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Alfa & Omega,24/04/09 - La construcción de las Loggie (galerías) del Vaticano comenzó en 1508 por obra del arquitecto Donato Bramante. A su muerte, en 1514, los trabajos prosiguieron bajo la dirección de Rafael Sanzio, el genio nacido en Urbino. Las 52 escenas de la Biblia que se extienden a lo largo de las 13 bóvedas de las logias son la respuesta artística de Rafael a su archienemigo -el solitario Miguel Ángel Buonarroti, que siempre menospreció al joven, apuesto y popular Rafael-, reinterpretando la mayor parte de los temas del Génesis de la Capilla Sixtina. Donde el genio de Caprese relata pasajes escabrosos y sangrientos, el de Urbino presenta una narración sin dramas y un Dios tranquilizador que apoya constantemente a su pueblo.
El maestro y sus discípulos :
Aunque las logias lleven su nombre, la ejecución de la obra no corrió a cargo de Rafael, sino de la amplia legión de discípulos que el artista reunió en torno a sí en Roma. Nicole Dacos, en su obra Rafael. Las Logias del Vaticano, afirma que, «contrariamente a opiniones que le atribuían todos los dibujos preparatorios de las escenas de la Biblia, Rafael sólo debió de realizar los primeros proyectos, esbozos de los que no se conserva ninguno. En Roma -concede la investigadora belga-, Rafael consiguió algo casi imposible: delegar su arte en sus pupilos».
Entre ellos, según ha descubierto Dacos, además de los ya conocidos Giulio Romano o Giovanni Francesco Penni, figuran los españoles Alonso Berruguete y Pedro Machuca: «Durante su viaje de aprendizaje, ambos frecuentaron a los italianos, que eran la vanguardia, entre ellos a Rafael, asimilando la cultura de las logias». Berruguete y Machuca son sólo dos de los 16 artistas que, según Dacos, intervinieron en los frescos de la Biblia, para los que Rafael se inspiró, en gran medida, en las pinturas y los mosaicos paleocristianos y medievales.
La obra, añade Dacos, debió de ser concebida con la ayuda de un teólogo o un humanista de la corte pontificia. «La importancia que se concede a Moisés -subraya- no puede ser fruto del azar: el Papa quiso poner en evidencia no al guerrero, que habría evocado a Julio II (su predecesor), sino al patriarca como campeón de la fe con el que se le comparaba. El lugar que se concede a Salomón y el hecho de ilustrar en la última bóveda escenas del Nuevo Testamento son también algo insólito y parece tener una relación directa con la personalidad de León X, que alardeaba de Rex pacificus, título que se da a Salomón y a Cristo. Toda la serie se presenta como una canción de gesta de una extrema claridad, salpicada de elogios a León X en forma de metáforas».
Por su ligereza y su claridad, las logias alcanzaron el apogeo de su éxito en el último cuarto del siglo XVIII, gracias a los bellos grabados de los artistas Giovanni Ottaviani y Giovanni Volpato, que difundieron su gusto en todas las cortes de Europa. Hoy en día siguen considerándose como el conjunto ornamental que ha dejado una huella más profunda en el arte de Occidente.
Virginia Gutiérrez