Kanbei, pienso que la diferencia podría ser análoga a tener novia y al estar casado con ella. Lo dice hasta San Juan de la Cruz en Llama de amor viva:
¡O llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!
Por eso hablé antes de posesión
El estado de gracia del hombre creado, "amigo" de Dios, fue sin falta alguna y sin sombra que impidiese este trato de amistad de la criatura humana con su Creador.
Mas el destino último, el designio de Dios en la Encarnación es como una nueva Creación, pues en Cristo se une la Divinidad con la humanidad, y en Cristo, y por Él, toda la humanidad puede recibir por pura gracia, no solo el perdón de la falta primera, sino la "posesión" o "adquisición" (S. Serafin) del Espíritu Santo, que le hace partícipe, en Cristo, de la naturaleza divina e hijo, cosa que sin la Encarnación sería totalmente imposible, aun a la criatura más perfecta.
Y eso no podía darse por voluntad humana, (como describe el orgullo prometéico, y se reproduce en todas esas "espiritualidades" en que el hombre llega a la iluminación o a la divinización por su propio esfuerzo ascético), sino solo por disposición y acción divina. Solo Dios podía atravesar el límite de la criatura consigo; jamás el hombre. Y lo atravesó en la Encarnación. Y abrió el acceso de los cielos, es decir, a Dios, en su glorificación, porque en ella su humanidad ascendió a la gloria del Padre. El Verbo divino se encarnó, pero volvió al seno del Padre con su humanidad que quedó glorificada. El abismo que separaba el Cielo (=Dios) y la Tierra (=Hombre) quedó unido en Cristo, nuestro eterno y Todopoderoso Pontífice (= el que hace de "puente" )
¿A quién iremos, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna
Como lo prometido es deuda, continúo con lo que encontré acerca de los ángeles.
"En las criatura angélicas - de manera análoga a como sucede en el caso del hombre - hay que distinguir entre lo que han recibido por naturaleza y lo que han recibido por la gracia, es decir, entre su perfección natural y su perfección sobrenatural. Lo sobrenatural (la gracia que hace participar de la naturaleza divina, y la gloria o visión de Dios) es por definición absolutamente gratuito e indebido a cualquier criatura. Para participar de lo sobrenatural toda criatura debe ser elevada por Dios, sin que nada ni en Él ni en la criatura le obligue a hacerlo. Los ángeles, por tanto, han recibido, además de su ser natural, la gracia que les ha situado en el orden sobrenatural, con las virtudes infusas y los dones del Espíritu Santo; después - indicando este adverbio no un orden temporal, sino un orden lógico - han alcanzado la gloria, o visión de la esencia divina, fin sobrenatural al que les dirigía la gracia. Sin el auxilio de la gracia no hubieran podido merecer la gloria. Como no están sometidos al tiempo por su naturaleza espiritual, la opinión más probable de los teólogos defiende que fueron elevados al orden sobrenatural inmediatamente después de su creación, y que también inmediatamente - después de su primer acto de caridad o amor sobrenatural a Dios - recibieron la gloria".
Acta 2000 Tomo I pág. 125
Por tanto, Toñi y Maite vuelven a tener razón en este punto...mi ignorancia fue atrevida...
Encontré también algo interesante en el punto que trata acerca de la caida de algunos ángeles, que unido a lo anterior, creo que añade algo interesante al tema.
"(...) La posibilidad del pecado en cualquier criatura de naturaleza intelectual está en su libre albedrío, por el que puede separar la tendencia voluntaria al propio bien de la subordinación al bien supremo, considerando aquel como fin último. Esto, en el caso de pecado de los demonios, es posterior a su elevación sobrenatural, cerrándoles el acceso a la gloria, pues en la visión de Dios es imposible querer algo que no esté ordenado a Dios: no porque en ella desaparezca la libertad, sino por todo lo contrario, es decir, porque se perfecciona al máximo y se dirige gustosamente hacia el Amor de Dios sin fallas".
Acta 2000 Tomo I pág. 126
Esto corrobora lo que Toñi dijo más arriba
La libertad plena impide hacer algo que no sea lo mejor. El que sabe tocar perfectamnte un instrumento no tiene posibilidad de hacerlo mal, no elige ni puede elegir hacerlo de forma mediocre.
Un abrazo.
"Habla, Señor, que tu siervo escucha".