Madrid
El pasado 8 de febrero, la ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado presentó el borrador de la nueva Ley de Reproducción Asistida, que ha sido enviado a los sectores implicados.
La doctora Mónica López Barahona, decana de la Facultad de Ciencias Biosanitarias de la Universidad Francisco de Vitoria y miembro del Comité Nacional Asesor de Ética analiza en esta entrevista concedida a Veritas el alcance de las innovaciones más importantes, respecto a la Ley anterior, que plantea el borrador.
-¿Qué efectos podría producir la eliminación de la limitación del número de ovocitos que podrán fecundarse?
Mónica López Barahona: Que se continúen generando mayor número de embriones por estimulación ovárica que embriones se transfieren. Con ello, seguirá aumentando el número de los denominados embriones "sobrantes" o "supernumerarios". Como se sabe, el destino de los embriones "sobrantes" es la congelación.
La congelación es una técnica que lleva implícita una agresión al embrión. Además, de esta agresión, desde una ética personalista, no es lícito mantener individuos de la especie humana con sus constantes vitales "suspendidas" en un entorno que no les es favorable, a la espera de un destino incierto. Las alternativas para los embriones congelados (con la exclusión de la adopción prenatal) conllevan la muerte de los embriones.
-Otra novedad respecto a la Ley anterior es que "se generaliza la posibilidad de investigar con preembriones sobrantes, suprimiendo la limitación establecida en la Ley de 2003, por la que sólo podía investigarse con los embriones que hubieran sido congelados antes de la entrada en vigor de esa ley" ¿Qué piensa de esta modificación?
Mónica López Barahona En primer lugar, deseo hacer constar que el término pre embrión es incorrecto. La embrióloga Anne McLaren, que fue quien lo acuñó, manifestó posteriormente a la revista Nature, las razones de presión ajenas a la comunidad científica, por las que este término se introdujo en el informe del Comité Warnock. Por ello, sería muy deseable que este término se desterrara de nuestra legislación. Existen embriones y gametos, pero no "pre embriones".
Aclarado este punto, cualquier investigación que se lleve a cabo con embriones vivos y viables conlleva la muerte de éstos. Un embrión no puede permanecer vivo fuera del útero de una mujer más de siete días post-fecundación. Por ello, la descongelación de embriones vivos y viables, con un fin distinto al de transferirlos a un útero femenino, es un acto positivo que provoca su muerte y, por tanto, no es éticamente aceptable.
La reforma de 2003 limitaba la provocación de la muerte a embriones generados en un determinado momento de la historia, lo que no es ético. El proyecto de ley actual abre la posibilidad para investigar con embriones sobrantes, independientemente de cuándo hayan sido generados, hecho que tampoco es ético.
-¿Cree que el previsible aumento de embriones sobrante generalizará la utilización de células madre embrionarias para la investigación?
Mónica López Barahona: Con el número de embriones congelados que hoy existe, y habida cuanta de que muchos de ellos estarían ya muertos o morirían al descongelarlos, habría suficiente número de células troncales embrionarias para investigar.
El hecho de poder emplear células troncales embrionarias de embriones vivos y viables en un marco legal, sencillamente no otorga al embrión el estatuto que merece, y legaliza una vía de obtención de células troncales que conlleva la muerte de individuos de la especie humana.
Si éste fuera el único modo de obtener el mencionado material biológico, esta práctica nunca debería legalizarse, pero como he dicho antes, las células troncales embrionarias pueden obtenerse de embriones ya muertos, con lo que la legalización de la destrucción de embriones con fines de investigación, tampoco se justifica desde un argumento de "necesidad" para que la ciencia avance.
-¿Qué valoración ética y científica le merece el "diagnóstico preimplantacional con fines terapéuticos para terceros"?
Mónica López Barahona: "Diagnosticar" se define por la Real Academia como "determinar el carácter de una enfermedad mediante el análisis de sus signos". La terminología "diagnóstico pre-implantacional con fines terapéuticos para terceros" es incorrecta y eufemística. El modo correcto de denominar esta práctica es "selección genética de embriones". Asistimos, pues, de nuevo, a una clara manipulación del lenguaje.
Dicho esto y en relación con la pregunta, la selección de un embrión entre varios supone, en primer lugar, generar varios sabiendo que sólo uno pasará el "control de calidad" y será a él a quien se le dé la posibilidad de continuar su desarrollo embrionario. Los demás, en principio, se congelarán a la espera de un destino que será bien la donación o bien su destrucción.
La selección genética de embriones, supone otorgar un valor mayor a una vida humana frente a otra (la del hermano del primero), única y exclusivamente en función de su patrimonio genético que, a su vez, determina un tipaje inmunológico concreto. Se trata, por tanto, de una práctica éticamente inaceptable en el contexto de una Bioética personalista, y una práctica en la que la vida humana tiene un valor relativo según lo útil que sea, según la circunstancia.
Por otra parte, la legalización de esta práctica atenta directamente y entra en conflicto con, al menos, el artículo 2 de la Declaración Universal sobre el Genoma Humano en el que se dice que "cada individuo tiene derecho al respeto de su dignidad y derechos, cualesquiera que sean sus características" y que "esta dignidad impone que no se reduzca a los individuos a sus características genéticas, y que se respete el carácter único de cada uno y su diversidad"; y también entraría en conflicto con el artículo 11 del Convenio sobre Derechos Humanos y Biomedicina (convenio ratificado por España en el año 2000)-, en el que "se prohíbe toda forma de discriminación de una persona a causa de su patrimonio genético".
-Obviando el juicio moral, ¿qué éxito real tiene la selección genética encaminada a la curación de un hermano?
Mónica López Barahona: Es necesario generar un número indeterminado de embriones hasta encontrar uno inmunológicamente compatible con el hermano enfermo. El embrión compatible debe transferirse al útero de la madre y concluir la gestación. Como se sabe, no todos los embriones generados "in vitro" que se transfieren, se implantan. Es por ello que, normalmente, en cada ciclo se transfiere más de un embrión. Una vez transferido y nacido, deben obtenerse las células del hermano nacido compatible genéticamente con el enfermo, cultivarlos y transferirlos a éste. Es en este punto donde comienza la terapia propiamente dicha.
De lo anteriormente expuesto, podemos concluir que, si bien, la técnica puede finalmente derivar en una terapia, no es una práctica altamente eficaz.
Sería deseable que de modo rutinario en los hospitales, se congelaran los cordones umbilicales de todos los nacidos. En este material biológico que habitualmente se desecha, hay células troncales compatibles con el nacido del que proceden, y pueden serlo con otros individuos de la especie humana. El empleo de estas células procedentes del cordón umbilical, no requiere generar embriones ni conlleva problema ético alguno. Además, la rapidez en conseguir células inmunológicamente compatibles con el enfermo sería mucho más alta.
-¿Qué atribuciones tiene la Comisión Nacional de Reproducción Asistida en este tema? ¿Qué valoración le merece su trabajo?
Mónica López Barahona: De acuerdo con el borrador de la reforma de ley facilitado por el Ministerio de Sanidad, la Comisión Nacional de Reproducción Asistida, evaluaría las características clínicas, terapéuticas y sociales de aquellos casos en los que se plantee una selección genética de embriones, para proporcionar a la sociedad las "máximas garantías éticas". Sin embargo, no pueden darse garantías éticas en un procedimiento cuyo planteamiento de base, no es ético.
La Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida, se constituyó en el ánimo de asesorar al Ministerio de Sanidad en materia de reproducción humana asistida, con carácter consultivo. Considero que debería estar integrada por un equipo multidisciplinar, en el que no hubiera miembros con intereses o vinculaciones en unidades y clínicas de reproducción asistida.