crear a un ser que libremente decida siempre hacer el bien
Me parece que esa sería una libertad medio extraña.
Ta bueno el debate
debería ser merecedor de una eterna condena
A ver. Un poco más de teoría o de mitología, según te lo quieras tomar. Lo digo cordialmente: a los ateos no les hablo de Fe sino de mitología. Es más llevadero para unos y para otros. jajaja
Efectivamente. Por el Pecado Original todos somos merecedores de una eterna condena, pero no la del infierno. Aunque algunos quizás puedan haber hecho méritos para alzcanzar el infierno ( no sé ) .
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Ahí estamos. Dios no está a una distancia infinita. Inhabita en nosotros.
Gerardo, me has hecho recordar que en definitiva si hablamos de condena , de pena, de castigo, tenemos que hablar de la contrapartida que es el cumplimiento de las bienaventuranzas. El amor correspondido es una donación de uno con el otro. Si en una relación de pareja uno no ama al otro no hay donación, no hay manera de revertir la historia. Y así podemos trasladar las relaciones con Dios, es un encuentro. Un abismo llama a otro abismo.
Andrus.
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Los que siembran con lágrimas, cosecharán entre cantos
crear a un ser que libremente decida siempre hacer el bien
Ta bueno, extraño, pero se ve que a algunos eso les vendría muy bien, no tendrían esa duda que a veces te embarga ¿ robo o no robo? ¿asesino o no asesino? amo o no amo? imagina que a nuestros presidentes les diera por eso..... de hacer siempre el bien digo, no?
Los que siembran con lágrimas, cosecharán entre cantos
¿quién o qué recibe un daño infinito por los pecados de seres finitos y limitados como los humanos?
Quizás según las limitaciones de nuestro lenguaje nos sea difícil expresarlo, pero según la Escritura es claro que el primer dañado por el mal del hombre no es ni el hombre ni la creación, sino el propio Dios: Es la confianza de Dios puesta en el hombre la que es traicionada, es el amor de Dios puesto en la creación el que es traicionado en el mal que cometemeos. Por eso los actos finitos son a la vez ofensas infinitas.
Como el amor de Dios es su propio ser, su proia voluntad, su propio proyecto, su propia vida, al traicionar ese amor, terminamos traicionándonos a nosotros mismos. Dañándolo a él nos dañamos.
No sé cómo se hace para explicar «lógicamente» (es decir, con el lenguaje del principio de no-contradicción) que un ser infinito, pueda ser dañado (lo que supone adquirir lo que no se tiene, o perder algo de lo que se tiene). Pero como las limitaciones para explicar la "lógica del amor" se verifican también al hablar del amor simple y horizontal, veo que no es demasiado relevante que yo no pueda imaginar con mi lógica la cuestión del amor de Dios y del dolor de Dios, porque en realidad tampoco puedo explicar con mi lógica el liso y horizontal amor humano.
Otro problema, en realidad bastante distinto, es si Dios "se cobra" o "no se cobra" ese daño. Si por el dolor de la ofensa recibida te fulmina el rayo de Zéus y te manda al infierno, o no. Esa cuestión no es la misma que la que tú preguntas. Tú preguntas cómo puede merecer un castigo infinito algo que no parece haber dañado a nada infinito ni de manera infinita. Y te respondo que el daño de nuestros actos finitos es infinito, porque dañan a Dios, de manera directa y primera, y sólo secundariamente a los demás y a la creación.
Ahora bien, ese daño infinito, todo el previsible, lo asumió Dios mismo "haciéndose pecado" -¡términología muy fuerte!- y doliéndose de una vez y por toda medida por cualquier ofensa habida y por haber. Como el que va a pasar ucho calor y comienza por acostumbrarse de a poco, de modo que cuando llegue no le duela. Así Dios, realizó en sí mismo, en Cristo, todo posible dolor de la ofensa humana, de modo que ya ninguno de nuestros actos finitos/infinitos puede ya añadir nada nuevo a la cruz. La lógica del amor sólo podía hablar en el lenguaje del amor.
¿No iremos entonces al infierno por nuestros malos actos, puesto que ya no pueden verdaderamente ofender a Dios, ya que están incluidos en la ofensa de la cruz? no lo sé. Sólo te puedo decir que quien ama intenta agradar al otro, hacerlo sentir bien si está mal, y mejor si está bien. El amor busca la visión, y tras la visión la unión. Y eso es el cielo y no otra cosa, no un "premio" en el sentido de chocolatinas porque te portaste bien, sino el culmen de un recorrido que ya empezó.
Pero respecto de lo demás, cómo es el infierno o a quienes toca, no tengo la mejor idea, y sólo desearía que nadie tenga el sentimiento de preferirlo; y por supuesto, que nadie llegue a estar en él.
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«Si Dios no glorifica al hombre, la gloria de los hombres no tiene ninguna consistencia» (Abba Sisoes)
Es la confianza de Dios puesta en el hombre la que es traicionada
Andrea, ahora Abel sí que la ha liado parda ya.
Huno, mitología de la fina fina.
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Gerad,
Estoy digiriendolo.
Rumiándolo.
Como sabes intento imaginarme las relaciones con Dios de manera análoga entre nosotros los hombres o al revés, o ambas,( perdón por editar) ,de lo particular a lo universal.
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Los que siembran con lágrimas, cosecharán entre cantos
mitología de la fina fina
¿Se puede hablar de Dios con provecho en otro lenguaje que no sea precisamente aquel de los mitos y los símbolos? La Biblia no habla en término de "ira de Dios", "tristeza de Dios", "ignorancia de Dios", etc. para "adaptarse a la mentalidad de una humanidad menos desarrollada" (cito el horrible lenguaje que llegó a utilizar incluso el Magisterio, en tiempos racionalistas), sino porque es ése el único lenguaje posible para entender la clase de relaciones que un Dios personal tiene con las personas que ha creado.
Qué significa todo eso en el nivel de las esencias, no tengo ni la menor idea; pero sea lo que sea lo que se piense de las "revelaciones místicas" del Corazón de Jesús, etc, lo cierto es que cuando los santos hablan de esas revelaciones cuentan que Jesús les dice del intenso dolor que le produce el pecado humano. Y con esto no estoy diciendo que esas "revelaciones" sean "objetivamente" ciertas, pero sí que su lenguaje es intensamente santo y adecuado a Dios.
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«Si Dios no glorifica al hombre, la gloria de los hombres no tiene ninguna consistencia» (Abba Sisoes)
"revelaciones místicas" del Corazón de Jesús
Anda que has puesto un ejemplo... que ni Iker Jiménez o Jiménez del Oso. jajaja
su lenguaje es intensamente santo y adecuado a Dios
Todo hay que decirlo que prefiero oír al diablo por boca de cualquier desdichado que "revelaciones celestiales" por boca de un santo vidente.
Pero al margen de esta preferencia irrelevante, como bien sabemos, en la Iglesia hay multitud de carismas, espíritus fundacionales, espitirualidades,... en definitiva, como me dijo un redentorista, multiples expresiones de Fe. No es lo mismo leer a S. Pablo, a S. Ignacio de Loyola o a Benedicto XVI. No es lo mismo estar en una capilla de los Legionarios de Cristo, que en un oratorio del Opus Dei, que en la iglesia de una misión africana, en la parroquia de cada cual o en un templo cisterciense del s.X.
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Benedicto XVI.
jajaja! haces bien en observarlo. Tampoco yo le tengo ningún especial afecto a ese tipo de revelaciones, por eso hice la salvedad sobre la realidad "objetiva" que puedan tener, que en muchos casos se reduce a estados mórbidos de la mente... a lo que me refiero es a que el tipo de lenguaje intensamente pasional, de dolor, amor, decepción, reparación, ira, está en perfecta continuidad con el lenguaje personal de la Biblia.
Si a ese lenguaje intensamente pasional y de penetración en lo Santo se une la santidad dde quien lo transmite, aunque la «revelación» en sí pueda no ser nada sobrenatural, su contenido tiene la validez de la experiencia personal de Dios vivida por el santo.
Pero claro: continuidad no es lo mismo que identidad; ese lenguaje de las revelaciones del Corazón de Jesús y similares no es idéntico al lenguaje bíblico, no lo suplanta ni tiene el mismo carácter. Y desde luego que prefiero el lenguaje bíblico, más "normal" y hecho para vidas también más "normales".
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«Si Dios no glorifica al hombre, la gloria de los hombres no tiene ninguna consistencia» (Abba Sisoes)
"Si llegamos a descubrir una teoría completa, sería el triunfo definitivo de la razón humana porque entonces conoceríamos la mente de Dios". Mr. Stephen Hawking.
Estáis de enhorabuena, señores ateos. jajaja
http://.www.20minutos.es/noticia/803055/0/hawking/descarta/dios/
Ya queda poco de conocer la mente de un Dios que no existe. [Sí. Lo sé. Esto que acabo de decir es demagógico.]
Pero cuando conozcamos la mente de Dios, dejaremos de tener problemas? Definitly, yes. Ya no habrá codicia, ni hambruna, ni tsunamis impredecibles, nos visitarán los extraterrestres abiertamente, las farmacéuticas se preocuparán altruistamente del Tercer Mundo, los políticos se convertirán en voluntarios y los Estados en ONGs, los pastores de la Iglesia dejarán de controlar las mentes y las conciencias, las sectas serán instituciones caritativas de vida en común, la hipocresía desaparecerá, las patentes biológicas serán libres, los chinos volverán a reproducirse exponencialmente, descongelan a Walt Disney, le quitan las manchas cutáneas a Fidel Castro, Chávez funda un monasterio jesusista en Marte, Guantánamo se muda a la Luna, Bush descubre que puede volar (junto con los burros y los elefantes rosa) al llegar a su madurez, Zapatero ve por fin culminado su proyecto de la Alianza de Civilizaciones, TeleCinco desaparece junto con Berlusconi pues éste se va al monte Athos para hacer viajes astrales por universos paralelos,... Y los niños se ensuciarán solo de barro y de chocolate.
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Benedicto XVI.
Ah!, y clonaremos a Lady Gaga y a Amy Winehouse para las sucesivas reposiciones de Enmanuelle.
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Huno: crear a un ser que libremente decida siempre hacer el bien
Andrea: Ta bueno, extraño, pero se ve que a algunos eso les vendría muy bien, no tendrían esa duda que a veces te embarga ¿ robo o no robo? ¿asesino o no asesino? amo o no amo? imagina que a nuestros presidentes les diera por eso..... de hacer siempre el bien digo, no?
Que un ser libremente decida hacer el bien, no implica que no tenga dudas, que no delibere, que no se sienta fuertemente tentado de hacer el mal. Supongo que todos nosotros hemos pasado por el trance de realizar una acción (o abstenernos de realizarla), para después de muchas dudas y tentaciones conseguir hacer el bien por acción u omisión. Lo bueno sería que esa capacidad o disposición (o fuerza de voluntad) para vencer al mal en esos casos, aunque nos haya costado mucho, estuviera siempre presente en todos los demás.
Saludos
Abel: Quizás según las limitaciones de nuestro lenguaje nos sea difícil expresarlo, pero según la Escritura es claro que el primer dañado por el mal del hombre no es ni el hombre ni la creación, sino el propio Dios: Es la confianza de Dios puesta en el hombre la que es traicionada, es el amor de Dios puesto en la creación el que es traicionado en el mal que cometemeos. Por eso los actos finitos son a la vez ofensas infinitas.
¿Merecen entonces actos finitos ofensivos una condena infinita, como el infierno? ¿Cómo puede un ser que nos ama 'infinitamente' (se supone que más que nosotros a nuestros hijos) tener dispuesto un lugar como el infierno para algunas de sus queridísimas creaturas? Pero peor aún: ¿cómo es posible compaginar todo esto cuando algunos hablan de la 'infinita' misericordia de Dios o de su 'infinita' bondad?
El caso es que hay cristianos que han expresado su rechazo a la existencia del infierno: les parece incompatible con un dios todo amor (a mí también me lo parece). De todas formas, esos cristianos tienen el problema de que el Nuevo Testamento es muy claro a este respecto (aunque siempre quedará el arte de la reinterpretación interesada de los textos), como se verá más abajo en este mismo mensaje.
Uno de los problemas que surjen es que cualquiera es capaz de imaginar a una deidad más bondadosa que la habitual cristiana: por ejemplo, aquella que prescinde de castigos eternos (el infierno) y se queda tan solo con un purgatorio para almas díscolas, o algo así.
Abel: No sé cómo se hace para explicar «lógicamente» (es decir, con el lenguaje del principio de no-contradicción) que un ser infinito, pueda ser dañado (lo que supone adquirir lo que no se tiene, o perder algo de lo que se tiene).
Más bien parece QUE NO SE PUEDE explicar lógicamente tal cosa, puesto que resulta en extremo incoherente, por no decir contradictoria.
Abel: Pero como las limitaciones para explicar la "lógica del amor" se verifican también al hablar del amor simple y horizontal, veo que no es demasiado relevante que yo no pueda imaginar con mi lógica la cuestión del amor de Dios y del dolor de Dios, porque en realidad tampoco puedo explicar con mi lógica el liso y horizontal amor humano.
La comparación no me parece pertinente: sabemos algo (quizá bastante) sobre de que se denomina amor (humano). Aparte de nuestra experiencia personal, tenemos el auxilio de la biología evolutiva, la psicología y resto de neurociencias que aunque no puedan dar una explicación definitiva a la cuestión, al menos nos dan ciertas pistas. Nada de esto tenemos en el caso del presunto amor de Dios.
Abel: Otro problema, en realidad bastante distinto, es si Dios "se cobra" o "no se cobra" ese daño. Si por el dolor de la ofensa recibida te fulmina el rayo de Zéus y te manda al infierno, o no. Esa cuestión no es la misma que la que tú preguntas. Tú preguntas cómo puede merecer un castigo infinito algo que no parece haber dañado a nada infinito ni de manera infinita. Y te respondo que el daño de nuestros actos finitos es infinito, porque dañan a Dios, de manera directa y primera, y sólo secundariamente a los demás y a la creación.
El punto es que hablar de "dañar" a Dios es extremadamente incoherente, como tu mismo pareces reconocer al indicar que no sabes como expresarlo lógicamente.
El problema reside, en mi opinión, en que el dios de los filósofos resulta incompatible con el dios de la revelación cristiana (o judía, o musulmana). De ahí que surjan problemas insolubles.
Abel: ¿No iremos entonces al infierno por nuestros malos actos, puesto que ya no pueden verdaderamente ofender a Dios, ya que están incluidos en la ofensa de la cruz? no lo sé.
La doctrina de la Iglesia es clara a este respecto: da por sentado que habrá condenados por toda la eternidad:
1035 La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, "el fuego eterno".
Lo malo es que es el mismo Jesús el que lo afirma sin ambajes:
Mateo 13:41-42: El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su reino a todos los que son causa de pecado y a todos los agentes de injusticias y los echarán al horno ardiente: allí será el llanto y rechinar de dientes.
Mateo 18:8-9: Y si tu mano o tu pie son para ti ocasión de pcado, córtatelos y tíralos lejos de ti. Más te vale entrear en la vida manco o cojo que con las dos manos o los dos pies ser arrojado al fuego eterno.
Mateo 23:33: ¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del fuego?
Mateo 25:41: Luego dirá a los de la izquierda: Apartaos de mi, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
Mateo 25:46: Y éstos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna.
Abel: Pero respecto de lo demás, cómo es el infierno o a quienes toca, no tengo la mejor idea, y sólo desearía que nadie tenga el sentimiento de preferirlo; y por supuesto, que nadie llegue a estar en él.
No creo que nadie en su sano juicio pueda tener "el sentimiento" de preferir el infierno. Excepto masoquistas irredentos, supongo ![]()
Saludos
Y si empezamos a hacer analogía de las realidades personales e interpersonales?
Dios no es un ente; es el Ser. Es el Ser, luego no es un ente.
La palabra humana no alcanza, pero alcanza el ser. En cuanto ente, el ser.
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Benedicto XVI.
O más que hacerla, se tiene que notar que se ha hecho.
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El mundo escucha de buen grado a los maestros, cuando son también testigos.
Benedicto XVI.
Bueno, por otro lado, cuando alguien se entrampa entre cuatro ideas fijas que las tiene cual trofeos de caza momificadas en el salón...
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Benedicto XVI.
No creo que nadie en su sano juicio pueda tener "el sentimiento" de preferir el infierno.
Cuando lo escribí pensaba específicamente en una frase creo que de Feuerbach que decía algo así como «si hubiera un infirno, preferiría ir allí con tal de no estar con Dios». Como no sé el grado de literalidad de esta cita, y ni siquiera puedo decir con precisión el autor, me conformo con un genérico "desearía que nadie prefiriera el infierno", pero desde luego no creo que el odio a Dios sea imposible.
La doctrina de la Iglesia es clara a este respecto: da por sentado que habrá condenados por toda la eternidad
No, la doctrina de la Iglesia no dice más que lo que dije, que no hay una incopmpatibilidad entre la misericordia infinita y el castigo eterno, pero no da por senatdo que algunos están en el infierno, sólo que algunos podrían estar. Má bien la doctrina se mueve en su línea de límite negativo: no es posible afirmar que ninguno estará.
Como no sabemos quién muere en pecado mortal, no podemos afirmar de nadie que positivamente sepamos que está en el infirno. Si lees bien lo que citaste, la doctrina no traspasa ese límite de la hipótesis.
Tampoco Jesús pasa de la amenaza a la concresión. De hecho, del único pecado que dice explícitamente que no tiene perdón, el pecado contra el Espíritu Santo, no define en qué consiste, así que estamos con ese tema como Adán antes de la higuera...
El punto es que hablar de "dañar" a Dios es extremadamente incoherente
Incoherente sólo si aceptas una única lógica posible, la de los lectores de filosofía "por encimita", porque la lógica de los filóofos, es decir, de los que filosofan, no se reduce a la del principio de no-contradicción. El mismo Aristótteles, aunque se dedica sólo a una clase de filosofía, a una clase de lógica, la del dichoso principio, reconoce la existencia de mñultiples "logos", no sólo el logos de la "lógica científica": «el Ser se "logiza" de múltiples maneras» (to on legethai polajós), esto lo repite como un sonsonete en su metafísica, muchas veces.
Se le hubiera escuchado eso con más profundidad, y no nos hubiéramos encerrado en una lógica que, aunque buena y útil para algunas cosas, nos deja desnudos para otras, como por ejemplo para pensar la relación con Dios y lo divino como una r3ealidad esencialmente fundada en el amor.
sabemos algo (quizá bastante) sobre de que se denomina amor (humano).
¿A saber las reacciones químicas, secundaris y reflejas, que provoca el amor lo llamas "saber científicamente del amor"? eso es de titular de revista de divulgación, pero no es una afirmación demasiado seria. Y si acaso el saber eso es saber algo del amor, también los enamorados de Dios experimentan modificaciones neuronales. eso lo sabían los griegos mucho antes que la Muy Interesante, así quie no es verdad que no podemos estudiar los aspectos neuronales reflejos a la experiencia religiosa, sólo que no te ayudaría a entender el amor de Dios, como no ayuda a entender el amor que puedas tener por tus hijos, tu esposa o tus amigos el saber que cuando les das un beso se libera n mg de tal sustancia.
El hecho mismo de que acudas a ese antipático circunloquio cientificista: "lo que se denomina amor humano", muestra lo poco que puede saber el lenguaje científico de ello, que comienza por tener -necesariamente y por método- que negar la realidad objetiva de los aspectos de ese amor que no puedan entrar en los parámetros de mensurabilidad.
Uno de los problemas que surjen es que cualquiera es capaz de imaginar a una deidad más bondadosa que la habitual cristiana: por ejemplo, aquella que prescinde de castigos eternos (el infierno) y se queda tan solo con un purgatorio para almas díscolas, o algo así.
El problema no es imaginarla, el problema es si esa divinidad respetaría lo que yo soy tal como lo soy, incluso en la posibilidad de rechazarlo infinitamente. Aunque suena bonito, pero un dios incapaz de admitir que alguien pueda rechazarlo infinitamente, no es más bueno sino más tirano.
aunque siempre quedará el arte de la reinterpretación interesada de los textos
No juegues sucio: sabes perfectamente que lo único que podemos hacer es interpretar; tú también lo estás haciendo.
El caso es que hay cristianos que han expresado su rechazo a la existencia del infierno
También hay cristianos que rechazan la divinidad de Jesús, y cristianos que rechazan la existencia de una religión cristiana. Si por haber hay de todo. El tema es que en esto, como en todo, los límites de loq ue verdaderamente es cristiano no es la cantidad de cristianos que lo afirmen o lo nieguen sino que formee parte del depósitio de vida de la Iglesia, que se expresa simultáneamente en la esquemática "doctrina de la Iglesia" (que es orientativa, aunque algunos cristianos -si es que de todo hay- hacen del Magisterio el non plus ultra de la fe, como si el Magisterio bastara para la fe), la liturgia, que al ser más poética que la doctrina, es también más cercana a la verdad interior de los enunciados, y las vidas de los santos, que son quienes realizan en sus propias vidas esa fe.
Y los tres son contestes en que no perciben contradicción vivida alguna entre celebrar la bondad infinita de Dios y tomarse en serio el merecimiento del infierno, a la vez que alegrarse por anticipado de aquello de lo que se nos ha prometido que podemos con toda facilidad ser librados: si confiesas con tu boca que Jesús es Señor, y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos. Mira qué sencillo, lo demás sale solo.
¿Cómo puede un ser que nos ama 'infinitamente' (se supone que más que nosotros a nuestros hijos) tener dispuesto un lugar como el infierno para algunas de sus queridísimas creaturas?
No sé si tienes hijos adolescentes, pero si los tienes sabrás que el amor de padre no es contradictorio con tener que dejar que tus hijos se empantanen, incluso cuando esos actos los empantanarán "infinitamente", o al menos en todo el curso de su vida temporal. No hay malabarismo posible del amor paterno -incluso aunque fuera infinito- si el otro, el amado, no quiere "ser librado de".
Amar la libertad es amarla incluso en ssu dimensión escabrosa y oscura. Así ama Dios la libertad del hombre. No, claro que no hay ninguna clase de contradicción entre la perfección del amor infinito de Dios y la posibilidad por parte del hombre de la elección de un infierno infinito.
Pero siempre que nos mantengamos en el terreno de la hipótesis, porque ninguno de nosotros (tampoco nadie en la Iglesia) puede realmente juzgar el valor eterno de ni un solo acto humano.
Si has hecho introspección de tus propios actos, y no necesariamente religiosa, sino mera introspección psicológica, sabrás cuánto se nos escapa habitualmente de nuestras verdaderas intenciones y del verdadero alcance de nuestras elecciones. El hecho de que no queramos reconocer que hacemos esto por aquelloo y no por lo de más allá, que damos, por ejemplo, una limosna para tranquilizar nuestra conciencia, y no por amor al pobre concreto que la recibe, no quiere decir que nuestro acto sea mejor: no querer ver es ya parte de nuestro estado de pecado, en el que nos movemos cotidianamente. Sólo a Dios competerá, cuando toque, y sin posible engaño de nuestra parte, el poner ante nuestra vista nuestros propios actos para que podamos decirle de verdad: "sí, tienes razón, era esto lo que yo quería en realidad decir". Y de ese juicio se desprenderá, según la infinitud de su misericordia, pero la infinitud también de nuestra libertad ("a imagen de Dios somos"), incluso quizás la elección que hagamos en ese mismo momento, quién sabe, la alabanza o el castigo que verdaderamente merezcan nuestras acciones.
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«Si Dios no glorifica al hombre, la gloria de los hombres no tiene ninguna consistencia» (Abba Sisoes)
perdón los disparates de tipeo, era eso, o tardar mucho en corregir, esta noche lo acicalo un poco.
Como dijo un filósofo, además de licenciado en filosofía, el gran drama del hombre es la libertad.
Y sí: el ateísmo parece ni entenderla ni aceptarla.
Es más: a veces da la impresión que no quieren entenderla ni aceptarla.
Para botón de muestra un botón que es antológico:
Lo bueno sería que esa capacidad o disposición (o fuerza de voluntad) para vencer al mal en esos casos, aunque nos haya costado mucho, estuviera siempre presente en todos los demás.
La libertad es un drama no por ella misma sino por la soberbia. Y la soberbia surje al dar carta de salud y de validez al egocentrismo que es la anti-imagen (como dirían algunos pensadores) de Dios.
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