arragona - 06/04/2006 - (VERITAS)
"En una redacción de un periódico, donde hay personas con ganas de polemizar, se da un clima ideal para pensar en Dios y para debatir sobre Él", declaró a Veritas el director de publicaciones del Diario de Tarragona, Antoni Coll, tras presentar ayer por la noche su nuevo libro "Dios y los periódicos" en el museo de arte moderno de Tarragona.
El libro, que muestra reflexiones sobre acontecimientos que en su día fueron noticia que realiza un personaje ficticio, un redactor de cierre llamado Nicodemo, ha sido editado por Planeta y cuenta con un epílogo del director del diario El Mundo, Pedro J. Ramírez, titulado "La fábrica de la opinión pública", sobre la configuración de la opinión pública a partir de las informaciones que aparecen en los medios de comunicación.
VERITAS AV06040603
Redacción de ETF
Realmente, las ágoras del anuncio del Evangelio sobrepasan en mucho los ambientes de las parroquias, saltan y deben saltar al mundo: al asiento del tren, o al bar, o a los foros públicos de la red, como se da el caso en nuestro portal.
Dios está más presente de lo que pensamos en la vida de las personas, incluso de esas personas que solo pronuncian su Nombre para polemizar con él o sobre él. Muchos nos dormimos con algunas devotas homilías de domingo, pero nos despertamos en el tü a tú de una conversación en la que abocamos nuestras grandes preguntas o afirmamos nuestras grandes convicciones y vivencias; incluso nuestras más pequeñas cuestiones... Porque todo en nuestra vida está tocado por esta presencia impalpable de Dios que nos cuestiona, aun "en negativo"; que nos invita a la lucha y a la búsqueda, a salir de nuestra instalada opinión y seguir excavando más profundamente en el sentido de cuanto nos sucede y donde adivinamos su secreta presencia. Mientras se va borrando la presencia de Dios en el mundo de lo social, no deja de reaparecer en las fisuras de nuestra consciencia y de nuestros pensamientos, para incomodarnos alegremente o para acompañarnos en nuestra última desventura. nada se esconde a su mirada y nadie puede librarse de ser amado por Él. ¡Qué infierno, para los que no lo quieren!