l arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, acogió hoy a los participantes del II Encuentro nacional de Universitarios Cristianos, que se celebra este fin de semana en esa diócesis, y les exhortó a recuperar el sentido de lo trascendente en los estudios universitarios.
?La fe cristiana contempla el misterio, pero no por eso es oscurantista?, afirmó, y explicó que recurrir al misterio ?no es el resultado de buscar soluciones fáciles ante los problemas planteados por la fe. No es la huida a un refugio cómodo ni al ?asilo de la ignorancia?, cuando las ideas teológicas no dan más de sí. Por el contrario, el misterio es un concepto práctico, existencial que impulsa a una real transformación, a un movimiento vital, espiritual, incluso con repercusiones políticas?.
Monseñor Barrio afirmó la necesidad de un encuentro de la fe con la cultura y con las actividades académicas, pues según él, ?el estudio, cuando se abre a la totalidad de la existencia humana, comprende que su sustento y su horizonte son infinitos, y puede adivinar la huella de Dios en el mundo?.
Para monseñor Barrio, ?la esperanza fundamentada en la fe es la verdad definitiva sobre el mundo y el hombre. La fe no puede subsistir ni mantenerse en pie sin reflexión, y la oración y el compromiso necesitan inteligencia y formación?.
El prelado pidió a los universitarios cristianos que ?no tengan miedo a compartir la fe. No hay herida más mortal para el ser humano que la falta de amor y la falta de sentido. Tenemos la responsabilidad y el cometido de descubrir necesidades y heridas que tienen rostro concreto, y desenmascarar las enfermedades que ahogan el dinamismo de las instituciones?.
Por otro lado, afirmó que la tarea de los universitarios cristianos es ?comprometerse de corazón con la Universidad para que sea una institución de servicio a nuestra sociedad, y no a intereses particulares o mercantilistas, para que sea una institución viva y no mortecina, que avive el interés por todo lo humano y no quede paralizada en el trámite funcional de contratos, créditos y expedientes académicos, para que sea una institución donde se descubra la necesidad de ayudarse mutuamente y no de vivir el estudio y la docencia como una carrera que ambiciona a toda costa el éxito individual, a fuerza de competencia y desconfianza, olvidando que él sin el cultivo de la persona, la tarea universitaria pierde su sustancia?.