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Desde la conciencia de que la cultura, el arte, en general, las obras que nacen de la fe enriquecen espiritualmente a toda la sociedad, la comunidad de Clarisas ha prestado sus iconos para la exposición El Niño Jesús. Colección de Las Descalzas Reales, en Palacio; se puede contemplar en el Salón de Alabarderos del Palacio Real de Madrid hasta el 9 de enero. Esta exposición encaja y complementa perfectamente la tradicional actividad navideña de visitar belenes, y resalta el protagonismo del Niño Jesús en la fe cristiana, pues en Él se revela una cercanía inaudita entre Dios y el hombre. Así, a lo largo de los siglos, el Niño Jesús ha sido tratado iconográficamente con una familiaridad que ha permitido, sin menoscabo de su divinidad, revestirlo de distintas formas que lo incorporaban a la vida cotidiana y sensibilidad de cada momento histórico. La muestra recoge ejemplos de ello, especialmente del siglo XVIII.
Después del 9 de enero, los iconos del Niño Jesús volverán a su residencia habitual, en el monasterio de las Descalzas, que permanece abierto al público durante todo el año. Ahora, la visita cuenta con el interés añadido de que ha finalizado la restauración de las pinturas murales de la escalera principal. Este trabajo ha sido llevado a cabo por Patrimonio Nacional, con el patrocinio del BBVA. El espacio de la escalera principal es un ejemplo único de la pintura mural de la segunda mitad del siglo XVII, en cuya elaboración se piensa que pudieron concurrir hasta diez artistas, y que con la restauración ha recuperado un colorido y un vigor impresionante.
Para las monjas, estar rodeadas de tanto arte en el lugar en que residen no sólo no distrae la oración contemplativa, sino que, puesto que la belleza es a la par un objeto de contemplación y un signo de Dios, el arte se integra de forma natural en el espacio de la clausura. Es algo que se puede constatar visitando el monasterio.
El gerente del Patrimonio Nacional, don José Antonio Bordallo, ha reconocido, desde el punto de vista estético, su deuda de gratitud hacia las Descalzas Reales, definiéndolas como «los ángeles custodios de estos monumentos, las que mantienen en perfecto estado estas bellezas». Un cuidado amoroso como sólo explica la dedicación a quien es la Belleza misma. Por ello, no deberíamos ignorar, sino acudir a contemplar lo que con tanta generosidad ofrecen a nuestro disfrute.
Caty Roa
Imágen : Medallón de Santa Dorotea, una vez finalizado el proceso de restauración de la escalera
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