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Se trata de un acto sin precedentes, que tiene lugar gracias a la Constitución apostólica Anglicanorum coetibus, de Benedicto XVI, que en respuesta a las peticiones de pastores y fieles anglicanos permite el regreso a la Iglesia católica de estas personas en comunidad, y no personalmente, como hasta ahora se había acostumbrado. El Papa ha permitido la creación de diócesis sin territorio (el término técnico es Ordinariato personal), que en varios países de tradición anglicana congregarán y animarán la vida eclesial de estos antiguos anglicanos que pasan ahora a la plena comunión con el obispo de Roma.
El primer Ordinariato o diócesis que se ha creado, como era lógico, está pensado para Inglaterra y Gales. Los primeros anglicanos en unirse han sido cinco obispos, aunque dos de ellos ya estaban retirados por razones de edad. Los tres obispos que se encontraban en funciones fueron ordenados sacerdotes en la Iglesia católica el pasado mes de enero: monseñor Keith Newton, antiguo obispo de Richborough, elegido por el Papa como superior de la nueva diócesis sin territorio; John Broadhurst, antiguo obispo de Fulham; y Andrew Burnham, antiguo obispo de Ebbsfleet.
Una Cuaresma intense
Para estos anglicanos aceptados en la Iglesia católica, esta Cuaresma ha sido particular, pues se ha convertido en un período de intensa formación para pasar a convertirse en fieles católicos. Para ellos, el proceso comenzó el Miércoles de Ceniza, cuando los grupos de fieles, junto a sus pastores, fueron inscritos como candidatos para formar parte de esta diócesis u Ordinariato, en una celebración penitencial.
Durante toda la Cuaresma, a manera de preparación para su entrada en la Iglesia católica, estos fieles anglicanos han vivido un ayuno muy particular: el ayuno de la Eucaristía. No han comulgado, pues ya no participaban en el oficio anglicano y esperaban entrar en plena comunión con la Iglesia católica, para comulgar en la Eucaristía, ahora, el Jueves Santo, o en la Vigilia Pascual. Dado que el Bautismo en la Iglesia anglicana es reconocido por la Iglesia católica, su ingreso en la Iglesia católica en Pascua tiene lugar a través de una celebración en la que ellos piden la plena comunión y la Iglesia católica la concede.
Todo este proceso ha sido seguido por la Congregación vaticana para la Doctrina de la Fe, en continua colaboración con la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales.
Incertidumbres personales
Los sacerdotes anglicanos que han decidido pasar a la Iglesia católica están recibiendo una formación particular, y algunos de ellos, los que sean aceptados por la Congregación vaticana para la Doctrina de la Fe, ya serán ordenados diáconos y sacerdotes en torno a la fiesta de Pentecostés, particularmente entre los meses de mayo y junio. En este movimiento, participan unos 60 pastores anglicanos, aunque no se sabe todavía cuál es el número exacto, dado que otros podrían pedir la comunión con Roma. Tras su ordenación, la formación en la teología católica y la práctica pastoral continuará por un período adecuado de tiempo. Monseñor Newton, superior del Ordinariato, ha escrito, al inicio de esta semana, que «al contemplar una vez más la plenitud de la fe encontrada en la victoria de Cristo sobre la muerte, los hacemos también conscientes de que, al responder a la llamada de la unidad, profundizamos en la comunión con Cristo y los demás».
Para estos sacerdotes, su paso a la Iglesia católica está lleno de incertidumbres, de tipo también económico, pues abandonar la Iglesia de Inglaterra significa para ellos abandonar las casas que han recibido en virtud de su cargo, así como el sueldo. Estos pastores tienen, en general, mujer e hijos, de modo que sienten de manera más dramática esta situación de precariedad. Por el momento, vivirán de la primera movilización de comunidades católicas de Inglaterra y Gales.
Se espera que, pronto, se creen otros Ordinariatos en diferentes países, en particular en Estados Unidos, Canadá, Australia, donde comunidades de anglicanos piden regresar a la plena comunión con el sucesor de Pedro.
Jesús Colina