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El Testigo Fiel
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde el 20 de junio de 2003 ~
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Documentación: Gregorio de Nisa, obispo y confesor
En la ciudad de Nisa, en la región de Capadocia, san Gregorio, obispo, hermano de san Basilio Magno, admirable por su vida y doctrina, que por haber confesado la recta fe fue expulsado de su sede por el emperador arriano Valente.

Tenemos a Cristo que es nuestra paz y nuestra luz

fuente: Tratado sobre el perfecto modelo del cristiano (PG 46, 259-262)
Se utiliza en: Jueves, XIX semana del Tiempo Ordinario (lecc. único)
Lunes, XX semana del Tiempo Ordinario (impar)

Él es nuestra paz, él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa. Teniendo en cuenta que Cristo es la paz, mostraremos la autenticidad de nuestro nombre de cristianos si, con nuestra manera de vivir, ponemos de manifiesto la paz que reside en nosotros y que es el mismo Cristo. Él ha dado muerte al odio, como dice el Apóstol. No permitamos, pues, de ningún modo que este odio reviva en nosotros, antes demostremos que está del todo muerto. Dios, por nuestra salvación, le dio muerte de una manera admirable; ahora, que yace bien muerto, no seamos nosotros quienes lo resucitemos en perjuicio de nuestras almas, con nuestras iras y deseos de venganza.

Ya que tenemos a Cristo, que es la paz, nosotros también matemos el odio, de manera que nuestra vida sea una prolongación de la de Cristo, tal como lo conocemos por la fe. Del mismo modo que él, derribando la barrera de separación, de los dos pueblos creó en su persona un solo hombre, estableciendo la paz, así también nosotros atraigámonos la voluntad no sólo de los que nos atacan desde fuera, sino también de los que entre nosotros promueven sediciones, de modo que cese ya en nosotros esta oposición entre las tendencias de la carne y del espíritu, contrarias entre sí; procuremos, por el contrario, someter a la ley divina la prudencia de nuestra carne, y así, superada esta dualidad que hay en cada uno de nosotros, esforcémonos en reedificarnos a nosotros mismos, de manera que formemos un solo hombre, y tengamos paz en nosotros mismos.

La paz se define como la concordia entre las partes disidentes. Por esto, cuando cesa en nosotros esta guerra interna, propia de nuestra naturaleza, y conseguimos la paz, nos convertimos nosotros mismos en paz, y así demostramos en nuestra persona la veracidad y propiedad de este apelativo de Cristo.

Además, considerando que Cristo es la luz verdadera sin mezcla posible de error alguno, nos damos cuenta de que también nuestra vida ha de estar iluminada con los rayos de la luz verdadera. Los rayos del sol de justicia son las virtudes que de él emanan para iluminarnos, para que dejemos las actividades de las tinieblas y nos conduzcamos como en pleno día, con dignidad. Y, apartando de nosotros las ignominias que se cometen a escondidas y obrando en todo a plena luz, nos convirtamos también nosotros en luz y, según es propio de la luz, iluminemos a los demás con nuestras obras.

Y, si tenemos en cuenta que Cristo es nuestra santificación, nos abstendremos de toda obra y pensamiento malo e impuro, con lo cual demostraremos que llevamos con sinceridad su mismo nombre, mostrando la eficacia de esta santificación no con palabras, sino con los actos de nuestra vida.

Otras lecturas del mismo autor

Oración al buen pastor - [Comentario al Cantar de los cantares (Cap 2: PG 44, 802)]
Dios se ha manifestado en la carne - [Comentario al Cantar de los cantares (Hom. 5: PG 44, 859-862.863.874.875)]
Exultemos y alegrémonos en ti - [Comentario al Cantar de los cantares (Homilía 1: PG 44, 765-766. 783. 786)]
El niño Jesús que nos ha nacido, es la verdadera luz, la verdadera vida y la justicia verdadera - [Comentario al Cantar de los cantares (Homilía 3: PG 44, 827-830)]
El rey pacífico gobierna a su pueblo con justicia - [Comentario al Cantar de los cantares (Homilía 7: PG 44, 907-910)]
Venid a curaros los que os sentís enfermos - [Comienza el discurso sobre el bautismo (PG 415-418.419)]
Tú que has sido crucificado juntamente con Cristo, ofrécete a Dios como sacerdote sin tacha - [De las cartas sobre la virginidad (Cap 24: PG 46, 414-416)]
Tiene su tiempo el nacer y su tiempo el morir - [De las homilías sobre el libro del Eclesiastés (Homilía 6 : PG 44, 702-703)]
Abre tu alma a una educación esmerada - [Discurso sobre el bautismo (PG 46, 420-422.426)]
Amad los trofeos y las coronas que Dios tiene preparados para sus atletas - [Discurso sobre el bautismo (PG 46, 427-430)]
Les he dado la gloria que Tú me diste - [Homilía sobre el Cantar de los Cantares 15]
No desprecies a los pobres como si fuesen de ningún valor - [Homilías (hom. 1 sobre el amor a los pobres : PG 46, 459-462)]
Sé benigno con los hermanos desgraciados - [Homilías (Homilía 1 sobre el amor a los pobres: PG 46, 458-459)]
Dios es como una roca inaccesible - [Homilías (Homilía 6 sobre las bienaventuranzas : PG 44, 1263-1266)]
La esperanza de ver a Dios - [Homilías (Homilía 6 sobre las bienaventuranzas : PG 44, 1266-1267)]
Dios puede ser hallado en el corazón del hombre - [Homilías (Homilía 6 sobre las bienaventuranzas: PG 44, 1270-1271)]
El misterio de la Iglesia - [Homilías sobre el Cantar de los Cantares (Hom. 8 : PG 44, 947-950)]
El sabio tiene sus ojos puestos en la cabeza - [Homilías sobre el libro del Eclesiastés (Homilía 5: PG 44, 683-686)]
Combate bien el combate de la fe - [Libro sobre la conducta cristiana]
Cristo, primogénito de entre los muertos - [Libros contra Eunomio (Lib 4: PG 45, 634. 635638)]
Éste es el grupo que busca al Señor - [Sermones (Sermón sobre la ascensión de Cristo : PG 46, 690-691)]
Primogénito de la nueva creación - [Sermones sobre la resurrección de Cristo (Sermón 1: PG 46, 603-606. 626-627)]
Manifestemos a Cristo en toda nuestra vida - [Tratado sobre el perfecto modelo de cristiano]
El cristiano es otro Cristo - [Tratado sobre el perfecto modelo del cristiano (PG 46, 254255)]
La voluntad de Cristo, norma de nuestra vida - [Tratado sobre el perfecto modelo del cristiano (PG 46, 262-263)]
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