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El objetivo del día de oración es «levantar las voces, a través de la oración, para dar esperanza y mostrar nuestro amor a las víctimas del tráfico de seres humanos», dijo el obispo Eusebio Elizondo, obispo auxiliar de Seattle y Presidente de la Comisión de Migraciones; «si en este día, alguien se da cuenta de que él mismo o personas de su alrededor están siendo objeto de trata, habremos marcado la diferencia», añadió.
El Programa contra la Trata que la USCCB está realizando en Estados Unidos anima a los católicos a rezar por «la curación emocional, física y espiritual» de las víctimas de esta esclavitud moderna, y también a comprometerse personalmente a trabajar en contra de esta lacra. Los obispos piden también a los católicos que organicen eventos de sensibilización en las parroquias a través de la Eucaristía, sesiones de formación, o, incluso, cine-forum. Asimismo, la USCCB ha elaborado una serie de materiales educativos con motivo de la Semana Nacional de Migraciones, que tuvo lugar a comienzos de enero.
Otro de los campos en los que se centra el programa contra la trata de la USCCB es la protección de las víctimas a través de talleres de capacitación. Y en 2013, lanzaron el Movimiento Amistad, a través del que cual, se trabaja con líderes locales para prevenir la trata de personas en sus comunidades.