adrid,19 /10/04 - Alrededor de 70.000 fieles siguieron el domingo por la noche en Guadalajara (México) el mensaje que les dirigió Juan Pablo II desde la Ciudad del Vaticano al término del Congreso Eucarístico Internacional. El Santo Padre, con indicios de agotamiento, apenas pudo leer una cuarta parte del texto, que tuvo que completar el cardenal argentino Leonardo Sandri. Con el mensaje y la misa que celebró previamente en el altar de la Confesión de la basílica de San Pedro de Roma el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado Vaticano, Juan Pablo II dio por comenzado el Año de la Eucaristía, que pretende que los cristianos «tomen conciencia más viva con una celebración más sentida, con una adoración prolongada y fervorosa, con un mayor compromiso de fraternidad y de servicio a los más necesitados».
Con este motivo, el Vaticano ha publicado un documento titulado «Año de la Eucaristía: sugerencias y propuestas», para orientar especialmente a los sacerdotes. Y es que Juan Pablo II, desde la publicación de su última encíclica, «Ecclesia de eucharistia», del Jueves Santo del pasado año, ha querido insistir en la importancia de recuperar el sentido del misterio eucarístico. En el último documento del Vaticano se pone de manifiesto la preocupación por la falta de sacerdotes, la pérdida de fervor en algunos presbíteros con respecto a la misa diaria, desafección hacia la dominical y abandono del culto eucarístico. La nota sugiere promover el conocimiento de los santos e incrementar la adoración de la eucaristía, «procurando que las iglesias y capillas estén abiertas sobre todo durante las principales horas del día».