A pesar de que, por la forma castellana de escribirlo, aparece como homónimo de Yaquín (1), aquel nombre se escribe en hebreo con m final, y la n procede de la castellanización; el de esta ficha, en cambio, termina realmente en n. Se trata, por tanto, de dos nombres distintos.
En algunas versiones —entre ellas la propia BJ que usamos habitualmente como testigo textual, aunque en este caso no podemos seguirla— este personaje no existe como tal, sino que su nombre se une al anterior para reconstruir una cadena filiatoria: «hijo de Yoyaquín». El problema textual y las razones por las que esta base adopta otra solución se explican en la ficha de Yoyarib (3).