lfa & Omega, 04/08/07 -En cierto sentido, la Ginecología y la Obstetricia son especialidades en las que más médicos actúan en contra de sus pacientes -cuando en teoría deberían protegerlos-, ya que ponen en riesgo la vida y la salud de madres e hijos. Ésta es la impresión que da al hablar con el doctor Robert Walley, fundador de Mater Care International, una organización de obstetras y ginecólogos católicos que, entre el 20 y el 24 de junio, celebró en Zagreb una conferencia que recibió el apoyo de todas las autoridades religiosas del país.
La asistencia no ha sido muy numerosa, unos 50 ó 60 participantes, algo que al doctor Walley no le extraña, porque requiere «una cantidad enorme de valor» manifestarse como médico católico en muchos ambientes, sobre todo en una especialidad en la que casi toda la práctica médica está basada en la cultura de la muerte y muchos médicos católicos «no se sienten preparados para manifestarse como tales». Temen que, en un campo en el que la fertilidad o la maternidad se suelen considerar una enfermedad que hay que curar, en vez de un don, manifestar las implicaciones que su fe tiene en su trabajo les cueste quedar en minoría, la exclusión o, en casos extremos, la pérdida del trabajo, según explica monseñor Maurizio Calipari, de la Academia Pontificia para la Vida, y director espiritual de Mater Care International.
En la Conferencia se han tratado tanto la doctrina de la Iglesia y sus fundamentos, como un amplio abanico de problemas prácticos, y también diversas experiencias personales. Dentro de la doctrina de la Iglesia, mereció especial atención la encíclica Deus caritas est; monseñor Calipari, que habló sobre cómo ponerla en práctica en el ámbito de la ginecología, señala, entre las características necesarias para hacerlo, la formación profesional y antropológica, la coordinación para promover acciones conjuntas, la formación espiritual continua y un gran sentido de la responsabilidad y capacidad de sacrificio.
Mater Care es la agencia que colabora con la Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos (FIAMC) en cuestiones de salud materno-infantil. El Presidente de esta última, el doctor español José María Simón Castellví, afirmó, en declaraciones a Alfa y Omega, que «se echa de menos la atención a la maternidad respetando el magisterio de la Iglesia», sobre todo en Occidente. Cuestión aparte es la de los países del antiguo bloque comunista, como Croacia, en los que, durante la dictadura, se permitía o se prohibía abortar según le conviniera económicamente al Gobierno -explica el doctor Simón-, y que, décadas después, se ven sometidos a mucha presión por parte de diversos organismos internacionales a instaurar la cultura de la muerte.
Ante éstas y otras situaciones, el doctor Simón añade: «Aparte de quejarnos, estamos siendo proactivos». En otoño, se celebrará un encuentro similar en Varsovia y, antes de que termine el año, tendrá lugar el quinto en Roma. Los siguientes destinos serán Kiev y Sydney, con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud. El doctor Walley sueña también con África e Iberoamérica. Para monseñor Calipari, estos eventos son «un ejemplo de cómo la Iglesia se está moviendo, y del aumento de las propuestas y posibilidades de formación», que tienen que continuar, aunque lo ideal -añade- sería que esta información se hubiera recibido antes, pues, durante la práctica médica, lo más normal es actuar inmediatamente.
Está próxima, según adelanta el doctor Walley, la edición de un libro gratuito sobre cuestiones de ética médica, que contribuirá a aliviar esta necesidad de criterios a la hora de tomar una decisión rápida. Otro proyecto de Mater Care International es consolidar «una organización fuerte que apoye» a los ginecólogos católicos, para poder decirles: Os comprendemos, y os vamos a ayudar; y que pueda ser, internacionalmente, «la voz de la Iglesia sobre este tema».
María Martínez López