adrid, 01/03/05 (Veritas) Las Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento inaugurarán en España los actos conmemorativos del 150 aniversario de su fundación, con una Eucaristía en la catedral de la Almudena, el próximo viernes 4 de marzo. En este marco, la Congregación presentó ayer su página web, que puede consultarse en: www.adoratrices.com
En 1856, santa María Micaela del Santísimo Sacramento fundó esta congregación de religiosas con el deseo de "liberar y promocionar a la mujer oprimida por la prostitución", desde una espiritualidad eucarística y apostólica.
La Congregación cuenta hoy con más de 1500 religiosas en 17 países. La madre Josefina González, superiora provincial de las Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento, comenta en esta entrevista algunas claves del carisma de las Adoratrices.
-¿Cuál es su sentimiento en el 150 aniversario de la fundación de la Congregación?
Josefina González: Es un sentimiento celebrativo, con todo lo que esta frase comporta: tener un "algo" por lo que celebrar y un sentimiento de gratitud, por toda esta historia de salvación y liberación vivida en la Congregación en estos 150 años.
-¿A qué nuevas formas de "opresión" de la mujer se enfrentan hoy las religiosas adoratrices en su trabajo apostólico?
Josefina González: Principalmente a la vieja y nueva forma de opresión o de esclavitud que es la prostitución, en Europa bajo la forma del tráfico de personas.
Otras formas de opresión a las que intentamos responder es a la droga, los malos tratos, la marginación genérica de la mujer.
-¿Cómo se restituye la dignidad a una mujer víctima de la prostitución?
Josefina González: A través de un cuidado y acompañado proceso de liberación de los traumas vividos, y de una nueva experiencia de vida, junto con otras personas, compañeras y hermanas adoratrices, que le ofrecen aceptación incondicional y le ayudan a través de las relaciones interpersonales, actividades varias y específicas, a reencontrarse y encontrar sentido a su vida. Es importante descubrir nuevos valores y experimentarlos.
-¿A cuántas chicas atienden actualmente?
Josefina González: No podría en este momento dar las cifras de España. En Madrid tenemos cuatro "Casas Familia" por los que pasan chicas que se quedan más o menos tiempo según sus necesidades. En el que llamamos Proyecto Esperanza, de acogida integral a la mujer, atendemos a unas 80 mujeres al año.
Habitualmente se trata de chicas extranjeras, entre 18 y 30 años (con alguna menor como excepción). El índice de las que consiguen salir del mundo de la prostitución, afortunadamente es alto.
Además, en el distrito de Hortaleza, tenemos una comunidad terapéutica para la desintoxicación de jóvenes con problemas de drogadicción. Allí atendemos a unas 50 personas, la mitad con carácter ambulante, entre los que hay también algún chico.
-¿Qué opina de la llamada "liberación femenina", tal como la entienden las feministas radicales?
Josefina González: La liberación femenina que equivale a poner a la mujer en una real y concreta igualdad de oportunidades que el hombre, es loable y debe ser conseguida.
La liberación que es revanchista y hace del "feminismo" lo que ayer y quizá aun hoy hace el "machismo" no sirve si no para prolongar situaciones injustas y negativas de desigualdad, que dañan a ambos sexos.
La diferenciación hombre-mujer, no equivale nunca a discriminación, ni debe mantenerse ésta, en ninguno de los sexos. La igualdad en dignidad y oportunidades que tiende a la complementariedad, creo sea la mejor expresión del ser humano.
-Ustedes se definen como "esclavas del Santísimo Sacramento" ¿no podría verse coomo una contradicción este nombre, con un apostolado dirigido a la "liberación de la mujer oprimida"?
Josefina González: Aparentemente si, ¿cómo quien pretende liberar, no se horroriza incluso del nombre esclava? ¿Cómo no sobrecogerse de adoptar un nombre cuyo contenido es contrario a lo que pretendemos con nuestro apostolado? Es cierto. Hay en cambio otros modos de afrontar esta cuestión.
La fundadora, santa María Micaela, hija de su tiempo, en mentalidad y corrientes espirituales, adoptó (como otras congregaciones) ese término en el nombre de la congregación, debido a su experiencia de fuerte unión a Jesús Eucaristía, a la que se sentía "atada" sin separarse jamás de El, y también como esclava de la caridad, que es clavo de amor, y le hace mirar a su prójimo (chicas) como a sí misma, y para cumplir este precepto, estamos sus esclavas.
Otra manera, quizá personal, de entender nuestra esclavitud, es que "un clavo saca otro clavo". Nuestro deseo de sacar el clavo o los clavos que oprimen a nuestras destinatarias, esclavizadas de varias formas, nos coloca, en tantas ocasiones, en situaciones de voluntaria "atadura", "haciéndonos cargo" de ellas hasta el final de su largo proceso de liberación. Ser nosotras esclavas, no nos permite, dejar el proceso sin concluir, no acompañarlas en él hasta el final.
Sí, esclavitud voluntaria, (aunque sean contradictorios esos dos términos), en pro de liberación también voluntaria.
-¿Cómo conjugar la adoración eucarística con el apostolado?
Josefina González: El número 13 de nuestras Constituciones nos dice: "El misterio de Jesús en la Eucaristía es presencia de su persona y de su vida entregada por todos, que nos interpela y nos impulsa a descubrir su rostro doliente en el mundo y a realizar nuestra misión. En la adoración aprendemos a amar a nuestras jóvenes y a trabajar y vivir por ellas".
No hay una contradicción, ni es forzado adorar el Cuerpo y la Sangre de Jesús en el sacramento, y servir y atender al cuerpo roto y la sangre derramada en estas mujeres que nos han sido confiadas.
Más información sobre el Proyecto Esperanza en: www.proyectoesperanza.org