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Alfa& Omega, 30/05/08 - Las principales corrientes de la pintura italiana se manifestaron en la pintura napolitana del siglo XVII. Más de cincuenta obras sintetizan el Siglo de Oro de la pintura en Nápoles, en la exposición El Seicento napoletano. Del naturalismo al barroco, que permanecerá abierta, hasta el 13 de julio, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid .Más de cincuenta lienzos pintados en Nápoles en el siglo XVII recogen las principales corrientes de la pintura italiana de la época: las tendencias caravaggianas, el naturalismo, el clasicismo y el barroco neoveneciano. José Ribera, Gentileschi, Luca Giordano, Francesco Solimena, Selitto, Caracciole, Vitale, Ruoppolo o Belvedere, junto a otros autores como Francazone, Guarino, Stazione, Cavallino o Gargiuli, entre otros muchos, están presentes en esta exposición que refleja lo que fue la época dorada de la pintura napolitana a través de obras procedentes de los museos de Capodimonte, Castel Sant’Elmo, Museo y Cartuja de San Martino, Museo Civico Filangieri, Diego Aragona Pignatelli Cortes, al de Correale di Terranova y al Banco di Napoli, sumados al préstamo de coleccionistas particulares.
La exposición El Seicento napoletano. Del naturalismo al barroco, presentada por la Fundación Banco Santander, plantea la evolución desde un primer naturalismo, hasta la liberación del barroco. Conviven, de este modo, la monumentalidad de composiciones arriesgadas, con la intimidad y el detalle de las naturalezas muertas, y escenas silenciosas con el clasicismo más sosegado. Destaca la influencia de Caravaggio, que estuvo presente en Nápoles a principios de siglo e influiría en sus seguidores napolitanos (Sellitto, Caracciolo o Vitale), representados en esta exposición.
La segunda influencia a destacar se corresponde con la instalación en la ciudad del español José de Ribera, que impulsó la corriente naturalista y, posteriormente, contribuyó a la implantación del barroco más veneciano y mediterráneo. Junto a él, están presentes en la exposición los naturalistas napolitanos Falcone, Fracanzano o Guarino. A mitad de centuria compartirían la hegemonía de la pintura napolitana tendencias clasicistas y el neovenetismo de Tiziano o el Veronés. Como representantes de estas corrientes, la exposición muestra las obras del clasicista Stanzione o las pinturas más luminosas y cromáticas de Cavallino o Gargiulo. En la última parte del siglo triunfó la pintura solar y mediterránea de los grandes maestros vénetos del XVI y la pintura napolitana se adentró definitivamente en el barroco. Sus principales representantes, todos ellos presentes en esta exposición, fueron Mattia Preti, Lucca Giordano y Francesco Solimena. Junto a estas grandes corrientes cabe destacar al Seicento napolitano y a los pintores de paisajes, naturalezas muertas o flores (como Recco, Ruoppolo o Belvedere), algunos de ellos con lúcidos y caravaggescos resultados.
Los creadores napolitanos más relevantes comparten, en esta muestra, espacio con otros nombres más desconocidos, una verdadera legión de maestros que con sus encargos dieron respuesta a los gustos de la Corte española del Virreinato de Nápoles y otras cortes europeas.
La exposición, presentada por la Fundación Banco Santander, permanecerá abierta hasta el 13 de julio de 2008 (Sala de exposiciones de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid) y ofrecerá a los visitantes la posibilidad de profundizar en los lazos que unen a España con Nápoles, que perteneció durante varios siglos a la Corona de Aragón, primero, y después a la de España, incluido el período que recoge esta muestra.
Rosa Puga Davila