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El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003
Las oraciones básicas de la vida cristiana
El andar


 

Son muchos los que saben andar? No consiste en ir de prisa o en correr, sino en moverse con sosiego. Ni en marchar a paso lento y furtivo, sino en avanzar resueltamente. El bien andante se mueve con ágil pie, sin arrastrarse. Airosamente erguido, no encorvado Sin vacilar, antes bien con equilibrio estable.
¡Cuánta nobleza no encierra el buen andar! Soltura, pero de buena crianza. Ligereza y gravedad, derechura y solidez, sosiego y fuerza de avance. Y según sea andar de hombre o de mujer, en esa fuerza se trasluce un rasgo de valor o de gracia; lleva algún peso externo, o bien un mundo interior de quietud radiante.
¡Y qué bello el andar por algún motivo piadoso! Puede convertirse en verdadero acto de culto. Así, el mero andar ante Dios, consciente y respetuoso, como acontece en la iglesia, mansión del Altísimo, donde nos hallamos de manera especial en su real presencia. O bien la escolta que se da al Señor marchando procesionalmente- ¿te asalta el recuerdo poco grato de la aglomeración desordenada y del fastidioso arrastrarse y curiosear de tantas procesiones? ¡Tan festivo y alegre como podía ser el cortejo de los fieles al Señor por las calles del lugar, o por los campos, "su heredad", todos orando en sus corazones, los hombres con paso resuelto y vigoroso, con dignidad de madres las mujeres, graciosas las jóvenes doncellas con su virginal encanto, con brío reprimido los mancebos!...
Así, una procesión de rogativas y penitencia convertiríase en plegaria viviente. Sería reconocimiento personificado de nuestra culpa y necesidad, pero templado con la confianza cristiana: como en el hombre hay una fuerza, la voluntad serena y segura de sí misma, que domina las demás potencias y sentidos, así hay un poder sobre toda necesidad y toda culpa, que es el Dios viviente.
¿No se declara acaso en el andar la nobleza del hombre? Ese continente erguido, dueño de sí mismo y de sus movimientos, sereno y seguro, ¿no es por ventura prerrogativa exclusiva nuestra? Caminar enhiesto significa ser hombre.
Pero somos más que hombres. "De divina estirpe", nos llama la Escritura (Sal. 81, 6; Jn. 10, 34; Hechos 17, 28), de Dios regenerados a nueva vida. Cristo vive en nosotros, de manera particularmente íntima por el Sacramento del Altar; su cuerpo está en el nuestro; su sangre circula por nuestras venas. Porque "quien come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él", nos lo ha dicho el mismo Jesucristo (Juan 6, 56).
Cristo crece en nosotros, y nosotros crecemos en El en largura, anchura y profundidad, "hasta alcanzar la madurez de Cristo" (Efes. 4, 13); hasta que "Él tome forma en nosotros" (Gál. 4, 19), y nuestro ser y obrar, "ya comamos, ya bebamos, ya durmamos o hagamos cualquier otra cosa" (I Cor. 10, 31; Colosenses 3, 17), juego o trabajo, alegría o lágrimas, todo se trueque en vida de Cristo.
De este conocimiento y misterio podía ser símbolo espontáneo, expresivo y bello el buen andar: realización, transformada en profundo símil, de aquel consejo divino: "Anda en mi presencia y sé perfecto."
(Gén. 17, 1.)
Pero con sinceridad. Porque sólo de la verdad, nunca de la afectación, puede nacer su belleza.

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El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.
 
Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.
 
Una forma de limitar los resultados es agregarle un signo + adelante de la palabra, por ejemplo "Iglesia +católica", eso significa que buscará los registros donde estén las dos palabras, aunque pueden estar en cualquier orden.
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