fecha: 21/09/2008
fuente: Zenit
“Te asocio a mi Pasión”: un don de gracia para la “salud” de los hermanos.
ROMA, domingo 21 de septiembre de 2008 (ZENIT.org).- El padre Pío de Pietrelcina recibió los estimas en 1918 de Jesús Crucificado, quien en una aparición lo invitó a unirse en su Pasión para participar en la salvación de los hermanos, en especial de los consagrados.
Este particular se conoce gracias a la reciente apertura de los archivos del antiguo Santo Oficio de 1939 (actual Congregación para la Doctrina de la Fe), que custodian las revelaciones secretas del fraile sobre hechos y fenómenos nunca contados a nadie.
Ahora, han salido a la luz en el libro "padre Pio sotto inchiesta. L'autobiografia segreta" (padre Pío indagado. La autobiografía secreta, ndt), con prólogo de Vittorio Messori, y llevado a cabo por el sacerdote italiano Francesco Castelli, historiador para la causa de beatificación de Karol Wojtyla y profesor de Historia de la Iglesia moderna y contemporánea en el ISSR "R. Guardini" de Tarento (Italia).
Hasta hoy parecía, de hecho, que Pare Pío, por pudor o quizás por considerarse indigno de los extraordinarios carismas recibidos, no habría revelado nunca a nadie qué sucedió el día de su estigmatización.
Sólo un dato al respecto se encuentra en una carta enviada a su director espiritual, el padre Benedetto da San Marco in Lamis, cuando habla de la aparición de un "misterioso personaje", pero sin dejar traslucir otros detalles.
El libro, que ofrece por primera vez el informe íntegro redactado por monseñor Raffaello Carlo Rossi, obispo de Volterra y Visitador Apostólico enviado por el Santo Oficio para "inquirir" en secreto al padre Pío, aclara finalmente que el santo de Gargano tuvo un coloquio con Jesús crucificado.
Monseñor Rossi fue el único representante de una congregación vaticana encargado de estudiar los estigmas del padre Pío. Se pronunció favorablemente, considerando que su origen era divino, desmintiendo punto por punto las hipótesis presentadas por el padre Agostino Gemelli, que definió los estigmas como "fruto de la sugestión".
Una segunda fuente autobiográfica del padre Pío, prestada bajo juramento, se añade a su epistolario, ofreciendo las claves de lectura adecuadas para conocer la personalidad y la misión de "sacerdote asociado a la Pasión de Cristo" del fraile con los estigmas.
Llamado a responder jurando sobre el Evangelio, a brevísima distancia de cuando sucedieron los fenómenos místicos, el padre Pío revela por primera vez la identidad de aquel que le ha estigmatizado.
Es el 15 de junio de 1921, hace poco que han pasado las 17 horas, e interrogado por el obispo, el padre Pío respondió así: "El 20 de septiembre de 1918, después de la celebración de la Misa, al entretenerme para hacer la acción de gracias en el Coro, en un momento fui asaltado por un gran temblor, después volví a la calma y ví a NS (Nuestro Señor) con la postura de quien está en cruz".
"No me ha impresionado si tuviera la Cruz, lamentándose de la mala correspondencia de los hombres, especialmente de los consagrados a Él y por ello más favorecidos".
"De aquí -continúa su relato- se manifestaba que él sufría y que deseaba asociar a las almas a su Pasión. Me invitaba a compenetrarme con sus dolores y a meditarlos: al mismo tiempo, a ocuparme en la salud de los hermanos. Seguidamente me sentí lleno de compasión por los dolores del Señor y le preguntaba qué podía hacer".
"Oí esta voz: 'Te asocio a mi Pasión'. Y acto seguido, desaparecida la visión, volví en mí, recobré la razón y ví estos signos aquí, de los que goteaba sangre. Antes no tenía nada".
El padre Pío revela por tanto que la estigmatización no fue el resultado de una petición suya sino una invitación del Señor, que lamentándose de la ingratitud de los hombres, particularmente de los consagrados, le hacía destinatario de una misión, como culmen de un camino de preparación interior y mística.
Por otro lado, explica el autor del libro, "el tema de la mala correspondencia de los hombres, particularmente de aquellos que habían sido más favorecidos por Dios, no es nuevo en las revelaciones privadas del capuchino".
De hecho, el padre Pío relató que en una aparición, sucedida el 7 de abril de 1913, Jesús, con "una gran expresión de disgusto en el rostro" mirando a una multitud de sacerdotes, le dijo: "Yo estaré por causa de las almas más beneficiadas por mí, en agonía hasta el fin del mundo".
Entrevistado por ZENIT, Francesco Castelli afirma que "hay un aspecto decisivo en el hecho de que no hubiera una petición de los estigmas por parte del padre Pío. Esto nos da a entender la libertad y la humildad del Capuchino, que no mostraba absolutamente ningún interés en mostrar las heridas".
"La humildad del padre Pío se trasluce también en su reacción, al recobrar los sentidos. Los signos de la Pasión marcados en su carne -subraya el historiador-. Una vez concluida la escena mística, no habla de ella. No hace ningún comentario".
De las conversaciones, de su correspondencia, de los testigos interrogados por monseñor Rossi e incluso de su informe se desprende el hecho de que el padre Pío sentía disgusto por los signos de la Pasión, que intentaba esconderlos y que sufría por tener que mostrarlos por las continuas peticiones del visitador apostólico.
La herida del costado y la sexta llaga del patibulum crucis
El libro refiere además las conclusiones de monseñor Rossi a los reconocimientos realizados sobre los estigmas del padre Pío, efectuados personalmente por él, y de los que se tenía noticia solo en parte, y que aporta grandes novedades, especialmente en lo que respecta a la morfología de la herida del costado y la presunta sexta llaga de la espalda.
En su informe, el Visitador revela que las heridas del padre Pío no supuraban, no se cerraban, no cicatrizaban. Permanecían inexplicablemente abiertas y sangrantes, a pesar de que el fraile había dejado de untarlas con tintura de yodo para intentar contener la sangre.
"La descripción de monseñor Rossi sobre el estigma del costado -afirma Castelli a Zenit- es decididamente diferente a las de quienes le han precedido y de los que le han seguido. No se le presenta como una cruz inclinada o incluso oblicua, sino como una "mancha triangular", y por tanto de contornos definidos".
En el acta del examen, el obispo de Volterra, contrariamente a lo que revelan otros médicos, sostiene que "no hay aperturas, cortes o heridas" y que en tal caso "se puede suponer legítimamente que la sangre salga por exudación", es decir -explica Castelli- que se tratara de "material sanguíneo que ha salido afuera por una forma de hiper-permeabilidad de las paredes de los vasos".
"Esto testifica a favor de su autenticidad -explica el historiador- porque el ácido fénico, que según algunos habría sido utilizado por el padre Pío para producirse las llagas, una vez aplicado acaba por consumir los tejidos inflamando las zonas circundantes".
"Es difícil pensar que el padre Pío hubiese estado en grado de producirse estas heridas de bordes netos durante 60 años y de forma constante", comenta Castelli.
"Además, de las llagas se desprendía un perfume intenso de violeta en lugar del olor fétido causado las más de las veces por procesos degenerativos o por la necrosis de los tejidos, o por la presencia de infecciones".
Otro elemento digno de mención es el hecho de que el padre Pío confesara abiertamente no tener otros signos visibles de la Pasión fuera de los de las manos, los pies y el costado, excluyendo la existencia de una llaga a la altura del hombro donde Jesús llevaba la cruz, de la que habla una oración atribuida a san Bernardo.
Antes de entonces, en cambio, se habían hecho hipótesis sobre su existencia, especialmente sobre la base de las revelaciones al respecto del cardenal Andrzej Maria Deskur, quien en una entrevista había hablado sobre un encuentro en San Giovanni Rotondo, en abril de 1948, entre el entonces sacerdote Karol Wojtyla y el fraile estigmatizado.
Según Castelli, "esta revelación fija ahora en el año 1921 el límite antes del cual no se puede subir al atribuir al padre Pío la existencia de cualquier otro signo de la Pasión".
Por Mirko Testa
EL otro día vi una película que mostraba la vida de este santo. Como no he leído ningún relato de su vida, no puedo decir ahsta qué punto es una película fiel a la realidad. A mí me pareció muy bien hecha, bastante austera, sin rebuscar en el sensacionalismo, aunque tampoco ahorra al mostrarnos las manifestaciones extraordinarias que rodearon a este monje. La verdad es que impacta y llama la atención que haya vidas como la del Padre Pío puestas por al Iglesia como ejemplo de cruz y vida. No hay duda de tipos así resultan siempre incómodos para cualquiera, y quizás más en estos días.
El enlace de la película es éste:
http://.www.cinetube.es/peliculas/online3/padre_pio.html
Un saludo
Como concluye muy bien Enrique en su comentario siempre se hablara yse dira mucho sobre quienes se destacan en virtud en medio del mundo, o mejor dicho sobre las almas que Dios elige y llama, y escoge para Si. Los designios de Dios son insondables... Pero no hay que olvidar que estamos en las manos de un Dios Todopoderoso, pero Todocariñoso y Todomisericordioso...y Todorespetuoso.
1)El regalo más hermoso que Dios nos ha dado siendo Nuestro Creador es la LIBERTAD. Con este punto y en referencia al texto publicado EL SEÑOR PUEDE ASOCIAR A QUIEN QUIERA A SU PASION...pero por ser respetuoso de la libertad de cada uno de nosotros, NO LO HACE SI DE NUESTRA PARTE ASI LO QUEREMOS... El Padre Pio desde Niño sintió un ENORME AMOR hacia Jesús y su Madre. De hecho siendo niño hablaba verdaderamente con Ellos. Como se lee en sus biografias y tambien se desprende de su epistolario n1 a sus directores espirituales (perfectamente plasmado en la pelicula Padre Pio) la primera vez que recibio los estigmas (que luego desaparecieron) su actitud fue muy diferente a la de la segunda y definitiva vez que los recibió.
En esa oportunidad el padre Pio se encontraba rezando en el Coro frente al crucifijo angustiado y preocupado por la miseria que veia a su alrededor (miseria en sentido no solo de pobreza material sino de sufrimientos, pobreza tambien espiritual, hambre, dolor enfermedad) y se lo expresa al Señor, diciendo algo asi como "Señor TU SABES CUANTO TE AMO, Tu ves todo...Yo quiero tomar el sufrimiento de los otros sobre mi, como tu los has hecho, pero Tu supiste como hacerlo y en cambio, yo no. Jesús Tu ves el sufrimiento y la miseria....Toda esta miseria yo no puedo soportarla...Dime Tu que puedo hacer...Dímelo Tu..." En ese instante es espiritualmente transportado al pie de la Cruz en el momento de la Crucificcion y recibe los estigmas.
Hubo en tonces un deseo santo propio del amor. De quien desea asemejarse al Amado, de quien busca el bien de los semejantes, el hacerse don y pan para otros, dar la vida al servicio de los mas necesitados (de paz, de salud, de escucha, de comprension, de liberación, y tambien de pan).
El dolor de sus estigmas era insoportable y sangraban continuamente, sin rasgos de infección...pero como el padre Pio manifestaba no era el dolor sino la verguenza...sentimiento que expresa su humildad en considerarse indigno de tal Gracia. Sí, Gracia....Gracia que Dios comparta el corazón de Su Obra Redentora. Lo que para el mundo es desgracia para quienes creemos (la Fe tambien es Don, pero hay que pedirla) para nosotros es Gracia. La Cruz es signo de Victoria sobre el pecado y la muerte. "El primer arbol de la Libertad fue plantado en el Gólgota" (Victor Hugo).
Entonces ya que durante 50 años el padre Pio fue ese "crucificado sin cruz" en union con la obra redentora de Nuestro Señor, demos gracias a el tambien que aunque en otra escala ha padecido y sufrido, y ofrecido su sufrimiento por nuestra salvación... Personalmente siento, en referencia a las palabras de el en el coro...que dado que la Ofrenda y todas las cosas de Dios son atemporales...esa miseria y sufrimiento que el padre Pio sufria de "ver y sentir" no fue solo la de su época y pueblo sino la del mundo antes, durante y luego de su existencia en la tierra. Tal como Nuestro Señor sudó sangre en el Getsemani por todo el dolor y sufrimiento de "ver y cargar" la ingratitud, indiferencia, divisón y miseria del corazon de toda la humanidad. El padre Pio, como El de alguna manera también debe haber expresado "Padre, aparta de mi este Cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la Tuya!"
Bendito y Alabado sea Dios en sus santos! Gracias Señor por Tu Amor hasta el extremo. Gracias padre Pio por tu amor e intercesión.