lfa & Omega, 29/11/04 - «El acompañamiento cariñoso a quien sufre constituye la manera más eficaz de superar el recurso a la eutanasia», han constatado médicos, científicos, teólogos y ministros de Sanidad de los cinco continentes reunidos en el Vaticano del 11 al 13 de noviembre en un congreso sobre Los cuidados paliativos.
Estos cuidados, según se desprende de las conclusiones que el organizador del encuentro ha remitido a Alfa y Omega, el cardenal Javier Lozano Barragán, Presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, no sólo implican tratamientos analgésicos, sino también cercanía humana y espiritual.
Es necesario «identificarse con el enfermo terminal con un corazón abierto» ?explica el purpurado mexicano en el documento conclusivo? y, al mismo tiempo, «superar la negación de la muerte de la cultura consumista a través de una sólida esperanza en la resurrección».
El momento culminante del encuentro tuvo lugar el 12 de noviembre, cuando los seiscientos participantes fueron recibidos por Juan Pablo II. «Trabajar con pasión para ayudar al paciente en todas las situaciones ?aclaró en el discurso que les dirigió? significa tomar conciencia de la dignidad inalienable de cada ser humano, incluso en las condiciones extremas del estadio terminal».
«El sufrimiento, la vejez, el estado de inconsciencia, la inminencia de la muerte no disminuyen la intrínseca dignidad de la persona, creada a imagen de Dios», afirmó el Santo Padre, quien señaló que, «entre los dramas causados por una ética que pretende establecer quién puede vivir y quién puede morir, está el de la eutanasia».
«Aunque esté motivada por sentimientos de una malentendida compasión o de una malentendida dignidad que hay que preservar, la eutanasia, en vez de rescatar a la persona del sufrimiento, la suprime», subrayó. «Por el contrario, la verdadera compasión promueve todos los esfuerzos razonables a favor de la curación del paciente. Al mismo tiempo, ayuda a detenerse cuando toda intervención deja de ser útil para alcanzar ese fin».
Ahora bien, el Papa indicó que «el rechazo del ensañamiento terapéutico no es un rechazo del paciente y de su vida». Y añadió: «La decisión eventual de no emprender o de interrumpir una terapia se considera éticamente correcta cuando ésta resulte ineficaz o claramente desproporcionada respecto a los fines de sostener la vida o de recuperar la salud».
¿Qué acompañamiento hay que dar a los enfermos?, se preguntó entonces en el Congreso. El cardenal Lozano respondió con una frase: «El acompañamiento debe ser el más amoroso, el más cariñoso, el más cristiano y el más caritativo posible».
En este sentido, la conferencia indicó la necesidad de redescubrir la importancia de los sacramentos en el acompañamiento espiritual de los enfermos: «Los cuidados paliativos para la Iglesia significan los medios más fuertes para intentar vencer el dolor. Este paliativo del dolor está representado por la Eucaristía, entendida como Viático, y la Unción de los Enfermos», aclaró el cardenal.