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Alfa & Omega,03/08/10 - Después de veintidós años y quince ediciones, la actividad de la Fundación Las Edades del Hombre abre un nuevo ciclo. Desde 1988, ha llevado por toda Castilla y León, y también a Nueva York y Amberes, el patrimonio histórico-artístico de la Iglesia para ponerlo al servicio del pueblo en orden a la evangelización. Millones de personas han podido acceder, de esta manera, a los tesoros artísticos que han nacido de la fecunda experiencia cristiana del pueblo español durante siglos.
El libro de las Edades del Hombre. Obras maestras (ed. Alhena Media) es evocación y recuerdo de todo este recorrido que ha abierto los ojos de muchos a los signos de la fe católica que se asienta en los atrios, naves y ábsides de nuestras catedrales. Como escribe en la presentación monseñor Carlos López, obispo de Salamanca y Presidente de la Fundación Las Edades del Hombre, se trata de una colección de obras «en las que se palpa y se manifiesta la transmisión en el tiempo del genio y la espiritualidad de la comunidad eclesial.
Son rostro de la memoria histórica del cristianismo a lo largo de los tiempos y los siglos, que siempre quieren mostrar el asombro religioso ante la fascinación de la belleza y la sabiduría que emana de cuanto nos ha entregado la Historia en la fe de los creyentes».
A partir de ahora, la Fundación organizará exposiciones con nuevo formato, más monográfico y menos costoso. Así, hasta 2014, se celebrarán cuatro exposiciones: en 2011, una muestra conjunta en Medina del Campo y Medina de Rioseco; en 2012, en el monasterio de San Salvador de Oña (Burgos); en 2013, en Arévalo (Ávila); y en 2014, en Aranda de Duero (Burgos). Junto a estas muestras, se organizarán actividades de carácter formativo sobre el patrimonio cultural de la Iglesia, y se realizarán tareas de restauración y de conservación del patrimonio artístico y documental.
En el prólogo de El libro de las Edades del Hombre, el escritor José Jiménez Lozano valora la muestra como «un rescate de esa conciencia del valor de las antiguas bellezas y del patrimonio de los padres que nos es necesario para vivir. Es huella de un tiempo en que el arte no se dispensaba de ser arte, no se despreciaba desde la soberbia demiúrgica la belleza del mundo y, desde luego, se tenía ojos para acercarse a la seriedad y el dramatismo de nuestra vida humana». Espejo de ese tiempo es hoy el recorrido de Las Edades del Hombre: un viaje a nuestro pasado y también un retrato de nuestra identidad.
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Pintura : Cristo de la Humildad, de Alonso Cano (ca. 1654). Carmelitas de Piedrahíta (Ávila)
Para ver más obras : http://www.alfayomega.es/revista/2010/700/10_raices8.html