ashington,13/12/05 (La Razón) El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, no encontró «justificación» para salvar de la pena capital a Stanley «Tookie» Williams, ex jefe pandillero reformado, cuya ejecución por inyección letal está prevista a las 9:00 de hoy (hora española).
La presión popular a favor del fundador de los Crips, una sangrienta pandilla de Los Ángeles, no ablandó al gobernador del estado, el único que podía conmutar la pena capital por la cadena perpetua.
A menos de 12 horas de la ejecución, Schwarzenegger declaró que «tras estudiar las pruebas, investigar los antecedentes, escuchar los argumentos y luchar con las profundas consecuencias, no puedo encontrar una justificación para conceder clemencia». «Los hechos no justifican rebatir el veredicto del jurado», añadió.
Williams, de 51 años, estaba condenado a muerte por asesinar a cuatro personas en 1979: Albert Owens, un dependiente de 27 años al que pegó un tiro en la cabeza; y un matrimonio y su hija, propietarios de un motel de Los Ángeles, a los que disparó durante un atraco. Al contrario de otros casos, la petición de clemencia no estaba basada en nuevas pruebas o testigos, sino en el hecho de que Williams, de raza negra, se había reformado durante los 24 años que pasó en la cárcel.
Convertido en un símbolo de la redención, Tookie ha escrito hasta nueve libros para disuadir a los adolescentes de entrar en el mundo marginal y violento de las bandas. Ha recibido en estos años el apoyo de las organizaciones de defensa de los derechos humanos como Amnistía Internacional, de responsables religiosos como Jesse Jackson y estrellas de Hollywood como el rapero Snoop Dogg, Bianca Jagger o el actor Jamie Foxx, quien protagonizó la versión cinematográfica de las memorias del reo.
Todo esto ha contribuido a que haya sido una de las sentencias más seguidas en décadas tanto dentro como fuera de EE UU.
Cartas de sus admiradores. Estos últimos días previos a la decisión del gobernador, Tookie esperaba el milagro leyendo las cartas de sus seguidores: entre 30 y 40 todos los días mientras intentaba seguir escribiendo sus libros.
El condenado, que ha sido nominado seis veces al premio Nobel de la paz, deja dos obras inconclusas. Más de 50.000 personas habían firmado la petición de clemencia rechazada ayer por el gobernador, que ya había denegado otras dos peticiones desde que fue elegido el apsado año 2003.
El estado de California es uno de los más liberales, pero está mayoritariamente a favor de la pena de muerte.
De hecho, no ha concedido clemencia a ningún preso condenado a muerte desde 1967.
En una reciente entrevista, Williams declaró que nunca ha tenido «fe en el sistema». «Jamás he recibido justicia», dijo. Tenía 17 años cuando, en 1971, fundó los Crips con su amigo Raymond Washington.
Una banda que, según los fiscales, «ha cometido miles de asesinatos en Los Ángeles». La oficina del fiscal del distrito ha estado haciendo presión sobre el gobernador para que la ejecución se efectuara e, incluso, en un comunicado describió a Williams como «un asesino de sangre fría que ha dejado su marca para siempre en la sociedad al fundar de una de las pandillas más brutales que existen». «A pesar de las evidencias, concluye el comunicado, Williams se niega a pedir perdón por los asesinatos».
Entre las pruebas que se presentaron contra él en el juicio de 1981 había una bala que fue recogida en el lugar de uno de los asesinatos y que se comprobó que había sido disparada por un arma que Williams había comprado cinco años antes, aunque éste siempre ha asegurado que no cometió ninguno de los crímenes. Su equipo legal agotó ayer casi todos los recursos. El último, ante el Tribual Supremo, estaba pendiente al cierre de esta edición.