adrid, 28/06/05 (La Razón) El Director de la Oficina de Prensa, Joaquín Navarro Valls, confirmó ayer que continuará en su cargo como portavoz de la Santa Sede, ya que Benedicto XVI rechazó su dimisión y le pidió insistentemente que se mantenga en su puesto. «Es muy difícil decir ?no? a un Papa», explicó ironicamente Navarro Valls ante las preguntas de los periodistas.
El Portavoz del Vaticano, que lleva en el cargo desde 1984, tuvo como primer cometido «crear una amplia estructura, darle semántica y un orden» a la comunicación del Vaticano hacia el mundo exterior. Según Navarro Valls, su trabajo en la Santa Sede nunca ha estado «orientado a despertar el interés de los medios de comunicación» sino a «no decepcionar a quienes pedían información».
Honoris Causa: El anuncio se hizo público con motivo del acto de investidura del director de la Oficina de Prensa como Doctor Honoris Causa por la Universidad Cardenal Herrera-CEU, junto a Stanley B. Prusiner, Premio Nobel de Medicina en 1997. Durante el acto, María José Pou, profesora de Periodismo en la misma Universidad, destacó de Navarro Valls su «doble servicio a la Iglesia, en clave técnica ?creando una comunicación institucional profesional dirigida por periodistas para periodistas? y en clave apostólica -consiguiendo que la Iglesia ocupe el lugar que le corresponde en la opinión pública».
A su vez, Joaquín Navarro Valls afirmó que su nombramiento por parte del rectorado de la Universidad se debía «al pontificado de Juan Pablo II y, en algún modo, a los últimos días de su vida».
Respecto a estos días, el portavoz de la Santa Sede hizo un especial esfuerzo para informar a los medios de todo el mundo congregados en Roma. El propio Navarro Valls combatió las críticas que le acusaban de practicar «exhibicionismo obsceno» con la agonía del Santo Padre y explicó que «ocultar el dolor y la muerte equivale a negar la biografía humana universal, de la que forman parte». Aun así, no pudo evitar mostrar el dolor que le causaba la inminente muerte de Juan Pablo II, y ante las preguntas de los medios de comunicación, su actitud de entereza inquebrantable se hundió y asomaron las lágrimas a la vez que abandonaba la sala de Prensa del Vaticano.
A pesar de todo, el portavoz de la Santa Sede ha reconocido en varias ocasiones que siempre ha procurado informar sobre aquello que pudiera interesar al público, «independientemente de su condición católica o cristiana y apartando cualquier comentario personal».
Un psiquiatra convertido en periodista :
Joaquín Navarro Valls nació en Cartagena en 1936 y obtuvo su título de Medicina y Quirúrgica en 1961. Después de ser profesor asistente de Medicina hasta 1964, se dedicó de pleno a la psiquiatría. Y precisamente de este «oficio» nació su interés por el Periodismo. En 1968 consiguió su título en esta materia y en 1970 se marchó a Italia para disfrutar de un año sabático. Pero acabó siendo presidente de la Asociación de Prensa Extranjera en Italia. Siete años después se convirtió en el corresponsal del Mediterráneo Oriental con base en Roma para el diario ABC.
Años más tarde conoció a Juan Pablo II en el ascensor del Hospital Médico Gemelli, donde logró deslizarse cuando el Pontífice visitaba al cardenal Deskur en 1978. Poco tiempo después el propio Juan Pablo II le llamó y le explicó su deseo de cambiar el modo de presentar el mensaje de la Iglesia católica al mundo. Y aquí comenzó la andadura de Navarro Valls al frente de la Oficina de Prensa del Vaticano, en la que lleva ya más de veintiún años.
Se le atribuye haber abierto las puertas de la Iglesia a los medios, y haber contribuido a crear una relación con la opinión pública menos rígida, con menos filtros y más directa . Como el mismo reconoció en una ocasión, «no era un problema que se solucionase informando más; se trataba, sobre todo, de aceptar el lenguaje de los medios, de dar la noticia en el momento preciso en que los medios la necesitaban. De entrar, en definitiva, en el juego de los medios que lo espectaculariza todo».