!--ned//-->
Alfa & Omega,04/07/10 - Los recientes descubrimientos de los iconos de Pedro, Pablo, Juan y Andrés en las catacumbas de Santa Tecla, en Roma, revelan que los cristianos, ya desde el siglo IV, se acogían a la protección de los apóstoles. Esta devoción, que se ha extendido a lo largo de los siglos, acabamos de revivirla, el pasado martes, 29 de junio, en que conmemorábamos el martirio en Roma de san Pedro y san Pablo.Las catacumbas cristianas, que aparecieron en el siglo II y se ampliaron hasta la primera mitad del siglo V, fueron, en su origen, lugares de sepultura.
Los cristianos se reunían en ellas para celebrar los ritos funerarios y los aniversarios de los difuntos. Durante las persecuciones a los cristianos, se utilizaron también como lugares de refugio para la celebración de la Eucaristía. Una vez finalizada la persecución, las catacumbas se convirtieron, sobre todo en tiempo del Papa san Dámaso I ( 366-384), en verdaderos santuarios de los mártires, centros de devoción y de peregrinación desde todas las partes de Roma. Fue en este siglo en el que se pintaron los iconos recientemente descubiertos en las catacumbas de Santa Tecla, una de las 120 que hay en Roma, situada en la Via Ostiense, cerca de la basílica de San Pablo Extramuros. Hace dos años que comenzaron los trabajos de restauración de una de las salas, mandada construir por una dama de la nobleza romana del siglo IV.
En un cubículo que parecía una simple planta cuadrada con tres arcos, se ha descubierto recientemente, gracias a la tecnología láser, un tesoro de la arqueología sacra: los iconos más antiguos de los apóstoles Pedro, Pablo, Andrés y Juan. De Pedro existen otras imágenes en las que aparece solo, pero, según precisó monseñor Gianfranco Ravasi, Presidente del Consejo Pontificio de la Cultura, son los primeros frescos en los que aparecen en solitario Pablo, Juan y Andrés.
Monseñor Ravasi, en la presentación de los cuatro iconos, precisó que la figura de Pablo es inequívoca, ya que muestra al Apóstol con los ojos abiertos, arrugas, las mejillas hundidas y la larga y oscura barba, como fue siempre descrito en los textos de la época. La figura de Pedro lo muestra con la barba blanca, la cara cuadrada y el semblante de un anciano. Juan se representa como un hombre joven, y Andrés como fuerte e impetuoso. La presencia de estos iconos, concluyó, «evoca la devoción y protectorado alternativo, respecto al de los mártires romanos» que se profesaba a los apóstoles.
Cristina Sánchez
Imágen : Vista de las catacumbas de Santa Tecla, en Roma.
Para ver las imágenes completas del cubículo : http://www.alfayomega.es/Revista/2010/696/10_raices1.html