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Alfa & Omega,01/02/11 - Me llamo George y tengo 30 años. Nací en Belén, como mis padres y mi hermano. Por el hecho de vivir en una ciudad de origen cristiano, la gente convive muy bien, tanto cristianos como musulmanes. Pero desde el año 93, la cosa se empezó a estropear, y sobre todo a partir del año 2000. Entre 2001 y 2005, el número de cristianos en Belén disminuyó un 20%. La gran mayoría de mis amigos tuvo que emigrar, como al final acabamos haciendo mi hermano y yo mismo.
Belén, una cárcel
Yo terminé mi carrera en la Universidad de Belén, y justo entonces comenzó lo que se llama la segunda intifada. Desde esos días, se cerró Belén por completo y los check-points dejaron de permitir el paso a nadie. Como Belén no tiene campos para cultivar, ni fábricas, los habitantes se han dedicado siempre al turismo, restaurantes, tiendas de regalos y todo lo relacionado con las peregrinaciones. Entonces, al cerrar la ciudad, y debido también al miedo que tenían los pocos peregrinos que venían, multitud de familias se quedaron sin trabajo. Tampoco permitían que entraran camiones con alimentos, con lo que la situación llegó al extremo. En aquellos años, el 80% de la población no tenía trabajo, vivíamos de nuestros ahorros, de pedir préstamos...
La Custodia de Tierra Santa empezó entonces un programa de reforma de casas, de los templos..., en el que empleaban a habitantes de Belén. Pero, claro, eso no daba para cubrir las necesidades de todas las familias. Ayudaban a aquellas que tenían más necesidad, se les pagaban algunas facturas, pero eso no llegaba para todos.
Yo, como no encontraba trabajo, me busqué la vida para aprender español y poder trabajar en el futuro con los peregrinos. Fue muy largo y difícil conseguir los permisos para hacer un curso de español en Granada, durante cuatro meses, en 2002. Cuando volví a Belén, se desató el conflicto en el que se cerró la basílica de la Natividad. La cosa estaba muy mal y nos tuvimos que ir otra vez. Vine de nuevo a Madrid, y estudié gestión turística en la Universidad Rey Juan Carlos. Tuve que estudiar y trabajar a la vez, para poder salir adelante. Fue muy duro, pero he tenido suerte. Al principio, me rechazaban por mi forma de hablar, porque era extranjero. Me ayudaron también los franciscanos, a quienes conocí en Tierra Santa.
Nos sentimos olvidados
Mis padres siguen en Belén. Durante tres años no he podido ir, tanto por la situación económica como por la situación política. A los turistas les meten miedo cuando quieren ir a Belén; otros, cuando entran, ven la basílica de la Natividad y se van rápidamente.
La primera noticia que tuve sobre la colecta que se hace, cada Viernes Santo, en favor de los cristianos de Tierra Santa la tuve cuando ya estaba aquí. Yo no lo sabía. Allí la gente siente que estamos olvidados. Nos sentimos muy olvidados. Tenemos los Santos Lugares, pero vemos que la gente viene a verlos y luego se marchan, sin pensar en nosotros. La gente no sabe que hay cristianos allí; algún español incluso me ha dicho que si me he hecho católico para entrar en España. Esto duele bastante.
Pido a los lectores que recen por nosotros, eso lo primero, y que intenten saber más sobre los cristianos en Tierra Santa. Si seguimos emigrando y saliendo de allí, va a quedar una Tierra Santa musulmana, sin cristianos. Se va a quedar una Iglesia sólo de piedras. ¿Para qué sirven unas iglesias y unas piedras sin espíritu?
George Salmán
Oraciones por Pakistán
¡Pedid por este país!
Al correo de este semanario ha llegado la carta de un religioso que trabaja en Pakistán. Dice en ella que en el país hay «muchos conventos en riesgo en las zonas del norte, y todos han cerrado por seguridad. Poco podemos informar acerca de esta situación, pues nuestros visados pueden ser cancelados y nosotros seríamos expulsados. Aunque no soy nadie, todos somos necesarios aquí, pues somos pocos para defender la injusticia permanente hacia los cristianos y, entre ellos, los católicos, que son los mas pobres». Y subraya de esta manera, en mayúsculas: «PEDID POR ESTE PAÍS, QUE ESTÁ MAS NECESITADO QUE NUNCA DE ORACIONES POR LOS CRISTIANOS, QUE SON TRATADOS SIN DIGNIDAD».