Es el nombre del demonio por antonomasia; en algunos casos es dfícil decidir si se habla del mal, como realidad, o del Maligno, como hacedor del mal, es decir, como personaje. Así, por ejemplo, el final del Padrenuestro: "alla rysai hemás apó tou poneroú", que normalmente volcamos como "líbranos del mal" también puede entenderse como "líbranos del Maligno" (cfr. en latín: "sed libera nos a malo", que tiene también el mismo doble sentido)