lfa & Omega, 04/10/06 - Aglutinando piedras tatuadas de cielo, Montserrat es la cita catalana para visitar a su Reina y Patrona, Nuestra Señora la Virgen Morena, la Moreneta, como se llama cariñosamente a la Virgen de Montserrat. Subir al macizo rocoso, ya sea andando por un paisaje maravilloso, en coche por carretera, o en telecabina, es una excursión inolvidable. Todo el misticismo de la roca gris, piedras benedictinas, piedras del cielo, son pobres definiciones para explicar lo que Montserrat infunde en el viajero.
Montserrat, que significa montaña aserrada, es grandiosidad luminosa de este gran promonotorio de una altura de 1.235 metros, con 10 kilómetros de longitud y 5 kilómetros de ancho. El 27 de abril es la fiesta oficial de la Patrona de Cataluña, y el 8 de septiembre es la fiesta mayor de la Virgen. «No és ben casat qui no duu la dona a Montserrat» (Quien bien casado quiere estar, que lleve a la esposa a Montserrat).
Figuras señeras de la cristiandad han venido a la montaña santa. Allí han orado san Pedro Nolasco, san Ramón de Peñafort, san Vicente Ferrer, san Ignacio de Loyola, que tenía por confesor a un religioso del santuario de la Virgen, Dom Chanón, y que, velando sus armas, las deja en el santuario y emprende la vida religiosa desde Montserrat; san Francisco de Borja, san José de Calasanz, san Luis Gonzaga, el Beato Raimundo Lulio, san Antonio María Claret y muchos más.
El origen del santuario es el del siglo XI, fundado al lado de la ermita dedicada a la Virgen antes del siglo IX, por el abad de Ripoll, Oliba. Los monjes que cuidan Montserrat son benedictinos. Fray Justo Pérez de Urbel escribió sobre Montserrat: «La fe vibra en el santuario, la Historia habla en el monasterio y en la montaña canta la naturaleza epopeyas sublimes».
Alfonso X el Sabio le escribe seis Cantigas a la Virgen Morena. Los peregrinos de Santiago de Compostela llevan el nombre de Montserrat a toda Europa. Reyes y emperadores propagan la devoción por muchas naciones.
Fue Wifredo el Velloso, conde de Barcelona, quien fundó el verdadero monasterio. No podía olvidar el milagro de la Virgen al resucitarle a su hija Riquilda. Reyes y emperadores vienen a los pies de la Virgen a pedirle mercedes. Es mucha la devoción a la Virgen de Montserrat. Uno de los ermitaños de la montaña santa, Bernardo Boïl, fue en uno de los viajes de Colón a América como misionero. Y la Virgen Moreneta tiene iglesias a Ella dedicadas en Perú, México y Chile. Hay ciudades, islas y regiones con el nombre de Montserrat.
Todos los condes de Barcelona, los Reyes Católicos, Carlos I –del que dicen las crónicas que subió nueve veces al santuario– han estado en Montserrat. Don Juan de Austria llevó allí las banderas de los turcos que consiguió en la gloriosa batalla de Lepanto. Y Felipe II murió sosteniendo en sus manos una vela de la Virgen Moreneta.
Durante la dominación francesa, la Virgen fue ocultada de nuevo. Los catalanes se hicieron fuertes heroicamente en el Bruch. Y la Virgen volvió otra vez a su iglesia. Durante la guerra civil española, 23 mártires tuvo el monasterio. Montserrat, piedras del cielo, refugio soñado.
El origen del santuario de Montserrat:
Cuenta la tradición que la imagen de la Virgen se encontraba en Barcelona antes de la invasión árabe y fue escondida en la Montaña serrada. En el año 880, según datos históricos documentados en el año 1239, unos pastores de Olesa se encontraban al lado del río Llobregat, abajo de la montaña, y escucharon, un sábado, música celestial y vieron resplandores sobrenaturales que venían de las rocas de la montaña. Contaron todo esto al obispo de Vic, Gundemar, que estaba en Manresa, y organizaron una peregrinación a pie. Se repitió el fenómeno misterioso. Siguieron subiendo por las rocas y encontraron oculta la imagen de la Virgen con el Niño: la emoción fue enorme. Unos y otros quisieron llevar la imagen a Olesa, pero el obispo quiso que se construyera allí la primera capilla a la Virgen.
El Año Jubilar de la Moreneta:
Desde el 3 de febrero hasta el 31 de diciembre de 2006, el Santo Padre Benedicto XVI concede el Año Jubilar extraordinario al santuario de Montserrat, con motivo del 125 aniversario de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de Montserrat, de su proclamación como Patrona de Cataluña y concesión del título de Basílica Menor al santuario, por el Papa León XIII. Puede lucrar indulgencia plenaria todo aquel que visite el santo recinto mariano, confiese, comulgue, rece y participe en una celebración litúrgica ante la Virgen. También hay una interesante novedad para ganar la indulgencia plenaria: los ancianos, enfermos y las personas que no puedan subir hasta Montserrat también ganarán la indulgencia si se unen espiritualmente a los peregrinos.