lfa & Omega, 26/03/07 - La audiencia entre el antiguo espía soviético en Berlín Este y el Papa tuvo lugar en alemán, «en un clima muy positivo», y sirvió para «constatar las cordiales relaciones que se dan entre la Santa Sede y la Federación Rusa, así como la voluntad recíproca de desarrollarlas ulteriormente, incluso con iniciativas específicas de carácter cultural», reveló un comunicado posterior emitido por la Santa Sede. Desde hace unos meses, los kilómetros que separan a Roma de Moscú se están haciendo mucho más cortos, precisamente gracias a iniciativas culturales promovidas conjuntamente por los representantes de las dos Iglesias.
El 29 de marzo, por ejemplo, se presentará en el Auditorio de la Vía de la Conciliación de Roma un concierto, La Pasión según san Mateo, compuesto por el obispo Hilarion Alfeyev, obispo de la Iglesia ortodoxa rusa en Viena y Austria, y representante del Patriarcado de Moscú ante la Unión Europea. Será emitido por satélite gracias al Centro Televisivo Vaticano.
Otro ejemplo de la nueva colaboración cultural entre ortodoxos y católicos ha sido la exposición que, en estos días, ha inaugurado, en el Consejo Pontificio de la Cultura, su Presidente, el cardenal Paul Poupard, de varios de lo más grandes pintores rusos contemporáneos sobre la Tierra del Señor, en la que se habla, sobre todo, de la manera en que los ortodoxos celebran en Rusia la Pascua.
Preocupaciones compartidas :
Mientras el Papa y Putin se encontraban cara a cara, se celebró un encuentro del cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de Su Santidad, y el arzobispo Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados, con Sergei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, y otros miembros de la delegación que acompaña al Presidente.
En estos encuentros, se examinaron «algunos temas bilaterales de común interés, que afectan también a las relaciones entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa, y se han analizado las cuestiones internacionales de actualidad, en particular las de Oriente Medio», afirmó el comunicado vaticano posterior.
En los encuentros, además, «se ha prestado atención a los problemas del extremismo y de la intolerancia, que constituyen graves amenazas a la convivencia civil entre las naciones, subrayando la necesidad de preservar la paz y de favorecer una resolución negociada y pacífica de los conflictos».
Al final del encuentro, el Presidente Putin regaló a Benedicto XVI un icono realizado según la Escuela de Palech, que representa a san Nicolás Taumaturgo (270-350), cuyas reliquias se encuentran hoy en Bari. Desde el primer milenio del cristianismo, los fieles ortodoxos atribuyen capacidades milagrosas a los restos del obispo, que en Occidente ha pasado a ser conocido como Santa Claus o Papá Noel.
Putin pidió y obtuvo la ayuda al Papa para lograr el paso de la propiedad de la iglesia ortodoxa rusa de Bari, que hasta ahora pertenecía al Ayuntamiento de esa ciudad. Bari ha accedido a la petición del Presidente ruso, por intercesión del Papa, y se la ha devuelto al Patriarcado ortodoxo ruso. El templo fue construido por la Iglesia ortodoxa rusa en 1913. Esta ciudad, a través del segundo milenio, ha sido meta de peregrinaciones para los ortodoxos rusos, que tienen una gran devoción por san Nicolás.
Europa del Este y del Occidente se han forjado como una sola identidad gracias a la riqueza cultural del cristianismo. Después de las décadas del invierno comunista, el Presidente Putin es perfectamente consciente. Así se entiende su nueva apuesta por Roma.
Jesús Colina. Roma