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La desvinculación de la soberanía española y la ruptura con la Iglesia católica que marcó el siglo XVI en los Países Bajos supuso una cierta «secularización del arte», en palabras de doña Soraya Cartategui, Comisaria de la muestra Cielo y Tierra. Arte sacro y profano en los Países Bajos del siglo XVII. «Ya no se realizan encargos sólo para la aristocracia y la Iglesia -continúa-, sino que la nueva clase social emergente -burguesía y comerciantes- también quieren obras de arte para decorar sus hogares, tabernas o escuelas».
La exposición es fruto de la colaboración entre el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón (Madrid) y la Universidad Francisco de Vitoria, y se puede visitar en dos salas: el arte profano a través de sus distintos géneros, en el Espacio Cultural MIRA, del Ayuntamiento de Pozuelo, y el arte sacro en la propia Universidad Francisco de Vitoria, hasta el 4 de mayo. El conjunto de obras completa una exhibición de casi 70 piezas originales de pintura flamenca y holandesa del siglo XVII, un período de máximo esplendor de las bellas artes en los Países Bajos.
A través de sus tablas y lienzos, el visitante se acerca a un mundo en transición, en el que conviven las inquietudes religiosas y las promesas de un humanismo emergente en el que el horizonte existencial y religioso dejan paso a un aquí y ahora que aparta cualquier mirada trascendente sobre la vida.
Sin embargo, junto a un mundo que empieza a acelerarse en pos de la efectividad y el rédito, despegándose de su vinculación con el Misterio, permanece la fe como custodia del hombre mismo, y su reflejo en pinturas que, como afirma el profesor Pablo López Raso en el Catálogo de la exposición, confirman que «Dios sale siempre al encuentro del hombre, también mediante la imagen».
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
IMágen : Santo Entierro, de Lumen Portengen