otro, de 3 Personas en concreto
Pero ese perdón Dios no me lo da, porque tenga que hacerlo por mis ritos penitenciales, me lo da, porque es Amor y Gratuidad, me lo da, como premio sí, pero no a mí, sino al Hombre Jesús, Al Justo, que pone sus méritos a nuestra disposición
Dios no tiene que perdonar a ningún pecador, ni a mí, ni a nadie, lo hace, y, podemos decir que le encanta hacerlo, porque es Quien es
Y, esto no es algo exclusivo del NT, está ya en el AT, estos días lo volvía redescubrir, gracias a Abel, en el Libro de Jonás, un libro que es una joya, en todos los sentidos, y, en él que resuena de una forma fuerte La Misericordia, y, el Amor de Dios por su criatura, pero también la verdad de que su perdón es siempre inmerecido. Por eso en Jonás 3, 7-9” el simpático rey de Nínive ordena ayuno y penitencia a todo bicho viviente, confiando en que Dios se arrepienta del castigo y les perdone”
No da por hecho de que sus penitencias merezcan el perdón, confía en “ablandar a Dios”
Aunque Dios no necesite que lo ablanden, le encanta perdonar
Pero eso, no, nos puede llevar a pensar que el perdón nos lo debe, porque Dios no, nos debe nada
Y, el perdón que nos otorga en la penitencia, ya sea en el bautismo, confesión, contrición, unción de enfermos, es siempre inmerecida, y, es un regalo un Don por su Hijo, Jesús Dios como Él, hombre, ser humano como nosotros. Él Único Justo.
Por cierto esta es una de las Verdades del Libro de Jonás que es Palabra de Dios, pena que muchos y hablo de gente ahora siglo XXI, sigan perdiendo el tiempo, con la ballenita, y, otras cosas que son un modo de contar una parábola el autor sagrado pero humano, parece que no leyeron a Pinocho, ni sus mamás, abuelas, tías, les contaron cuentos, porque se quedan en lo superficial y no bajan a loa superficie, para subir
Por cierto, los que no hayan hecho ahora el curso de Rut y Jonás con Abel, cuando puedan háganlo, no se arrepentirán, garantizado
Un abrazo
Maite
“La muerte ha muerto, la sustituye el sueño que nos despierta en el regazo del Dios Padre Madre”
Gracias, Maite, sí, fue un hermoso curso. Y de paso hago la publicidad de que los audios y videos siguen disponibles... ![]()
Parece difícil conjugar la absoluta gratuidad del perdón divino, con el llamado a la responsabilidad. Si igual Dios me va a perdonar sin méritos de mi parte, ¿para qué me voy a esforzar?
Eso viene, creo yo, de pensar el pecado y el mal como disfrute y el bien como un esfuerzo árido que no provoca ningún placer.
En algunos aspectos es así, por supuesto, pero lo cierto es que el hombre vive en una tensión, porque si bien es verdad que en la vida corriente "lo agradable o engorda o es pecado", también es cierto que la bondad, la solidaridad, el descentrarse de sí mismo, el obrar en el camino de Jesús también es profundamente placentero, y en realidad mucho más que el pecado y el mal, que solo nos provocan un placer momentáneo, del cual luego generalmente no queremos ni recordarlo.
Yo creo que el perdón gratuito de Dios nos da la oportunidad de experimentar por nosotros mismos, ya de adultos, lo que experimentamos de niños pero no recordamos, que es el placer del bien, y consiguientemente ir aficionándonos de a poco a él.
Atención que digo "de a poco", Dios es gradualista, a diferencia de nuestros predicadores: nos da hoy la oportunidad de experimentar el placer del bien, lo experimentamos, lo gozamos, pero no nos mantenemos en él, porque también tenemos (y mucho) experimentado "el placer del mal", entonces volvemos a él, y nos da otra vez la oportunidad, y así a lo largo de toda la vida.
Porque esta vida es un ensayo y un tiempo de preparación, es el taller de costura del traje de bodas, tenemos tiempo para el ensayo y el error. No mucho, pero tenemos. Cuanto antes te decidas del todo por el bien, mejor, pero no porque te va a pillar el toro y te vas a ir al infierno, sino porque cuanto antes empieces a gozar del bien, mayor será el goce y la comunión con quienes ya están en el camino (esto, claro está, me lo digo a mí mismo, mucho antes que a los demás, y al que le vaya, que se ponga el mismo traje).
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La creación es la esposa de Cristo, y nosotros su regalo de bodas.