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El Testigo Fiel
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Documentación: Ireneo, Obispo y doctor de la Iglesia
Memoria de san Ireneo, obispo y doctor de la Iglesia, que, como atestigua san Jerónimo, de niño fue discípulo de san Policarpo de Esmirna y custodió con fidelidad la memoria de los tiempos apostólicos. Ordenado presbítero en Lyon, fue el sucesor del obispo san Potino y, según cuenta la tradición, murió coronado por un glorioso martirio. Debatió en muchas ocasiones acerca del respeto a la tradición apostólica y, en defensa de la fe católica, publicó un célebre tratado contra la herejía.

La amistad de Dios

fuente: Contra los herejes IV,13,4 - 14,1
Se utiliza en: Sábado después de Ceniza (lecc. único)

Nuestro Señor Jesucristo, Palabra de Dios, comenzó por atraer hacia Dios a los siervos, y luego liberó a los que se le habían sometido, como él mismo dijo a sus discípulos: Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor; a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. Pues la amistad de Dios otorga la inmortalidad a quienes se le aproximan.

Al principio, y no porque necesitase del hombre, Dios plasmó a Adán, precisamente para tener en quién depositar sus beneficios. Pues no sólo antes de Adán, sino antes también de cualquier creación, la Palabra glorificaba ya a su Padre, permaneciendo junto a el, y a su vez la Palabra era glorificada por el Padre, como él mismo dijo: Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.

Ni nos mandó que le siguiésemos porque necesitara de nuestro servicio, sino para salvarnos a nosotros. Porque seguir al Salvador equivale a participar de la salvación; y seguir a la luz es lo mismo que quedar iluminado.

Efectivamente, quienes se hallan en la luz, no son ellos los que iluminan la luz, sino ésta la que los ilumina a ellos; ellos por su parte no le dan nada, mientras, que, en cambio, reciben su beneficio, pues se ven iluminados por ella.

Así sucede con el servir a Dios, que a Dios no le da nada, ya que Dios no tiene necesidad de los servicios humanos; él en cambio otorga la vida, la incorrupción y la gloria eterna a los que le siguen y sirven, con lo que beneficia a los que le sirven por el hecho de servirle, y a los que le siguen por el de seguirle, sin percibir por ello beneficio ninguno de parte de ellos: pues él es rico, perfecto y sin indigencia alguna.

Por eso Dios requiere de los hombres que le sirvan, para beneficiar a los que perseveran en su servicio, ya que es bueno y misericordioso. Pues en la misma medida en que Dios no carece de nada, el hombre se halla indigente de la comunión con Dios.

En esto consiste precisamente la gloria del hombre, en perseverar y permanecer al servicio de Dios. Y por esta razón decía el Señor a sus discípulos: No sois vosotros los que me habéis elegido a mí, soy yo quien os ha elegido, dando a entender que no le glorificaban, al seguirle, sino que por seguir al Hijo de Dios, era éste quien los glorificaba a ellos. Y por esto también dijo: Quiero que éstos estén donde estoy yo, para que contemplen mi gloria.

Otras lecturas del mismo autor

El testamento de Dios - [Contra las herejías (Lib. 4,16, 1-5: SC 100, 564-572)]
La predicación de la verdad - [Contra las herejías (Libro 1,10,1-3: PG 7,550-554)]
La gloria de Dios consiste en que el hombre viva, y la vida del hombre consiste en la visión de Dios - [Contra las herejías (libro 4,20,5-7: SC 100,640-642.644-648)]
La economía de la encarnación redentora - [Contra los herejes 3,20,2-3]
Por medio de figuras aprende Israel a venerar al Señor - [Contra los herejes 4,14,2-3; 15,1]
El Padre es conocido por la manifestación del Hijo - [Tratado contra las herejías (Lib 4, 6, 3.5.6.7: SC 100, 442.446.448-454)]
Cristo, primicias de nuestra resurrección - [Tratado contra las herejías (Lib. 3, 19, 1. 3-20, 1: SC 34, 332. 336-338)]
La oblación pura de la Iglesia - [Tratado contra las herejías (Lib. 4, 18, 1-2. 4. 5: SC 100, 596-598. 606. 610-612)]
Quiero misericordia y no sacrificios - [Tratado Contra las herejías (lib. 4,17, 4-6: SC 100, 590-594)]
La economía del madero nos ha manifestado al Verbo, que estaba oculto a nuestros ojos - [Tratado contra las herejías (Lib. 5, 17, 3-4: SC 153, 230-234)]
La eucaristía, arras de la resurrección - [Tratado contra las herejías (Lib. 5, 2, 2-3: SC 153, 30-38)]
Eva y María - [Tratado contra las herejías (Lib. 5,19, 1; 20, 2; 21, 1: SC 153, 248-250. 260-264)]
El envío del Espíritu Santo - [Tratado contra las herejías (Libro 3, 17, 1-3: SC 34, 302-306)]
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