adrid, 20/04/05 (Veritas) En el Diccionario de los Papas y Concilios (Editorial Ariel), dirigido por Javier Paredes, se descubre en el apartado dedicado a Benedicto XV la importancia que este Papa tuvo para solucionar la situación de los misioneros alemanes tras la Primera Guerra Mundial.
La pérdida de sus colonias, fue una de las sanciones impuestas a Alemania en las conversaciones de paz, lo que provocaba una situación difícil para los misioneros alemanes, que previsiblemente serían obligados a repatriarse.
"Con el fin de evitar las graves consecuencias que esta decisión acarrearía a las misiones en las antiguas colonias alemanas, Benedicto XV encargó al futuro nuncio en París, que mediante los contactos que pudiese establecer evitara a toda costa la repatriación de los misioneros".
Esta misión tuvo éxito y se consiguió que "en los tratados de paz se reconociera a la Santa Sede como propietaria de las misiones católicas alemanas, con lo que se garantizaba la continuidad evangelizadora".
Pero ésta no es la única vinculación de Benedicto XV, el genovés Giacomo Paolo Battista della Chiesa con la nación del actual papa, Benedicto XVI.
Mientras tras la publicación de la encíclica inaugural de Benedicto XV, Ad Beatissimi (1914), el Papa "denunciaba como causa profunda del conflicto la codicia de bienes materiales que había provocado el materialismo" y sostenía "frente al imperio de la fuerza el cese de hostilidades", un periódico alemán equiparaba el documento con las "exclamaciones de una vieja en los tiempos de 1830".
Aunque Benedicto XV no fue escuchado, el Papa "emprendió toda una serie de acciones humanitarias, que eran manifestaciones prácticas de la virtud de la caridad cristiana hacia las víctimas de la guerra".
"Sólo en Alemania, con el apoyo del episcopado, se siguió la pista a 800.000 desaparecidos, de los que la administración estatal no tenía ninguna noticia; de ellos se pudo localizar el paradero de una octava parte, de los que 66.000 todavía vivían", recoge el libro dirigido por Paredes.
Hay que destacar que en España, el rey Alfonso XIII "secundó la iniciativa de Benedicto XV y transformó su propia secretaría particular de palacio en una oficina" en la que se daba información sobre desaparecidos, intercambio de prisioneros, repatriaciones, etc.
Otro dato vincula a Benedicto XV con nuestro país, y es su estancia en Madrid mucho antes de ser nombrado Papa, en 1882, como secretario particular de Mariano Rampolla, entonces nuncio en España y gran amigo de Giacomo Battista della Chiesa.