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Alfa y Omega, 01/02/08 - Algo ha cambiado en los últimos años en el mundo de las revistas orientadas a las mujeres. Un estudio realizado en Australia sobre la revista Cosmopolitan -que pasa por ser un referente para la mujer moderna- desvela que, mientras en 1965 el 87,5% de sus artículos sobre relaciones de pareja estaban centrados en el matrimonio y en consejos sobre cómo hacerlo funcionar bien, en este principio del siglo XXI este espacio está dedicado al sexo y a las relaciones esporádicas. Este fenómeno se ha extendido por todo el mundo, y también se ha trasladado a las revistas orientadas a las adolescentes españolas. Así, un repaso somero por el último número de algunas de estas publicaciones ofrece, entre otros, los siguientes artículos: Sexo: descubre cómo sentir más placer; Cómo dar un masaje relax ¡paso a paso!; Explota tu sex-appeal; Potencia tu lado más sexual; ¿A cuántos chicos te ligarás en el 2008?; ¿A qué saben tus besos? Todo ello aderezado con fotografías sugerentes y de gran carga sexual, de presentadores de televisión, modelos, cantantes y actores.
El citado estudio australiano habla también del fenómeno de la ilusión de universalidad, de modo que estas revistas hacen creer como normal -¡Pero si todo el mundo lo hace!- los comportamientos y actitudes que reflejan en sus artículos y reportajes: el sexo casual y las relaciones superficiales y sin compromiso. Todo ello genera en las chicas una presión a la que resulta difícil escapar. Por ejemplo, en una de estas revistas, una chica escribe una carta en la que dice: «Tengo un problemón: casi no tengo pecho y me siento fea». ¿Su edad? Apenas 13 años. El psiquiatra Aquilino Polaino afirma, a este respecto, que «la exaltación de la sexualidad en que vive la sociedad actual hace que la capacidad de autocontrolarse de un adolescente esté muy disminuida. Hay una atmósfera y un clima social enormemente permisivos, y, por consiguiente, los adolescentes, con esos anhelos propios de su edad y con su curiosidad por descubrir en qué consiste la vida y la sexualidad, se encuentran fuertemente presionados a secundar su propio instinto».
Concretamente, sobre el fenómeno de las revistas orientadas a las chicas, dice que «es algo que diferencia al mundo actual del de hace unas décadas. En mi opinión, estamos asistiendo a las últimas consecuencias de la revolución sexual que comenzó en el año 1968. Así, en la mujer se ha descubierto una conducta de imitación del hombre. Creo que hoy la sexualidad hace furor entre las chicas adolescentes, y esto ha cambiado su rol y su comportamiento. Hoy, muchas veces, quien lleva la iniciativa en el llamado sexo de fin de semana -que siempre es inseguro y muy poco humano- no es el varón, sino la mujer. Por otro lado, el varón tiene el temor de que, si no secunda lo que la chica le propone y le pide, entonces su imagen va a quedar muy dañada, sobre todo en el adolescente, que es muy narcisista, porque está descubriendo el crecimiento vertiginoso y caluroso de su propio yo. Todo ello, después, tiene consecuencias tremendas, tanto para el chico como para la chica».
Consecuencias psicológicas
La principal consecuencia de esta ilusión de universalidad que hace mella en el imaginario adolescente es que la edad de iniciación sexual baja año tras año. En nuestro país, según el estudio Hábitos de vida y salud en adolescentes, el primer contacto sexual se tiene, como promedio, a los 14,2 años. Así, en sintonía con este dato, se entiende que, en el año 2005, 447 niñas de menos de 15 años abortaron, y 153 tuvieron un hijo. En cualquier caso, aparte de las enfermedades, los embarazos no deseados y los abortos que muchas veces siguen a esos embarazos, esta visión lúdica del sexo también trae consigo serias consecuencias psicológicas. Dice el doctor Polaino que «hay muchas chicas que saben que están vendiendo su cuerpo, no a cambio de dinero, sino a cambio de afecto. Y en esto hay un fenómeno nuevo: sexualidad y afectividad se han separado completamente. Así, lo que se quiere, que es afectivo, no coincide con lo que se apetece, que es sexual. Eso genera una distorsión en la conducta integrada de la sexualidad, que aparece como rota y dividida en componentes opuestos y contradictorios. Eso rompe por dentro, y lo hace generando un sentimiento de indignidad, de culpabilidad y de vergüenza, aunque queda disfrazado porque se trata de una conducta muy extendida».
No es raro encontrar, en este tipo de revistas, artículos sobre la píldora postcoital -así llaman a la píldora abortiva-, las píldoras anticonceptivas, los ligues de una noche... «Cuando la sexualidad se vive de forma despersonalizada -concluye el doctor Polaino-, cuando no hay realmente un encuentro con la persona que se ama, cuando lo único que se une son los cuerpos, entonces la sexualidad disminuye su intensidad como conducta motivada, y eso hace que disminuya el mismo placer. Se produce una especie de inflación que hace que después la sexualidad se aparque, como cuando cae la Bolsa, porque se trata de una sexualidad incompleta, rota, desvertebrada y muy insatisfactoria».
Una mirada positiva
Entonces, ¿por qué se lanzan los adolescentes a este mundo? ¿Qué es lo que buscan en realidad? La doctora Nieves González Rico, directora de la Fundación Desarrollo y persona, afirma que «están buscando lo que todos en la vida. Desean ser felices y desean ser queridos. También quieren aprender a querer a los demás. Y todo ello lo hacen como pueden. Descubren el placer y la diversión, y lo que tienen que hacer es integrar bien este deseo de vivir. La sexualidad les va a permitir amar con el cuerpo y de transmitir la vida, pero éste es un camino, un aprendizaje, algo que no tiene un chaval de 14 años». No en vano, junto a contenidos explícitamente sexuales, las revistas orientadas a adolescentes incluyen artículos del tipo: Sin miedo a querer; Mi novio me dejó estando embarazada; Mi gran historia de amor; El romanticismo está en el aire; Encuentra a tu alma gemela... Afirma Nieves González que los jóvenes pasan por una etapa «en la que tienen que aprender a conocer y valorar un cuerpo que les ha cambiado, y a integrar unos sentimientos que antes no experimentaban. Se enfrentan a una dimensión que desconocen, que es la sexualidad, y lo que necesitan es ser guiados por un adulto en entender su significado. Lo que hace falta entonces son verdaderos educadores -de ahí el papel de los padres, de los profesores y de los catequistas si están en las parroquias-, que les ayuden a encontrar una propuesta positiva que responda al deseo que ellos tienen de querer y de ser queridos».
Ya no somos tan niñas: así titula una de las revistas para adolescentes una carta recibida en la Redacción. En ella, una lectora escribe: «Éste es un mensaje para todos los padres del mundo: papá, mamá nuestro más sentido pésame..., porque la hija perfecta no existe. ¿Hay alguien que les pueda recordar que ellos también fueron jóvenes y seguro que cometieron alguna locura? Entendemos que nos quieran proteger por nuestro bien, pero por favor ¡que nos den un pequeño respiro de vez en cuando!» Si bien se trata de una aspiración legítima y comprensible en todo adolescente en camino hacia la madurez, en ocasiones esta actitud lleva a coquetear con asuntos que ponen en peligro esa misma madurez, como esa consulta que hace otra lectora sobre si el médico puede recetarle la píldora anticonceptiva, sin que su madre lo sepa. Para la directora de la Fundación Desarrollo y Persona, «los jóvenes necesitan un adulto. Ellos hacen un tránsito de la referencia que tienen de los padres y la van trasladando hacia su pandilla y sus amigos. Pero los amigos están como ellos; en ellos pueden encontrar un apoyo, pero necesitan ser guiados. Y no se trata de cualquier adulto, sino de personas que ellos sepan que les quieren bien y de las que se pueden fiar. Siguen buscando referentes en la familia y en el colegio, pero lo que sucede es que no es fácil encontrar padres y profesores que hablen explícitamente con los chicos. Este vacío, entonces, lo intentan llenar con medios de comunicación, como revistas o televisión, y también con campañas que llegan a los centros educativos. Y no hay que olvidar que todos estos medios están regidos por adultos, y las campañas las preparan adultos». Lo dicho, ¿adónde les llevan?
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo