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El Testigo Fiel
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El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.

Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.

Una forma de limitar los resultados es agregarle un signo + adelante de la palabra, por ejemplo "Iglesia +católica", eso significa que buscará los registros donde estén las dos palabras, aunque pueden estar en cualquier orden.
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La búsqueda no distingue mayúsculas y minúsculas, y no es sensible a los acentos (en el ejemplo: católica y Catolica dará los mismos resultados).
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El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.

Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.

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¿Desde cuándo se reza la Liturgia de las Horas en la Iglesia?

4 de octubre de 2009

La recitación de salmos y cánticos es una costumbre que enlaza directamente con la oración judía practicada por los discípulos de Jesús y que aparece en la Iglesia desde el principio. Podemos ver en cartas paulinas, himnos o fragmentos de himnos que se supone eran recitados o cantados en las primeras comunidades cristianas (por ejemplo: Filipenses 2, Efesios 1).

Los primeros monjes del desierto practicaban la oración continua mientras trabajaban, unos con la recitación de los salmos, otros con pequeños fragmentos recitados repetidamente -convertidos en la moderna jaculatoria.

Tenemos el testimonio de S. Ambrosio (340-397) que durante el sitio de la Catedral de Milan por los arrianos para apoderarse de ella, encerrado con los fieles católicos cantaban los himnos que S. Ambrosio compuso. Aun hoy en dia muchos de los himnos latinos de la LH se consideran ambrosianos.

El gloria era típico de la Iglesia de Roma.

Con estos antecedentes, fue San Benito (480-547) en la Iglesia occidental, el primero que sistematizó el "Oficio divino" integrando en él salmos y cánticos bíblicos, con los himnos, el gloria y antífonas, además de las lecturas bíblicas. Este "Oficio Divino" de San Benito se fue progresivamente adoptando en toda la Iglesia, aunque no con la uniformidad con que lo conocemos hoy.

Ya en época del Concilio de Trento (1542-1562), la estructura del Oficio se había ido deformando tanto, con el añadido de devociones privadas y la pérdida de valiosos textos bíblicos, que el mismo Concilio intenta -sin éxito- una reforma, que llegará recién con el Papa Pío V en 1568, quien extiende el uso uniforme del Oficio a toda la iglesia latina.

Reformada varias veces desde allí (siempre con el intento de volver a la fuente, es decir, a su estructura benedictina), tal como la tenemos hoy día, ha sido promulgada siguiendo las pautas litúrgicas del Vaticano II, y realizada por un equipo de especialistas en Liturgia designado por la Sagrada Congregación para la Liturgia, que ha logrado recuperar y destacar la esencia bíblica de esta oración, por ejemplo, volviendo al uso del salterio prácticamente completo.

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