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La National Gallery, de Londres, reunirá, desde el próximo 21 de octubre, y hasta el 24 de enero, una espectacular colección de obras de pintura y escultura del Siglo de Oro español. Bajo el título The sacred made real, (Lo sagrado, hecho real), se unen, en este importante museo, dieciséis cuadros de autores tan importantes como Zurbarán o Velázquez, y dieciséis tallas policromadas, estas últimas con
la peculiaridad de que no han formado parte nunca de una gran exposición.
El siglo XVII del arte español es el siglo de la Contrarreforma y del desafío, por parte de dominicos, cartujos y franciscanos, a los artistas para que sus obras destilen toda la humanidad y realismo posibles, con el ánimo de despertar la fe y devoción del pueblo al contemplarlas.
El hiperrealismo, por tanto, es una de las cualidades más llamativas, a veces incluso desagarradoras, que caracterizan a estas obras. Lo lograban algunos escultores como Pedro de Mena o Gregorio Fernández, completando sus esculturas con ojos y lágrimas de vidrio y dientes de marfil. En el Cristo yacente, que habitualmente se conserva en el Museo del Prado de Madrid, Gregorio Fernández utiliza corteza de alcornoque para simular el efecto de la sangre coagulada, y cuerno de toro a modo de uñas. Todo ello con la única intención de que los fieles sintieran verdaderamente la presencia del cuerpo sin vida de Cristo.
Escultura y pintura se encontraban estrechamente ligadas, buscando ambas el mismo realismo, las mismas proporciones y expresiones en sus Pasiones, en sus Inmaculadas, o en sus santos. El esfuerzo de la pintura por acercarse a la escultura se ve en la obra de Zurbarán El Cristo crucificado, del Art Institute of Chicago, que vuelve a Europa después de cincuenta años, y en el que se comprueba con facilidad el efecto escultórico del Cristo sobre el lienzo que buscó el autor.
En conjunto, un imponente repaso por el especial e intenso Siglo de Oro del arte español, que, además, sorprenderá a los visitantes españoles por la oportunidad de contemplar de cerca algunas obras de nuestros maestros que se conservan desde hace mucho tiempo en museos extranjeros.
A. Llamas Palacios