álaga, (Veritas) En el marco del Año de la Eucaristía, que convocado por Juan Pablo II se extenderá hasta octubre de 2005, el beato Manuel González García, obispo de Málaga y Palencia y fundador de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, puede ser propuesto como "uno de los más grandes apóstoles de la Eucaristía en la primera mitad del siglo XX".
El próximo martes 4 de enero se celebra su fiesta. Málaga lo hará con una Eucaristía de acción de gracias por su beatificación, que presidirá en la catedral el obispo de la diócesis, monseñor Antonio Dorado.
En Palencia, donde se encuentra el centro de Información de la Causa de Canonización y la Casa Central de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, se celebrará una Misa en la Capilla del Sagrario, en la Catedral, donde reposan los restos del beato, presidida por el director diocesano de la Obra, don Ángel de la Torre.
Como afirma en esta entrevista concedida a Veritas la vicepostuladora de su causa de canonización, la hermana nazarena Ana María Palacios, el beato Manuel "dedicó toda su vida a trabajar por la reparación de la Santísima Eucaristía, de palabra y por escrito, escribió y fundó Obras con ese fin".
Unos días antes de morir escribió su epitafio: "Pido ser enterrado junto a un Sagrario, para que mis huesos después de muerto, como mi lengua y mi pluma en vida, estén siempre diciendo a los que pasen: ¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! No lo dejéis abandonado".
-¿En qué momento se encuentra el Proceso de canonización del beato Manuel?
Ana María Palacios: En un momento muy decisivo. En este momento un comité médico está estudiando la documentación aportada para comprobar la existencia de un milagro atribuido al beato, que sería decisivo para su canonización.
-¿Cree que el Año de la Eucaristía es un buen marco para activar el Proceso?
Ana María Palacios: Sí, es el marco ideal, pues la Eucaristía fue para nuestro beato el fundamento de su vida; sus devotos que son muchísimos, lo saben y se encomiendan especialmente a él, manifestando su deseo de que pudiera ser canonizado en este año, que sería el espaldarazo de Jesús a una vida que sólo vivió para Él en la Eucaristía.
-Explíquenos brevemente cómo surgió y vivió el beato su amor a la Eucaristía, que caracterizó toda su vida.
Ana María Palacios: En su familia, profundamente religiosa y eucarística -su madre comulgaba todos los días-, recibió ese primer impulso que le caracterizó, conservó y aumentó durante toda su vida.
Se ordenó de sacerdote en septiembre de 1901, a los 24 años. En febrero de 1902 le encomendaron los superiores dar una misión en el pueblecito sevillano de Palomares del Río. Él mismo nos cuenta su experiencia: "¡qué Sagrario, Dios mío! ¡Y qué esfuerzos tuvieron que hacer allí mi fe y mi valor para no volver a tomar el burro del sacristán, que aun estaba amarrado a los aldabones de la puerta de la iglesia, y salir corriendo para mi casa! Pero no huí. Allí me quedé un rato largo y allí encontré mi plan de misión y alientos para llevarlo a cabo".
"Allí, de rodillas ante aquel montón de harapos y suciedades, mi fe veía a través de aquella puertecilla apolillada, a un Jesús tan callado, tan paciente, tan desairado, tan bueno, que me miraba... Una mirada en la que se reflejaba todo lo triste del Evangelio: lo triste del "no había para ellos posada en Belén". Lo triste de aquellas palabras del Maestro: "Y vosotros ¿también queréis dejarme?" Lo triste del mendigo Lázaro pidiendo las migajas sobrantes de la mesa del Epulón. Lo triste de la traición de Judas, de la negación de Pedro, de la bofetada del soldado, de los salivazos del pretorio, del abandono de todos...²
"¡Lo que me enseñó aquel Sagrario! De mí sé deciros que aquella tarde en aquel rato de Sagrario, entreví para mi sacerdocio una ocupación en la que antes no había ni soñado. Emplear mi sacerdocio en cuidar a Jesucristo en las necesidades que su vida de Sagrario le ha creado. Alimentarlo con mi amor. Calentarlo con mi presencia. Entretenerlo con mi conversación. Defenderlo contra el abandono y la ingratitud. Proporcionar desahogos a su Corazón con mis santos Sacrificios. Servirle de pies para llevarlo a donde lo desean. De manos para dar limosna en su nombre aun a los que no lo quieren. De boca para hablar de Él y consolar por Él y gritar a favor de Él cuando se empeñen en no oírlo... hasta que lo oigan y lo sigan... ¡Qué hermoso sacerdocio!"
-Háblenos de las Obras que fundó el beato para fomentar la devoción eucarística.
Ana María Palacios: La gracia recibida en Palomares del Río, espoleaba al beato Manuel a darle expansión, deseoso de que hubiera muchas personas que conociendo a Jesús Eucaristía, le acompañaran y repararan.
Así el 4 de marzo de 1910 fundó la Pía Unión de Marías y Discípulos de San Juan para los Sagrarios-Calvarios. Con esta palabra, "Calvarios", quiso indicar que Jesús en muchos Sagrarios está tan abandonado como lo estuvo en el Calvario.
Hoy tiene como nombre Unión eucarística reparadora, con el fin de integrar en él a todas las ramas de la Pía Unión: adultos, jóvenes (Juventud Eucarística Reparadora) y niños (Reparación Infantil Eucarística).
La misión de todos los miembros de la Obra es dar y buscar compañía reparadora a Jesús en los sagrarios abandonados o poco acompañados. Su lema: a más abandono, más compañía.
-¿Cuál es el carisma de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret?
Ana María Palacios: El mismo de las Marías y de los Discípulos de San Juan. Pensando el beato que al faltar él, su Obra podría desaparecer o desnaturalizarse, de entre las Marías, fundó la Congregación religiosa de Misioneras Eucarísticas de Nazaret, para mantener, conservar en su genuino espíritu y para propagar la Obra.
Expresamente quiso el fundador que no se ataran a la adoración fija en sus capillas, sino que como "reparación con alas", fueran a parroquias, especialmente de pueblos, a anunciar a sus moradores que con ellos "vive" el mejor vecino del pueblo, en el Sagrario de la parroquia y en cada Misa que en ella se celebra.
Las Misioneras Eucarísticas tienen adoración ante el Santísimo solemnemente expuesto, todos los días para hacer en comunidad, el tiempo de oración y el rezo de Vísperas; los días 4, de cada mes, en recuerdo del día de la muerte del beato Manuel, tienen el Santísimo expuesto todo el día, con adoración por turnos.
Como grado intermedio entre las Misioneras Eucarísticas de Nazaret (religiosas) y las Marías de los Sagrarios (seglares), el beato Manuel González fundó la Institución de Misioneras Auxiliares Nazarenas, consagradas en el mundo, con voto de castidad y promesas de obediencia y pobreza.
-¿Qué presencia tienen en España las Misioneras Eucarísticas de Nazaret?
Ana María Palacios: Tenemos 17 casas en España y desde ellas se atienden todas las diócesis de España, pues en todas ellas está establecida la Obra de los Sagrarios-Calvarios. También tenemos casas en varias naciones de América, Italia y Portugal.
-¿Cree usted que hoy sigue dándose el "abandono" de los Sagrarios que tanto lamentaba el beato?
Ana María Palacios: Sí, desgraciadamente sigue habiendo abandono de Sagrario, no sólo por parte de los que no van a la iglesia, que hoy son tantos, sino entre muchos de los que van, se nota poco aprecio, poco respeto a la Eucaristía. Muchas veces se está en la iglesia como se puede estar en la plaza pública, sin darse demasiada cuenta de la presencia real, viva, de Jesús en el Sagrario.
-¿Cómo se podría acrecentar el amor a la Eucaristía en nuestros días?
Ana María Palacios: Con apóstoles, verdaderamente inflamados del fuego eucarístico. Cultivando grupos de personas de todas las edades y fomentando en ellas el amor, respeto y veneración a la Eucaristía.