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Alfa & Omega, 18/07/07 Las imágenes sagradas han contribuido, en esta línea, a apoyar la reflexión de quienes han convivido con ellas en el interior de monasterios y conventos. Han familiarizado a los contemplativos con los grandes misterios del cristianismo proponiéndoles un acercamiento discursivo desde los momentos que se relataban en las obras de arte. La creación artística ha sustentado la devoción, la aproximación afectiva desde la fe a las personas de Cristo, María o los santos, y este esplendor del culto ha contado también con ricos ornamentos y excepcionales piezas de orfebrería eucarística. La exposición que nos ocupa es un camino más al encuentro del hombre consigo mismo en el silencio; un intento por compartir el arte que ha apoyado las reflexiones de los que aspiran en los monasterios a la secreta comunicación con el absoluto desde la escucha del secreto ámbito del corazón propio. La selección de las obras para tal efecto ha sido realizada a lo largo de más de seis meses por los comisarios de la misma, Vicente Malabia Martínez, Delegado diocesano de Patrimonio, y Miguel Jiménez Monteserín, Archivero municipal de Cuenca. La mayoría de las obras albergadas en la muestra Callada Belleza. Arte en las clausuras de Cuenca nunca habían sido expuestas y han sido articuladas en seis apartados: Celebrar contemplando (In silentio psallere); Dios entre nosotros (Habitavit in nobis); La más bella de las criaturas (Tota Pulchra es, amica mea); Dolor redentor, insondable misterio (Mysterium Doloris); Banquete de resucitados (O sacrum convivium); e Imagen borrosa, anhelo de infinito (Per speculum, in aenigmate). Cada uno de ellos recoge lo que las calladas clausuras conquenses han guardado entre sus muros: numerosas piezas artísticas que forman parte de un patrimonio menoscabado de manera irreparable por muchas desgraciadas circunstancias desde el siglo XIX. Recuperarlo, cuidarlo y mostrarlo con la máxima dignidad ha sido el propósito de quienes han puesto en marcha esta muestra, que ofrece al visitante una colección de imágenes en las que se intuye la huella de la eterna Belleza.
La catedral de Cuenca acoge en tres de sus salas la exposición Callada Belleza. Arte en las clausuras de Cuenca. Hasta el próximo verano del Año Jubilar de su Patrono, San Julián, la diócesis de Cuenca, en estrecha colaboración con el Cabildo Catedralicio, ha recogido un centenar de piezas artísticas procedentes de casi todos los conventos de religiosas contemplativas existentes en la diócesis de Cuenca
El arte nos permite trascender lo individ u al, lo racional, lo empírico, lo útil... Nos permite viajar al mundo de la evocación, de las historias, de la estética de otros tiempos, a otras maneras de ver el mundo, a la reflexión: a la inmortalidad del corazón plasmado en una obra.

