adrid, 20/10/04 La Iglesia española está pasando por uno de los momentos más difíciles desde el primer tercio del siglo pasado debido a los ataques que está recibiendo desde el llamado «fundamentalismo laicista». Pero, como es una constante en la Historia, los tiempos de persecución suponen una siembra espiritual muy fructífera.
Sangre de mártires (testigos), semilla de nuevos cristianos. El martirio actual en España aún no se ha traducido en sangre pero sí es semilla, en esta ocasión de 278 futuros sacerdotes, aunque quede mucho para volver a los 429 nuevos seminaristas de 1993.
A pesar de todo, la caída en picado de ingresos que sufrieron los seminarios entre 1993 y 2003 con 173 ingresos menos entre ambas fechas se ha frenado con la cifra de 2004, un total de 278, sin contar con aquellos que han comenzado el curso introductorio en el que, ya sea de forma interna o externa al seminario, muchos jóvenes disciernen la verdad de su vocación sacerdotal.
LA RAZÓN se ha puesto en contacto con cada uno de los seminarios diocesanos y ha podido verificar que el inicio del curso se ha saldado con la incorporación de 278 jóvenes que, tras un largo discernimiento, han decidido consagrar su vida a Dios por medio del sacerdocio, la vocación más excelsa para la Iglesia.
Tan sólo en diez de los centros de formación consultados (Calahorra, Ciudad Rodrigo, Mondoñedo- Ferrol, Salamanca, Segovia, Zamora, Coria-Cáceres, Huelva, Osma-Soria y Vitoria) no se han registrado nuevos ingresos. Los seminarios que han acogido a más jóvenes en sus aulas han sido el Conciliar de Madrid (20), el de Segorbe-Castellón (17), el de Sevilla (16) y el de Barcelona (15), mientras que hay otros 10, de diócesis con menor población, que no han incrementado el número de sus seminaristas de primer año.
Otro dato relevante ?y no por su novedad, sino por su tozuda persistencia? es el que expresa la crisis espiritual de la Iglesia en las provincias vascongadas. Entre las tres (Bilbao, San Sebastián y Vitoria) sólo han aportado dos jóvenes al número de futuros sacerdotes, que cursarán sus estudios eclesiásticos en San Sebastián y Bilbao.
En Cataluña, con la excepción de Barcelona, tampoco las cifras son muy halagüeñas, ya que en el seminario interdiocesano situado en Tarragona ?que da servicio a las diócesis de Gerona, Vic, Solsona, Urgel y Tarragona? sólo han ingresado cuatro jóvenes, la misma cifra del seminario de Mallorca, donde también ha ingresado un joven menorquín.
Del mismo modo, en el capítulo de «pájaras» vocacionales cabe destacar los escasos cinco ingresos de Toledo, que venía manteniendo un número de incorporaciones anuales superior a la veintena.
Al repunte de este curso, según expone José María Chimeno, ordenado sacerdote el pasado día doce de octubre, han contribuido tanto la visita del Santo Padre en mayo de 2003 ?«porque es representante de Cristo y como Él en Galilea, sigue llamando a los jóvenes»? y la celebración del Año Santo Jacobeo que hace posible en el camino un «encuentro con el amor de Dios, lo que lleva a anunciarlo» y potencia la vivencia de «la alabanza al Señor, los sacramentos y la fraternidad».