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Domenico Theotokópoulos, más conocido como El Greco, nació en Creta, en 1541, llegó a Toledo en 1577 y allí murió, en el año 1614. Se caracteriza por ser un autor muy innovador, que rompió con los usos habituales de la iconografía de la época.
Según contrato fechado en el año 1577, el Cabildo catedralicio de Toledo le encargó pintar el altar para la Sacristía Mayor de la catedral Primada. El altar estaría presidido por El expolio, una escena poco representada hasta entonces. En esta obra destaca la serenidad y la soledad de Cristo, antes de ser despojado de sus vestiduras, en contraste con la atmósfera irrespirable que le rodea. Sólo el espectador contempla el rostro de Cristo, quien ante tanta angustia mira hacia cielo, poniendo los ojos en el Padre.
ía de la catedral, encontramos un alto relieve dedicado a la Imposición de la casulla a san Ildefonso. El Greco homenajeaba así a la ciudad que le había acogido, con una de sus escasas creaciones escultóricas conocidas. En la misma Sacristía Mayor, observamos su magnífico Apostolado: representaciones pictóricas al óleo de los apóstoles como complemento del conjunto. Y también su San Francisco, quien era para él un modelo de ascesis. El cuadro muestra un claro tono ascético, y la figura del santo aparece rodeada de un paisaje brumoso, resaltando así tanto la importancia de la meditación, como de la contemplación. El Greco quería también invitar con esta obra a reflexionar sobre la brevedad de la vida, la certeza de la muerte..., y a valorar las prácticas penitenciales como camino hacia una mayor conversión.
Otras obras de El Greco en Toledo
La misma línea sigue el cuadro dedicado a Santo Domingo de Guzmán, en actitud penitente, rompiendo la costumbre existente al momento de representarle como predicador. El cuadro está situado en la iglesia de Santo Domingo el Antiguo. Precisamente en ese mismo templo, recibió el pintor su primer encargo para la ciudad imperial. Entre aquellos primeros trabajos, destaca La Trinidad. En una original aproximación al misterio de la Trinidad, El Greco representa el momento en que el Padre acoge en sus brazos al Hijo, yacente tras la crucifixión, a quien resucitará por el poder del Espíritu Santo, quien aparece presente en forma de paloma encima del Padre, en una atmósfera completamente transida de la luz divina, eco de sus inicios como pintor de iconos.
Otro importante encargo que recibió el pintor, ya en el año 1597, fue el de varios cuadros para el retablo de la capilla-panteón de San José, en cuyo centro había de destacar la titularidad de este santo. El principal, San José con el Niño Jesús, iba destinado al monasterio fundado y habitado por santa Teresa de Jesús. Era la primera capilla del mundo católico dedicada a este santo, cuya devoción, alentada por la santa de Ávila, estaba siendo entonces fomentada por el Concilio de Trento. Observamos a san José mostrando una actitud protectora hacia su hijo, ya adolescente, unida a una intensa delicadeza en sus gestos y un cierto halo de tristeza. El Greco nos dejo una imagen de san José con las desproporciones típicas de su estilo, pero, a la vez, como un joven decidido, protagonizando la desbordante misión de ser el padre del Mesías. Apoyado en él, tenemos a Cristo, ya adolescente, con el miedo reflejado en su mirada y solicitando el amparo de José, y mirando con inocencia a los espectadores. Todo ello, bajo un cielo encapotado, y con la compañía del fondo brumoso de la capital toledana.
Por otra parte, a lo largo del siglo XVI, la sede arzobispal toledana se esforzó por extender la devoción a la Asunción de la Virgen María y a la Inmaculada por el territorio español. En 1607, a El Greco se le encomienda pintar el retablo dedicado a Santa María, con una Apoteosis de la Inmaculada, en la capilla Oballe, en la iglesia toledana de San Vicente. Representa a la Virgen María en su papel de intercesora por todos los creyentes ante Cristo. En él se representa el momento en que la Madre de Dios se eleva hacia el cielo, entre aromas de rosas y azucenas, y con la capital toledana bajo sus pies.
Jorge Fernández