Ayer martes 9 de noviembre, tras la Eucaristía celebrada con motivo de la Virgen de la Almudena, Patrona de la Villa de Madrid, el cardenal Rouco firmó la apertura oficial del sínodo diocesano.
Este Sínodo, que prolongará sus trabajos hasta el próximo Domingo de Pentecostés, es fruto de dos años de preparación por parte de los diversos grupos diocesanos. El Secretario General del Sínodo, el sacerdote madrileño Ángel Matasanz, explica este proceso a Veritas:
-¿Podría describir brevemente lo que significa Sínodo y por qué se ha elegido el lema ?Alumbra la esperanza??
Ángel Matasanz: El significado de sínodo tiene que ver con convergencia de caminos, reunión, conferencia... El Sínodo Diocesano es asamblea del pueblo de Dios, convocada y presidida en nombre de Cristo por el obispo. El obispo nos pone a los miembros de la Asamblea Sinodal ante el Señor, para escuchar la Palabra que nos dirige hoy a su Iglesia, en Madrid, en las actuales circunstancias históricas. No vamos a sacar adelante nuestros proyectos, vamos a conocer mejor lo que Dios quiere de nosotros y para nosotros y a disponernos para secundarlo.
?Alumbra la esperanza? es una manera de decir la Buena Noticia. A pesar de que muchos parecen no tener oídos para Dios y consideran que la fe es un sentimiento privado que no debe manifestarse en público ni orientar las conductas, el Señor Resucitado sigue vivo en la Iglesia haciéndose oír por quienes aún no le conocen, moviendo las conciencias, iluminando la vida. ?Alumbra la esperanza? es Buena Noticia que acogemos y nos hace revivir. Es también una súplica, porque nos tienta el desánimo. Es también un imperativo: los discípulos de Jesucristo tenemos que salir al encuentro de los desesperanzados.
-¿En qué fase se encuentra actualmente el Sínodo de Madrid y qué etapas quedan aún por cumplir?
Ángel Matasanz: El 15 de octubre acabó el plazo para que los grupos de consulta presentaran sus aportaciones. (De hecho se han estado aceptando hasta primeros de noviembre). Actualmente están trabajando cinco relatores con sus respectivos equipos en la redacción de los cinco Documentos de Trabajo que contienen las propuestas, y su justificación teológica, que han de ser conocidos, debatidos y votados en la Asamblea Sinodal.
La Asamblea Sinodal quedará inaugurada con la Eucaristía que se celebre en la Catedral el día 23 de enero, y se reunirá a lo largo de once sábados hasta el 23 de abril. Se clausurará el 15 de mayo, Domingo de Pentecostés.
-¿Cuál o cuáles han sido las conclusiones esenciales que se han deducido tras el trabajo de los grupos sinodales?
Ángel Matasanz: Propiamente sólo se podrá hablar de conclusiones cuando acabe la Asamblea Sinodal y se presenten al cardenal arzobispo los resultados del trabajo.
Las aportaciones que han venido presentando los grupos de consulta a lo largo de los dos últimos años coinciden insistentemente en algunos puntos: la claridad con que deben ser comunicados los mensajes de la Iglesia; la presencia del testimonio cristiano en diversos campos de la vida social (educación, familia, cultura, medios de comunicación...); la necesidad de formación, tanto para crecer en la fe como para adquirir competencia para realizar eficazmente las distintas tareas evangelizadoras; promover el aprendizaje de la oración; cuidar la celebración auténtica de la liturgia y en especial de la Eucaristía; la necesaria presencia y dedicación de los sacerdotes, así como la preparación esmerada de la predicación; la coherencia de vida; el conocimiento, diálogo, apoyo mutuo entre las distintas comunidades y asociaciones eclesiales; la atención y el servicio evangélico a los pobres; el reconocimiento y la valoración de la vocación de los laicos; la identidad cristiana en todas nuestras acciones.
Las propuestas son bastante convergentes, pero al mismo tiempo han sido presentadas con una riquísima variedad de matices, que han sido recogidos con la máxima fidelidad posible.
Todas estas aportaciones constituyen el material básico sobre el que trabajan los relatores y sus equipos.
-¿En qué aspectos debe renovarse la Iglesia de Madrid según las conclusiones sinodales?
Ángel Matasanz: Para responder, es necesario esperar a que se celebre el Sínodo. Los grupos han comprendido estupendamente que se trata de evangelizar mejor y que, para eso, una transformación puramente organizativa y externa es insuficiente. La verdadera reforma que necesitamos arranca en la conversión personal al Evangelio, y se expresa en el testimonio de nuestra vida, en nuestras iniciativas apostólicas, en la organización de personas y medios materiales. Cultivar la experiencia eclesial de la fe, fortalecer la comunión, fomentar la presencia significativa y el testimonio claro del Evangelio en los distintos ambientes de la sociedad son grandes líneas, que deberán ser concretadas en las sucesivas reuniones de la Asamblea Sinodal.
-¿Cuántos y de qué manera se han implicado los fieles de la archidiócesis de Madrid en el proceso sinodal? ¿Ha sido, hasta el momento, un ?caminar juntos? tal como se pretendía?
Ángel Matasanz: A lo largo de los dos años que llevamos de preparación han participado más de 29.000 católicos, organizados en casi 2.500 grupos. La implicación ha consistido en participar en reuniones normalmente quincenales, siguiendo una metodología exigente que desembocaba en la formulación de propuestas. La perseverancia de más del 75 % de los grupos es un dato extraordinariamente positivo, ya que la preparación del Sínodo ha supuesto casi siempre un trabajo añadido que requería bastante dedicación.
Ciertamente participar en un grupo de consulta ha sido un modo de ?caminar juntos?, realizado con espíritu de fraternidad y confianza mutua.
-Como Secretario General, ¿qué fruto del Sínodo le haría sentirse satisfecho por el trabajo realizado?
Ángel Matasanz: No distingo bien entre lo que sería mi satisfacción como Secretario General, o como presbítero de la Iglesia en Madrid. Hacernos oyentes más sensibles a la llamada de Dios, seguidores más apasionados de Jesucristo; conocernos más entre nosotros, valorarnos, apoyarnos para ser fieles a nuestra vocación que, con matices diversos, es la misma: anunciar a Jesucristo a nuestros conciudadanos; llegar a ser más capaces de animar la esperanza que nace del Evangelio en los corazones desesperanzados (por ser víctimas de la exclusión social, de la frustración personal, del sinsentido, del materialismo asfixiante...)
-Otras diócesis españolas también están en proceso sinodal. ¿Se espera poner en común las conclusiones en algún momento o se trata de aspectos muy diocesanos?
Ángel Matasanz: Sí, son aspectos muy diocesanos, pero no por la temática que seguramente es común o muy parecida. El Sínodo depende muy estrechamente del obispo; es al mismo tiempo acontecimiento de comunión y acto de gobierno del obispo de una diócesis, que asocia a ese acto de gobierno a sacerdotes y fieles. La comunión entre las diócesis se expresa y se alimenta principalmente a través de la comunión entre los obispos. Los obispos de una misma Provincia Eclesiástica, o en la Conferencia Episcopal, crean a veces órganos interdiocesanos para impulsar orientaciones comunes en áreas pastorales concretas. Seguro que ahí se refleja la riqueza de las disposiciones pastorales de las diócesis que han celebrado Sínodo recientemente.