lfa & Omega, 10/09/06 - «Cuando los hombres y los pueblos se encuentran, el resultado es el enriquecimiento cultural mutuo. Hoy podemos, por la fuerza de la costumbre, no ser ya conscientes de ese enriquecimiento, pero a nosotros nos llegaron productos y plantas, historia, costumbres, literatura y música, y nosotros les ofrecimos tantas otras cosas, como ese vehículo de comunicación, cual es el español, que hoy día nos lo devuelven joven y tan enriquecido»: son palabras del propio alcalde de Ávila, don Miguel Ángel García Nieto. La cultura de ambas civilizaciones aunadas en cierto modo es lo que trata de recoger Las dos orillas.
Se ha escogido este monasterio dominicano de Santo Tomás, porque a él pertenecieron un considerable número de predicadores, como Fray Pedro de Córdoba y Fray Antonio Montesinos, quien sentó las bases de los derechos humanos, recogidos por el padre Bartolomé de las Casas. Asimismo, es un edificio vinculado con los Reyes Católicos, mecenas de tan excelsa obra arquitectónica, que a pesar de ser construido por Martín de Solórzano, el verdadero fundador fue don Hernán Núñez de Arnalte, Tesorero de los reyes Isabel y Fernando. Incluso, algunas dependencias del monasterio caracterizadas por su grandiosidad, como la iglesia, el coro, el refectorio, la sacristía, las habitaciones y el Claustro de los Reyes, recuerdan a un palacio real. Es de especial relevancia la portada del monasterio, pues Solórzano la diseñó en forma de H, como homenaje a la reciente Hispanidad.
Las dos orillas se sitúa en el Claustro del Silencio, de bóvedas ojivales y de crucería, aunque también otras estancias cercanas al Claustro del Noviciado y el Tránsito, así como una parte del Claustro de los Reyes, albergan otras piezas de la exposición. Ésta se organiza a través de cinco capítulos, los cuales se subdividen en otras partes. La exhibición se abre con El sueño de Colón, que ofrece, en primer lugar, un retrato de los Reyes Católicos, del siglo XV, y de autor anónimo. Cincuenta y siete piezas, entre pintura, escultura, documentos, libros, orfebrería, mapas, globos terráqueos, maquetas de naves e instrumentos de navegación, muestran la relación de Colón con Isabel y Fernando, su ubicación en la sociedad americana, al igual que sus viajes y sus sueños.
Los otros capítulos se centran en La tierra; Los hombres y mujeres, con sus vestidos y su manera de convivencia; La casa y la cocina; y Los dioses, que comienza con el protector de la agricultura, representado en una botella globular coronada por este dios; La otra sección de este último capítulo trata del fruto de la evangelización de un solo Dios, y se cierra con un exquisito y pequeño cuadro de un Nacimiento del siglo XIX, realizado con papel chino recortado, procedente del santuario de San Pedro de Alcántara, en Arenas de San Pedro, en Ávila.
María del Pilar Blázquez