lfa & Omega, 14/03/07 - Peregrinando, el hombre desata los lazos que le atan a sí mismo y al mundo, y le hace más fácil encontrar lo que el velo de la realidad esconde. Aquí se sitúa la necesidad de las peregrinaciones, como manifestación del deseo del hombre de encontrar un destino, su destino: Dios. Peregrinar hacia un santuario supone cruzar la frontera del hombre con Dios, descalzarse al entrar en el espacio sagrado, como Moisés ante la zarza ardiente, reconocer con humildad que habitamos el mundo y la vida que nos ha dado Otro.
Acaba de concluir, en Santiago de Compostela, la exposición de fotografías con el título Siete miradas a una realidad, una iniciativa llevada a cabo por el proyecto europeo COESIMA ( Cooperación europea de lugares de peregrinación y acogida ), cuyo principal objetivo es el de potenciar el turismo en el campo de las peregrinaciones religiosas. En concreto, este proyecto busca la promoción de las peregrinaciones a Altöting (Alemania), Czestokowa (Polonia), Fátima (Portugal), Loreto (Italia), la isla de Patmos (Grecia), Lourdes (Francia) y Santiago de Compostela. Todos estos santuarios europeos juntos reciben anualmente cerca de 20 millones de visitantes, procedentes de 150 países distintos. Si se realizara un análisis de los archivos eclesiásticos, a lo largo de la toda la historia del cristianismo, se podría decir que unos 500 millones de personas se han desplazado desde su lugar de origen para encaminarse a alguno de los 2.500 lugares de peregrinación que existen en el Viejo Continente. Ello ha supuesto una irrigación fluida y de gran provecho, desde la experiencia religiosa, para la difusión de las artes, de los adelantos técnicos, de la industria, de las costumbres, de las instituciones de la Medicina, de la cultura..., todo lo cual ha contribuido a la conformación de un patrimonio histórico y cultural común de aquello que hoy llamamos Europa.
El proyecto COESIMA constituye una red de ayuda para organizar, adaptar y promover las peregrinaciones; también estudia cuáles son los motivos de los visitantes para acudir a estas ciudades, así como su evolución y las nuevas expectativas, además de realizar un estudio sobre la valoración cultural de los edificios religiosos. Por otro lado, se esforzarán en la promoción de una serie de acciones para mejorar la adaptación de los espacios urbanos a los minusválidos, crear una carta de acogida de los destinos europeos de peregrinación, y diseñar una estrategia común de promoción turística.
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo