Maricruz Maite Kanbei, Abel Jordi, lo que habeis dicho muy bueno. Mi atencion se centro en lo que dice Kanbei, centrada en el amor de Dios. Y es en el amor de Dios de donde debemos estar todos y todas, unidos, a ese amor, a ese amor maravilloso, Que es Dios Se tu oh Dios mio, mi faro, que guie mi barca, se tu el mar, quieto y turbulento, calmado donde llegar a esos lugares y anclar mi barca en un tiempo; mientras ejerces tu poder y senorio, y se dan la ayuda necesaria, en cada familia en cada pais, en cada nacionalidad.Se tu oh Dios mio el universo iluminado de constelaciones que ilumine dia y noche. Se tu oh Cristo mio nuestra luz, nuestro vivir, nuestra construccion de todos los proyectos a formar .
Decis Kanbei:
Porque amar es participe de la presencia divina, Porque Dios es amor. El texto de San Pablo de 1a Corintios, Dios es paciente, servicial y sin envidia. No quiere aparentar ni se hace el importante. No actua con bajesa, ni busca su propio interes. Dios no se deja llevar por ira,, sino que olvida las ofensas y perdona. Nunca se alegra de algo injusto y siempre le agrada la verdad. Dios todo lo disculpatodo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.
Dios se nos entrega por completo, ponemos diques al amor de Dios, nos lo guardamos y no lo dejamos fluir a travez nuestro hacia los demas.Dios fue crucificado hace 20 siglos, pero Dios sigue siendo crucificado a cada momento, a cada instante, y esta en nuestras manos el aliviar el sufrimiento, desclavar sus clavos y hacer que su amor llegue a todos los confines de la tierra.
El amor lo puede todo, y finalmente el amor triunfara. Y el amor necesita de todos.¡Cuanta claridad y certeza en todas estas palabras que habeis dicho Kanbei!! Dios permita que vivamos mucho mas, con mejor calidad de vida y existir dando gracias a Dios.
Un abrazo en Xto.
Habla Senor que tu siervo escucha
No me mueve, mi Dios, para quererteel cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Poema anónimo
Un abrazo.
"Habla, Señor, que tu siervo escucha".
Aunque con bastante retraso voy a continuar explicando mi comprensión personal del artículo de Zundel, en su segunda parte.
En Dios, el conocimiento es desapropiación
Confieso que en este artículo he visto maravillosamente descrita esa frase que cambió mi visión de la Sda. Escritura en mi juventud. Una frase que me llegó hacia los 16 años, después que en mi infancia habia aprendido el catecismo de memoria, las respuestas de la misa en latin, la letania lauretana en latin primero y después en castellano, los principales himnos latinos... que me sabía la Historia Sagrada al dedillo... resultó que hube de esperar a los 16 para descubrir que "Dios es Amor" y eso transformó mi manera de contemplar a Dios.
En este artículode Zundel, "Dios es amor" ha quedado desgranado con una admirable finura. Dios es "comunión", no estática, sino en constante y total don de si. El Amor se realiza precisamente en la total desposesión y olvido de si, en el éxtasis de la entrega. Tal como lo intentan evocar nuestros místicos con la imagen del amor esponsal, fundamentada en la Escritura, que ya nadie se atreve a poner en entredicho.
El amor no es algo para guardar, ni tan solo para poseer; si no es don total, se pierde, desaparece. El amor es conocimiento, amar es conocer, conocer es amar... es el gozo sin límites que solo podemos experimentar en la desposesión. Ni el gozo, ni el amor, ni la verdadera sabiduría de la Verdad pueden ser posesión; solo puede ser don, don que re-crea a todo aquel que lo vive y lo ofrenda, unificándolo a su Creador.
Y aquí es donde se unifica la mística del amor, y la mística de la renuncia al ego, a la voluntad propia, al despojamiento, la pobreza radical del corazón que está en la base de toda la ascética cristiana.
Y es que solo la pobreza total lleva a la pureza del corazón que es la raiz de la castidad no solo la del cuerpo, sino principalmente la del corazón. Y esta pobreza es la hermana gemela de la libertad interior.
Cuando se quiere poseer la verdad, se la pierde. Cuando se quiere tener su monopolio, se la limita a una caricatura, cuando se quiere poseer el amor, uno se hace extraño a él.Los bienes del espíritu son bienes “imposeíbles” y Dios, que es el soberano bien, es soberanamente imposeíble.
Quien no tiene nada ¿que temerá perder? Dios es absolutamente pobre porque lo da todo, se da a si mismo, absolutamente puro y libre. Solo podemos amar absolutamente en la absoluta libertad y la absoluta pobreza de dar y darse totalmente, con un amor que transfigura todo cuanto alcanza...
No está mal reflexionar esto hoy, en el dia de Pentecostés, en que el Espíritu atraviesa obstáculos para penetrar y renovar a los discípulos en espera, unidos en un solo corazón y en una sola alma con María, la Madre.
El Amor los transforma, los transfigura. Son ellos mismos, como es la misma una flor en capullo y completamente desplegada, así ellos son los mismos que estaban encerrados en sus miedos y pequeñeces, pero finalmente traspasados, íntimamente llenos del Espíritu, han encontrado su libertad y el olvido de si. Ya el sujeto de su pensamiento y de su corazón es Cristo Jesús...
"Ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí..." ¡El Espíritu del Señor llena el universo, aleluya, aleluya!
resultó que hube de esperar a los 16 para descubrir que "Dios es Amor" y eso transformó mi manera de contemplar a Dios.
No está mal tan corta espera, para descubrir lo que llena y da sentido a toda eternidad...
Qué bien que nos unamos a la Biblia, para repetirnos unos a otros, de mil maneras y con mil matices, insistiéndonos oportuna e inoportunamente, tal feliz realidad que es columna vertebral de toda vida: "Dios es Amor", que no está muy lejos de que El Amor es Dios.
Alucinante e irrepetible tu experiencia, y maravilla el que nos la participes tan bellamente. También es obra de aquel Amor, detalle y regalo para agradecer.
A su lado delicias para siempre.
Resumo mi impresión sobre la tercera parte, extrayendo unas cuantas frases que para mí resumen todo y dan el valor a todo el resto:
- el sentido de la pobreza cristiana, no es un ascetismo, una privación, sino una mística- ese don absoluto, perfecto e infinito que él es.
- si Dios nos llama al despojamiento, es porque él es el despojamiento, y que esta es la única grandeza posible en el orden del Espíritu, que entreveíamos esta mañana meditando sobre el lavatorio de los pies, la escala de valores auténtica, la que emana del Evangelio
- No es sumisión, anonadamiento, humillación
- Lo que Él nos pide, es que nos vaciemos de nosotros mismos porque Él está eternamente vacío de sí, porque el sí mismo en Él es un don hecho al Otro y ésta es la única manera de llegar a la libertad, es la única manera de ser fuente, espacio y creador
- distinción fundamental entre el monoteísmo unitario y el monoteísmo trinitario
- La creación tiene su secreto, su misterio, en esa pobreza radical en la que Dios se expropia de sí, en la que Dios no cesa de darse
- apoyemos constantemente nuestra conducta sobre ese despojamiento divino y que comprendamos que ser perfectos como el Padre celestial es perfecto, es justamente tener un alma de pobre, cumplir la primera bienaventuranza en la cual la alegría perfecta es la alegría del don
- Y esto nos introduce en el corazón del misterio de la creación... La creación tiene su secreto, su misterio, en esa pobreza radical en la que Dios se expropia de sí, en la que Dios no cesa de darse, de vaciarse para ser la plenitud del amor.
- la creación es una historia entre dos.
- El universo es una casa que no puede construirse sino por el amor.
- Y el universo no puede recibir esa irradiación del amor de Dios sino por su amor. Si no hay nadie para amar, nada se hace, el mundo se deshace, el mundo se "des-crea"...
- Dios es inocente! Dios no tiene nada que ver con el mal y ese grito de inocencia va a resonar a través de toda la Escritura hasta el gran grito de la agonía de Jesús: "Padre, que se aleje de mí este cáliz", hasta el gran grito, que es el último, que Jesús lanza sobre la cruz: "Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"
- Justamente, el mal está en el mundo contra Dios y a pesar de Él... Y así como nosotros somos esbozos de humanidad, y la mayor parte del tiempo nos dejamos llevar por la biología, ...llevar por las fuerzas físico-químicas que se despliegan en nosotros, el universo, también él, está en construcción. Es informe, y san Pablo nos advierte: está en los dolores del parto.
- La creación entera gime en los dolores del parto porque ha sido sometida por el hombre a la vanidad: ella espera la revelación de la gloria del Hijo de Dios.
- Nosotros entrevemos que Dios es víctima en este mundo... (Más bien lo constatamos, si aceptamos la realidad del Hijo, Cristo sufriente y víctima por nosotros)
- el amor de Dios toma el color de todos los estados del ser creado. Puede entonces haber en Dios un dolor, hay en Dios un dolor en la medida en que hay en Dios un amor. No un dolor que lo debilita, que lo priva de algo, sino ese dolor de identificación con el ser amado, hasta el punto que hay que decir que todo lo que afecta al alma, la agonía, el dolor, la enfermedad, la miseria, la soledad, la desesperación, el pecado, todo esto Dios lo lleva, por nosotros, en nosotros, antes que nosotros, más que nosotros.
- Por eso ...cuando dicen: “Dios permite el mal”. No. Dios jamás permite el mal, sufre por él, muere por él, es el primero alcanzado por él y, si hay un mal, es porque Dios es su primera víctima.
- Dios, pues, en el universo, es el Amor, el Amor compasivo, el Amor crucificado, el Amor siempre víctima, en todas partes donde hay un dolor, un sufrimiento, una desesperación, una soledad, una muerte y, con mayor razón, aquella depresión atroz que le impide ayudar. Justamente porque Dios es víctima, el mundo es escandaloso, porque el mal puede alcanzar el valor más alto, el mal puede crucificar a Dios en una vida humana.
- La Creación es una historia entre dos, Dios no puede hacerla solo. El universo es un inmenso taller donde tenemos que entrar para asumir nuestro trabajo, que es acabar el universo en la línea del amor.
Ciertamente también hay expresiones que no haría mías... aunque comprenda por el contexto lo que el autor quiere decir con sus palabras.
Son puntillosidades mías; las pongo para que veáis que leo primeramente aceptando al otro, intentando comprender lo que "desea decir" que a veces no coincide con lo que dice... acepto la verdad que quizás tan solo balbucea, no las incongruencias que a veces pueda decir. Y teniendo por supuesto que mis juicios personales pueden ser muy deficientes. Y con ello me aprovecho de su bondad sin perjudicarme por sus palabras.
En el caso de Zundel, el conjunto de lo que ha dicho es tan lleno de inspiración y tan elocuente, que no vale mucho la pena querer filtrar sus expresiones menos atractivas, por decirlo así. Y no obstante podemos leer esas expresiones, y sin enviarlo al campo de la herejía, por supuesto, intentar ver si eso no se podría decir de otra manera.
Pongo algún ejemplo, señalando con negrita:
Entonces, comenzamos a respirar, comprendemos que hay una analogía entre la santidad humana y la santidad divina y que, si Dios nos llama al despojamiento, es porque él es el despojamiento, y que esta es la única grandeza posible en el orden del Espíritu, que entreveíamos esta mañana meditando sobre el lavatorio de los pies, la escala de valores auténtica, la que emana del Evangelio, la que tiene su fuente en la Trinidad.
Sobre decir "analogia entre la santidad divina y la humana", no es que sea erróneo, más yo veo aquí que si solo Dios es Santo, y la santidad es un atributo exclusivamente divino, hay unas conclusiones teológicas que no se pueden olvidar. La santidad humana no es nunca análoga a la de Dios, es simplemente la participación en su santidad, precisamente porque Dios "participa" (otra expresión absolutamente inadecuada, ya que significa "dar partes" y el Espíritu no se da por partes, se da totalmente...); por tanto, digamos que dona en totalidad todo cuanto Él es: es decir, se da. Y así coincidimos con lo que Zundel postula en el conjunto de su artículo. Así pues no hay analogía de santidad, sino que es la misma Santidad de Dios.
Me pongo quisquillosa... Vean: ¿"Dios es despojamiento"? Dios es Amor, por tanto es Don perfecto y total de si... Pero Dios no es, a mi ver, "despojamiento"; ni necesita despojarse de nada, porque Él es eterna y perfectamente desnudo de cualquier adherencia. Somos nosotros los que necesitamos despojarnos de nuestras manías de poseer que nos impiden ser Amor y dejar que la plenitud del Espíritu del Señor se revele y actue en nosotros y se haga Don en nosotros...
Pues sí, resulta que para enseñarnos a despojarnos de nuestra falsa identidad egoista, Dios se hace hombre para poder despojarse y dar ejemplo de despojo... ¿Pudo Él despojarse de su divinidad, sin perderla? En Hebreos 2,14-18 podemos ver una de las descripciones que nos da la Escritura del despojamiento de su Divinidad que realiza el Hijo, para el bien de sus hermanos los hombres. Jesús nos señala constantemente que es el camino de la renuncia, de la pobreza, del dejar todo y darlo todo, el camino real para seguirle y recibir la plenitud de la filiación divina, como Él, que fue glorificado en su humanidad después del anonadamiento de la Cruz. Solo despojados de nosotros mismos, de nuestras falsas identificaciones, podremos acoger al Espíritu con un corazón pobre y humilde. Solo los verdaderos "pobres" poseen verdaderamente todo, porque no es un poseer por adherencia de cosas externas, sino que es poseer como Dios mismo posee, por Amor, un amor ques es paradójicamente Don de si y desposesión. Y si solo el Amor sabe lo que es el verdadero gozo, también es solo el amor el que conoce el verdadero dolor.
Así resulta que discutiendo una expresión de Zundel que no me convence, estoy llegando a sus mismas conclusiones... ![]()
...Dios es más madre que todas las madres, que todo lo que hay de ternura en el corazón de las madres no es sino un eco lejano de la ternura infinitamente maternal de Dios, que Dios es más madre que la misma Santísima Virgen, que Dios es la “Madre eterna” así como es el “Padre eterno”.
En esta expresión quizás algunos vean feminismo barato. Pero es bueno que recordemos aquí que existe una oración muy temprana atribuida a Pedro (no significa que sea suya, eh?) que dice: "Oh Dios, tú eres para mí el Padre, pero tú eres también para mí la Madre..."
Podemos preguntarnos: si el paternidad de Dios se aviene tanto a unos atributos maternales, ¿por qué resulta que Jesús nos lo define como Padre, nunca como Madre? Eso cualquiera lo puede ver, primero, porque lo era, el Padre de Jesús. Y Madre ya la tuvo en la tierra. Pero como Jordi en algún post decía más o menos: esta Madre de la tierra ya tenía en sí toda la gracia divina, y el Espíritu Santo da a todas sus características femeninas y maternales un caracter divino, es decir, las diviniza, cosa que quedará patente en la plenitud de su glorificación al lado de Jesús. Dejando aparte esto, no chocaba en absoluto a la mentalidad antigua de que el origen de la vida estaba en el varón, mientras que la mujer la "llevaba", tan solo. Ahora sabemos que en cuanto a la "herencia" del hijo, "tanto monta, monta tanto.." el padre como la madre.
De hecho Jesús hace honor a nuestra mentalidad actual: Él es tan hijo del Padre, como de la Madre, de manera que es tan Hijo de Dios como Hijo del Hombre, contra aquellos que solo quieran hacerlo hijo de uno de los dos linajes... el divino o el humano. Volviendo a la mentalidad antigua, es natural que Jesús defina a Dios como Padre también para nosotros: "Padre nuestro!". Y en eso, también nos dice mucho...
No creo que Jesús dé a la persona divina del Padre un significado de género, sino de origen, coherente con la concepción de padre en su época. No pienso que Jesús piense en el Padre, atribuyéndole el "género masculino"; lo que cuenta de Dios es el Ser realmente "el Padre", con todas las perfecciones y hermosura de un padre y de una madre. Aunque mejor sería decir que él no es como un padre o una madre, sino que Él es esencialmente el Padre y la Madre. Y todos los mejores padres y madres que existan, solo son sus imágenes, más o menos semejantes (parecidas) a Él. Como dice Zundel del hombre en uno de los párrafos de esta parte tercera:
...nosotros somos esbozos de humanidad, raramente somos hombres...y creo que no me lo negaréis si digo que el Hombre perfecto y completo es Jesucristo. Nosotros solo lo podremos ser cuando el Hijo del Hombre sea todo en nosotros.
Solo entonces la tierra, el universo, todas las criaturas que esperan con dolores de parto la manifestación de los hijos de Dios, serán realmente plenas y sostenidas por ese Amor que se nos ha infundido; solo entonces podremos hacer del universo "una ofrenda que responda adecuadamente a ese Amor infinito que es el Dios viviente".
Un abrazo
Maricruz
...Dios es más madre que todas las madres, que todo lo que hay de ternura en el corazón de las madres no es sino un eco lejano de la ternura infinitamente maternal de Dios, que Dios es más madre que la misma Santísima Virgen, que Dios es la “Madre eterna” así como es el “Padre eterno”.
Con ésto estoy de acuerdo al 4.000 %
Dios es " Madraza, es casí más madre que Padre
Un Padre de la Iglesia dijo
"mientras estamos en el mundo somos igual que los fetos en el seno de la madre; dependen de ella, pero no la ven nila conocen, lo que llaman muerte, no es más que salir del útero y ver el rostro de la Madre, y la Madre es Dios"
Un abrazo
Maite
Muy hermosa cita, Maite, que no conocía.
Maricruz.
Amén, Aleluya!!!
bueno yo, tampoco hasta que la escuche en un programa de tv. de la Cope, un martes a las 9:30, un día que estuvo dedicado a la antropología.
Por cierto, el sacerdote que la dijo, jesuita y antropólogo dijo el nombre del Santo Padre en cuestión, pero no me acuerdo.
Pero me alegra de que os hayá gustado
besitos
Maite
Amén!!
Muy buena Maite
Que Dios es Padre-Madre, como podemos ver viene de lejos, Juan Pablo II, en su encíclica o carta pastoral no recuerdo ahora bien, sobre la dignidad de la Mujer, ya hace referencia a ello, y nos recuerda aquellos pasajes de la Escritura en los que Dios se muestra como una Madre,
“ yo me agachaba para darles de comer”... “ Era como quien levanta a una criatura hacia su pecho”; “ ¿ una mujer olvidar a su mamoncillo, ellas podrán yo no...? “ “ os he carretado desde el seno”Citas entresacadas de Oseas e Isaías sobre todo que muestran el lado materno de Dios, del Dios de Israel, sin embargo, Dios se manifiesta como el Padre de Israel, nunca como la Madre, y esto por una razón, la gran Revelación sobre Dios, la dará su Hijo Jesús, y nos dirá que Dios es Padre, Jesús no dijo que Dios era Madre, pero tampoco dijo que no lo fuese, no es que tengamos 4 personas en la Trinidad, el Padre, la Madre, el Hijo y El Espíritu no, la Trinidad son 3 Personas, lo que pasa, es que cuando hablamos de Dios desde nuestro pobre lenguaje humano, tenemos que usar el sí, pero no.
Dios es Padre, si, pero no, Sí es Padre, pero es mucho más que Padre, es a la vez Madre, y es también mucho más que Madre, en Él en el Padre tienen origen el Hijo y el Espíritu, sí, pero no, pues las 3 Personas son eternas, pero no tenemos otro medio de expresarnos, y lo que mejor a distancia infinita representan al Padre Eterno, son los papás y las mamás, por cierto Jesús tomo de modelo a una mamá, a la mamá gallina, ya en el A. T. Dios se revela como Él que bajo sus alas encubre a sus polluelos de Israel, acción propia de los pájaros hembra.
Cuando decimos que Dios es Hijo, también tendríamos que decir, sí, pero no, es Hijo, pero es mucho más, pero es lo que mejor nos lo expresa, el Verbo podría haberse encarnado en una niña, en una Mujer, porque quiso, se hizo Hombre, no es que el Verbo este limitado pues es Infinito, pero asumió en el tiempo una naturaleza humana masculina y la asumió para siempre, Dios tiene un Hijo, que es Hombre y Dios, y que se llama Jesús, el Verbo no es Jesús, Jesús es el Verbo encarnado, es incorrecto decir que Jesús se hizo Hombre, no Jesús es Hombre, quien se hizo Hombre fue el Verbo, y el Hombre cuya naturaleza, unió a su Persona divina, de forma que es una Persona la del Verbo en 2 naturalezas es Jesús.
Pero es que Jesús, es nuestra cabeza, es Cabeza de la Iglesia y de la humanidad, y nos lleva con Él, por lo tanto en el Hijo están todos los hijos.
Y ahora volvemos al Padre, por qué la Escritura no se refiere nunca a Dios con el título de Madre, por una razón muy sencilla, Israel vivía en medio de pueblos idolatras, que adoraban dioses y diosas, y precisamente las diosas madres eran los más crueles, á estos ídolos era que se solían ofrecer los sacrificios humanos, y la prostitución sagrada.
Por ello, Dios machaca a su pueblo con su Unicidad, y no puede meterles en la cabeza, cosas que no entenderán y que los pueden desviar de su camino, la idolatría siempre tentó a Israel, los profetas combaten el culto a la reina del Cielo, la esposa de Baal, Astarte, en unas culturas Tanis en otras, si Yahvé se hubiese identificado también como Diosa Madre, ellos habrían caído posiblemente en los cultos cananeos, todos cultos criminales.
Pero si no les dice que es también “ Madre” si les muestra su ternura materna.
Y cuando viene el Verbo hecho Hombre, y nos dice que Dios no sólo es Padre en sentido metafórico, sino que es Padre de Verdad, que tiene un Hijo de su misma naturaleza, que ese Hijo es Él, no dice porque nadie lo iba entender, y se pensaría en algo similar a lo que tenían los romanos, que su Padre, es a la vez Padre y Madre, enseguida habríamos pensado en 2 personas, y el Padre es Uno, pero su Paternidad es Infinita y es a la vez Maternidad porque Dios no tiene límites.
Tenemos que tener cuidado, pues hay personas que al oír hablar de un Dios Padre –Madre, pueden pensar en una alteración del misterio trinitario, y no, cuando decimos que Dios es Madre, queremos decir que Dios Padre, es tan infinitamente Padre que es más que Padre, todo lo que de bueno hay en todas las maternidades no sólo las humanas viene del.
Dios es un misterio, un misterio de Amor, y jamás lo entenderemos, claro que no se nos manda entender, no hay actos de entendimiento, se nos manda adorar, creer, y amar.
Ya conocemos la historia de San Agustín y el enano cabezón, que quería meter todo el mar en un hoyo
Así es nuestra mente, otro Padre de la Iglesia decía
Dios mío que pequeño serías si mi inteligencia, fuese capaz de comprenderte
Lo que pasa es que como amamos a Dios queremos saber todo sobre Él, y al acabar y siempre tendremos que decir que no sabemos nada
Que cada cosa que decimos sobre Él, es y no es
Nuestra mente, es muy chica para contener al Autor del Universo, sin embargo el corazón de un niño es un Palacio amplio y espléndido para toda la Trinidad, y al decir un niño, no pienso sólo en un niño por edad, sino en cualquiera que sepa tener alma de niño
Un abrazo
Maite
¡Qué bueno está este tema! Estáis diciendo cosas muy interesantes. Gracias por ello.
Habría muchísimas cosas que decir, pero de momento solo quiero comentar algo que dice Maricruz:
Me pongo quisquillosa... Vean: ¿"Dios es despojamiento"? Dios es Amor, por tanto es Don perfecto y total de si... Pero Dios no es, a mi ver, "despojamiento"; ni necesita despojarse de nada, porque Él es eterna y perfectamente desnudo de cualquier adherencia.
Maricruz, tú te pones quisquillosa y a mí entonces me entran unas ganas terribles de tocarte las “quisquillas”.
Bueno, en serio. Es que la frase de Zundel que tratas de corregir es una de las que más me han gustado en el texto, tal y como está, aunque entiendo que, habituados como estamos a otro lenguaje para referirse a Dios, pueda sonar provocadora.
¿Pudo Él despojarse de su divinidad, sin perderla?
Claro que sí, si con la Trinidad decimos que Dios es Amor y no un galimatías. Trataré de explicar cómo lo veo yo.
Hay una expresión del texto que me ha hecho pensar mucho: “El amor no se puede poseer”. Yo creo que esto es una gran verdad, sólo que a veces no nos damos cuenta, porque confundimos Amor con otras cosas que sí se pueden poseer: buenos sentimientos, virtudes. Yo puedo tener (poseer) paciencia con mis hijos o puedo sentir afecto hacia mi mujer o compasión por alguien que sufre. Pero el Amor (entendido como don, a lo cristiano, por eso las mayúsculas) es algo más. No se posee, se realiza. En cuanto nace en el corazón exige inmediatamente convertirse en acto. Y si no, se esfuma.
Dejémonos de macanas. Si no amo concretamente, simplemente no amo, por muy buenos sentimientos que tenga.
Ocasiones de amar concretamente se nos presentan 100.000 cada día. Tal vez muchas de esas veces ni siquiera nos damos cuenta. Otras veces sentimos el impulso de hacer un acto de amor concreto y por no llevarlo a la práctica pronto, se apaga. Pero ¿qué experimentamos cuando realizamos un acto de amor, que nos cuesta, que es verdadero don, verdaderamente gratuito? Cuando lo normal es que sintiésemos una pérdida, en cambio experimentamos que el amor, que nosotros no podemos retener, lo encontramos en el otro y eso nos produce gran alegría.
Veamos si esto nos ayuda a entender un poco más la Trinidad: ¿Cómo puede Dios Padre engendrar al Dios Hijo, distinto del Padre (y además engendrarlo siempre durante toda la eternidad como aclara Maite) pero sin hacer del Hijo otro Dios? Si pensamos el Ser de Dios como posesión, vamos hacia el galimatías.
Sin embargo, si Dios es desposesión, despojamiento, la generación eterna del Hijo quiere decir que el Hijo recibe toda la divinidad del Padre, pero la divinidad no se pierde. El Padre la encuentra en el Hijo (por eso también el autor llamará a Dios “mirada”). A su vez el Padre recibe toda la divinidad del Hijo, que se la dona completamente pero de una forma distinta, como Hijo (no olvidemos que incluso nuestro amor humano, si es auténtico, provoca la reciprocidad en quien lo recibe). Y esta divinidad que va y que viene constantemente (porque si no se haría posesión y entonces se apagaría) y que nos alcanza incluso a nosotros, es el Espíritu Santo.
Por eso, el amor, el don de sí en actos verdaderamente pequeños y cotidianos, es la fuerza más potente del universo y de hecho, es lo único de este mundo que puede traspasar las barreras de la muerte. Es lo único que nos acompañará al más allá.
No sé si habéis advertido esa asociación casi espontánea que se da, en el texto y en muchos de vuestros mensajes, entre el misterio de la Trinidad y la figura de María. Yo creo que el Espíritu Santo está potenciando hoy con fuerza en la Iglesia el perfil mariano (carismático), complementario del perfil jerárquico (institucional) que ha tenido fuerte protagonismo en siglos pasados. Parece que hoy nuestro mundo necesita más ser amado que enseñado o juzgado.
María es la que, con su amor, que es también desposesión, donación total de sí misma, trae el Amor al mundo. A nuestro mundo de hoy, cada vez menos amable, ¿quién lo amará? ¿quién le dará esa fuerza capaz de transformar la cultura porque es capaz de transformar el corazón de la personas? Tal vez en el fondo nuestra misión no sea otra que poner en circulación el amor.
Por cierto, hay un dogma sobre María que cada vez me impresiona más: su título de Madre de Dios, Theotokos, no sólo madre de Cristo. Creo que tal vez valdría la pena profundizar en la relación entre estos dos misterios, el de la Theotokos y el de la Trinidad.
Un abrazo
Isaías
Hola Isaías: Bienvenido, porque vaya vacaciones te has tomado.
Estoy de acuerdo contigo, bueno hay un punto, en él que seguro que también, pero ese va para otro foro.
En efecto como bien dices Dios es misterio, misterio de Amor, pero misterio, hace mucho tiempo, leí que “Dios era el Único y el mejor adorador de Dios” en un principio, le llamé hereje al autor, pero luego seguí leyendo y vi, que él no era hereje, yo era burra.
Dios es la Humildad, dado que Humildad es andar en la Verdad, sólo Dios puede ser Humilde, porque sólo Él al conocerse tal y como es puede andar en Verdad, Dios no miente sobre si mismo
Nosotros no, nos conocemos, la idea que tenemos cada una de si mismo, suele ser bastante utópica o por exceso o por defecto
En la Trinidad modelo de la Unidad que deben alcanzar los hijos de la Iglesia, modelo de la Unidad matrimonial
El Padre desde toda la eternidad vuelca todo su Ser en el Hijo, el Padre se da enteramente al Hijo, le da todo lo que es, le da su Voluntad, que pasa a ser Voluntad del Hijo, le da todo, menos el Ser Padre, pues entonces no podría dar, se “ desposesiona” ( el taco es de Maricruz) de si mismo, para verterse en el Hijo, en ese Hijo que es su propia Imagen, pero no una imagen falsa, como la que nos formamos de nosotros mismos, no es una Imagen real Verdadera, es Dios mismo, y el Hijo así engendrado eternamente, así Amado, se vuelca a su vez en el Padre y le da, todo lo que es le da su Voluntad que se convierte en Voluntad del Padre, le da todo, menos el ser Hijo, pues entonces no podría darle nada, y ese Amor que corre del Padre al Hijo, y del Hijo al Padre, eternamente, vibra esta vivo, es una Persona, hacia la que se vuelcan el Padre y el Hijo, y se dan tal como son, menos el ser Padre y ser Hijo, pues eso no pueden hacerlo y su voluntad pasa a ser la Voluntad del Espíritu Santo, del Amor, y este a su Vez se da tal al Hijo y al Padre menos el ser lo que es.
Y así los 3 viven compartiendo la misma naturaleza, y teniendo la misma Voluntad y el mismo Amor.
Y seguro que al leer esto se parten de la risa, porque debo de haber puesto a sus ojos miles de burradas. Pero Él, comprende
Y quien sabe, a lo mejor dentro de la Eternidad, el Padre se quedo mirando al Hijo, y quiso amarlo más aún no amarlo como a Dios como a si mismo, si no que el Hijo fuese merecedor, y se puso la Trinidad de charla; y el Hijo acepto encantado el sin dejar de ser quien era hacerse criatura, Y EL Espíritu el hacerlo posible, y con esa Imagen del Verbo encarnado, crearon a los primeros humanos, 2, 4, 500, qué importa. a imagen de Dios, a Imagen de la Imagen del Padre que es el Hijo
Y cuando los humanos, dijimos que no, el Hijo asumió el encarnarse, en carne pecadora, para rescatar a los hermanos que se dejasen, para introducirnos en la Familia trinitaria
Y enseñarnos lo mucho que el Dios Trino nos ama
Un abrazo
Maite
Maite, muchas gracias por tu bienvenida. Participo mucho menos de lo que quisiera y lo siento de veras. Por cierto, ya me gustaría haber estado de vacaciones…
Vamos con la dificultad que planteas (y muy bien planteada, por cierto). Dices que el Padre da todo al Hijo menos el Ser Padre; el Hijo le da todo al Padre menos el Ser Hijo y lo mismo el Espíritu Santo.
Yo estoy de acuerdo (no me atrae nada la herejía) dependiendo de cómo entendamos ese “ser Padre”, “ser Hijo”, etc. Si lo entendemos como una “posesión”, por utilizar la misma terminología del autor, habrá que explicar muy bien cómo es que compartiendo algunas cosas, pero no todas, son un solo Dios y no tres Dioses que son familia y se quieren mucho.
En cambio si el “ser Padre” no quiere decir tener nada en exclusiva, sino que lo que expresa es una relación, la cosa cambia. Y entonces el texto de Zundel ya no es incompatible con la teología clásica. Aunque tal vez suene un poco fuerte, puede hablarse de “despojamiento”, porque se mantiene la distinción de las tres personas, que viene dada por su relación y no por que puedan reservarse algo o no.
Hay que entender en qué contexto está escrito el artículo. El autor trata de comprender el rechazo que se produce en muchas personas de nuestro tiempo ante la imagen de un Dios narciso (que se mira a sí mismo) y cotilla (que todo lo ve y lo conoce), que quiere imponerse desde su cielo, sin importarle traspasar el espacio inviolable de la conciencia de cada ser humano.
El mismo autor, en otro texto, comenta una anécdota que puede ayudar a comprender esto. Es sobre un chico que un día, al terminar la jornada, decide “hacerse mayor” y se sienta a la mesa sin rezar, como de costumbre. La madre le pregunta “¿no has rezado?” Silencio sepulcral. “¿Qué pasa, no quieres rezar?” “No” “Pues entonces vete a la cama sin cenar”
El chico se va valientemente a la cama. Después, la madre, arrepentida (como todas las madres), le lleva la cena, pero ya es demasiado tarde. A partir de ese día dejó de rezar.
¿Qué había ocurrido? Había descubierto algo increíble hasta entonces: un recinto inviolable dentro de él, donde ni siquiera su madre podía entrar.
Esta experiencia de la inviolabilidad de nuestra conciencia (o de nuestra dignidad, dicho con otras palabras) es fundamental para todos. Es nuestra gran referencia también para abrirnos a la transcendencia.
¿A cuento de qué viene esto? Pues a que un Dios que es “despojamiento” no es un intruso. Se hace tan pequeño y ligero que no sólo cabe dentro de nosotros, sino que es respiro, espacio de libertad y el fundamento mismo de nuestra dignidad. “Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva. Tú estabas dentro y yo fuera…”, dirá San Agustín.
Lo que nos hace personas distintas es la mirada de Dios sobre nosotros, la relación de Dios con nosotros, que somos un “tú”. Somos personas con una dignidad inviolable porque Dios nos ha amado sin límites y nos invita a entrar en su concierto de relaciones.
Un abrazo
Isaías